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Verificado por Psychology Today

Estrés

Trucos de la psicología para que dejes de preocuparte

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Fuente: AdobeStock

La preocupación se origina por un deseo de tener el control. Con frecuencia deseamos controlar nuestro ambiente o el resultado de cada situación.

Pero mientras más intentamos controlar todo a nuestro alrededor más ansiosos nos sentimos. Es un círculo vicioso que debemos romper: preocuparse, intentar de lograr control, fracasar, preocuparse de nuevo, repetir.

Preocuparse sobre cosas que no puedes controlar, como el estado de la economía o el comportamiento de alguien más, te drenará de la fortaleza mental que necesitas para ser tu mejor versión.

También puede llevar a otros hábitos tóxicos, como culparte demasiado o micromanejar a otras personas.

Afortunadamente, no tienes que resignarte a ser un preocupón vitalicio. Puedes tomar el control de tu mente y entrenar tu cerebro a pensar distinto.

Estas son dos cosas que puedes hacer la próxima vez que te descubras preocupándote por cosas que no puedes controlar:

1. Desarrollar una sensación realista de control.

Identifica lo que está bajo tu control y lo que no. Por ejemplo, puedes controlar qué tan atractivos son tus comerciales, pero no puedes controlar si otras personas compran tu producto o no.

Adicionalmente, puedes darle a tus empleados las herramientas que necesitan para tener éxito, pero no puedes obligarlos a ser productivos.

Cuando logres un balance saludable de control, verás que puedes elegir tu propia actitud y comportamiento, pero no puedes controlar muchos factores externos.

Entonces, cuando te enfrentas a un problema o experimentas incomodidad, pregúntate, “ ¿puedo resolver este problema?” O “¿necesito cambiar cómo me siento con respecto al problema?”

Si está dentro de tu control, enfréntate al problema. Si no está bajo tu control, enfócate en cambiar tu estado emocional. Usa habilidades saludables de afrontamiento, como llevar a cabo un pasatiempo o practicar la meditación, para lidiar con las emociones incómodas que se agitan cuando las cosas están fuera de tu control.

2. Organiza tiempo para preocuparte.

La mayoría de las personas que vienen a mi oficina de terapia buscando una solución sobre cómo dejar de preocuparse lo quieren fácil y rápido. Pero no hay un truco mágico o píldora especial que te hará dejar de preocuparte de inmediato.

Sin embargo, hay un truco psicológico que puede ayudarte a contener tus preocupaciones. El truco involucra programar tiempo para preocuparte. Suena ridículo en la superficie. Pero de verdad funciona. Y hay estudios para respaldarlo.

Aparta 15 minutos cada día para preocuparte. Márcalo en tu calendario o agrégalo a tu agenda. Sé tan consistente como puedas. Piensa en algo como, “me preocuparé de las 7 a las 7:15 todas las noches”. (No recomiendo que te preocupes antes de dormir. Eso podría evitar que concilies el sueño).

Cuando te descubras preocupándote fuera de tu tiempo asignado, recuérdate que no es momento de preocuparte y que tendrás bastante tiempo para pensar en esas preocupaciones en su momento asignado.

Cuando llegues a tu momento de preocupación, entonces preocúpate todo lo que quieras. Siéntate a pensar sobre todas las preocupaciones que están fuera de tu control. Incluso puedes anotarlas si así lo prefieres.

Luego, después de que pasen los 15 minutos, recuerda que es momento de volver a tu vida diaria. Levántate y sigue con tu día. Con una práctica consistente, las investigaciones muestran que podrán contener tus preocupaciones a solo 15 minutos por día. Es una gran mejora si estás acostumbrado a preocuparte 24/7.

Construye tu musculatura mental

Volverte mentalmente fuerte requiere que tengas una sensación de control balanceada. Después de todo, puedes hacer mucho para incrementar tu felicidad y tus posibilidades de tener éxito, pero no puedes controlar cada factor a tu alrededor, como el clima, la economía y cómo se comportan las demás personas.

Cuando dejas de preocuparte sobre las cosas que no puedes controlar, tendrás más tiempo y energía para dedicarle a las cosas sobre las que sí tienes el control. Y esto puede ser clave para llegar a tu máximo potencial.

Imagen de Facebook: fizkesShutterstock

Imagen de LinkedIn: Pormezz/Shutterstock

A version of this article originally appeared in English.