Gaslighting
El gaslighting en la política causa más daño del que creemos
¿Sientes que la política te engaña?
12 de noviembre de 2024 Revisado por Abigail Fagan
Los puntos clave
- El gaslighting en política puede distorsionar nuestra comprensión de la unidad nacional.
- Recuperar nuestra sensación de normalidad puede reducir el miedo y la incertidumbre.
- Compartir información precisa y entablar un diálogo abierto puede ayudar a generar resiliencia.
El gaslighting puede ocurrir más allá de las relaciones íntimas y afectar también a los entornos políticos. Puede socavar la confianza, haciendo que las personas cuestionen sus propias creencias, valores y experiencias.
Los efectos pueden ser particularmente dañinos cuando quienes llevan a cabo el gaslighting ocupan puestos de poder, pero no es sorprendente que actualmente haya poca investigación sobre este fenómeno fuera de las relaciones románticas y personales, incluida la dinámica padre-hijo. Este tipo de abuso en la política puede conducir a un daño significativo y a menudo duradero a las sociedades, creando confusión y reduciendo la confianza. Se pueden alterar creencias esenciales, como la idea de un mundo justo, lo que dificulta cuestionar los relatos engañosos. Esta manipulación generalizada puede erosionar la capacidad del público para evaluar las políticas sobre cuestiones críticas, desdibujando las líneas entre la preocupación genuina por los ciudadanos y la retórica engañosa.
Las investigaciones indican que el gaslighting es un problema social que florece en relaciones caracterizadas por una dinámica de poder desequilibrada. Esta forma de manipulación con frecuencia se aprovecha de los estereotipos de género, ya que las mujeres normalmente no poseen el mismo poder y recursos culturales, económicos y políticos para hacer gaslighting a los hombres, lo que resalta los aspectos específicos de género del problema.
Mantener la objetividad es esencial porque el gaslighting suele apuntar a nuestros sentimientos. Para contrarrestarlo, es importante que las organizaciones de noticias creíbles, los funcionarios públicos dedicados y los ciudadanos comprometidos colaboren para compartir información precisa, historias personales y recursos confiables. Las iniciativas comunitarias pueden incluir el apoyo a candidatos políticos honestos, la promoción de esfuerzos que expongan los métodos de gaslighting y la celebración de debates abiertos con amigos, familiares y colegas para desarrollar formas de desafiar estas narrativas dañinas.
Las organizaciones de noticias creíbles pueden desempeñar un papel vital al proporcionar informes verificados y análisis en profundidad para ayudar al público a abordar cuestiones complejas. Pueden servir como protección contra la desinformación al destacar la importancia del periodismo basado en evidencias y apoyar la alfabetización mediática entre sus audiencias. Los funcionarios públicos pueden defender la transparencia y la rendición de cuentas, asegurando que sus comunicaciones sean claras y honestas, al priorizar la integridad en sus mensajes para ayudar a restablecer la confianza en el discurso público.
Los debates abiertos también son necesarios para desafiar las narrativas dañinas. Al cultivar un entorno en el que las personas se sientan seguras para expresar sus pensamientos y sentimientos, las comunidades pueden trabajar colectivamente para identificar y abordar los casos de manipulación psicológica. Estas conversaciones pueden generar una mayor conciencia y comprensión, dotando a las personas de las herramientas que necesitan para enfrentar la desinformación y apoyarse mutuamente en su búsqueda de la confiabilidad.
Combatir la manipulación psicológica requiere un enfoque multifacético que implica la colaboración entre organizaciones de noticias creíbles, ciudadanos comprometidos y funcionarios públicos responsables. Al compartir información precisa, historias personales, recursos confiables y al participar en un diálogo abierto, las comunidades pueden generar resiliencia contra los efectos nocivos de esta forma de manipulación psicológica.
A version of this article originally appeared in English.