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Verificado por Psychology Today

Resiliencia

¿Qué es la resiliencia?

La adversidad es un hecho de la vida. La resiliencia es esa cualidad inefable que permite a algunas personas ser derribadas por la vida y volver al menos tan fuertes como antes. En lugar de dejar que las dificultades o el fracaso los superen y drenen su determinación, encuentran una manera de levantarse.

Los psicólogos han identificado algunos de los factores que hacen que una persona sea resiliente, como una actitud positiva, optimismo, la capacidad de regular las emociones y la capacidad de ver el fracaso como una forma útil de retroalimentación. Las investigaciones muestran que el optimismo ayuda a cortar el impacto del estrés en la mente y el cuerpo a raíz de experiencias perturbadoras. Y eso da a las personas acceso a sus propios recursos cognitivos, lo que permite un análisis con la mente fría de lo que puede haber salido mal y la consideración de los caminos conductuales que podrían ser más productivos.

La resiliencia no es una cualidad mágica; un considerable esfuerzo mental es necesario para trascender las dificultades. Pero incluso después de la desgracia, las personas resilientes son capaces de cambiar de rumbo y avanzar hacia el logro de sus metas. Cada vez hay más pruebas de que es posible cultivar los elementos de la resiliencia.

Cómo recuperarse de los desafíos

La resiliencia consiste en superar el dolor y la decepción sin dejar que aplasten nuestro espíritu. Aunque no siempre es fácil, la investigación continúa descubriendo qué es lo que lleva a las personas resilientes a persistir después de la muerte de un ser querido, la pérdida de un empleo, enfermedades crónicas o agudas, u otros contratiempos.

Por ejemplo, ¿le atribuyen sus contratiempos personales y profesionales exclusivamente a su propia insuficiencia o son capaces de identificar factores contribuyenttes que son específicos y temporales? ¿Exige una racha perfecta, o son capaces de aceptar que la vida es una mezcla de fracasos y victorias? En cada caso, esta última cualidad se ha vinculado a mayores niveles de resiliencia.

Las historias de personas comunes y corrientes que se meten en circunstancias extraordinariamente difíciles demuestran que los desastres pueden superarse e incluso pueden hacer que uno sea más fuerte.

¿El trauma hace a las personas menos resilientes?

No necesariamente; las personas que han sufrido un trauma pueden y suelen ser, altamente resilientes. Sin embargo, en algunos casos, los individuos traumatizados pueden desarrollar habilidades de afrontamiento inadecuadas, como abuso de sustancias, que tienen un impacto negativo y pueden reducir su capacidad de lidiar con retos posteriores. 

 

¿Se puede aprender la resiliencia?

Muchos factores que determinan la resiliencia, como la genética y experiencias durante las etapas tempranas de la vida, y suerte, no se pueden modificar. Pero se pueden aprender habilidades específicas para construir resiliencia. Estas habilidades incluyen romper los ciclos de pensamientos negativos, evitar expectativas de catástrofe y buscar ventajas incluso durante los contratiempos.

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Por qué y cómo el fracaso puede ayudarnos

Fracasar es profundamente humano, al igual que la capacidad de inspeccionar, entender y trascender el fracaso. En última instancia, los fracasos son los obstáculos en el proverbial camino hacia el éxito: las lecciones que enseñan tienen implicaciones en la humildad, la madurez y la empatía.

Sin embargo, eso no significa, que uno necesita fingir que es agradable fallar o ignorar la frustración que surge cuando una meta cae fuera de nuestro alcance. En cambio, aceptar los sentimientos que vienen con el fracaso, tener curiosidad por ellos y resistir la necesidad de juzgarnos con demasiada dureza son habilidades críticas que debemos practicar.

Además de cultivar una mejor regulación emocional, tales habilidades también pueden proporcionar lecciones que impedirán que el fracaso se repita en el futuro.

¿Hay estrategias para ser más resiliente?

Los hábitos saludables como dormir lo suficiente, comer bien y hacer ejercicio, pueden reducir el estrés, lo que a su vez puede impulsar la resiliencia. De manera similar, asegurarse de mantener relaciones cercanas puede ayudarle a un individuo a encontrar apoyo cuando surgen los problemas. Pensar regularmente sobre la propia moral y vivir de acuerdo con los valores propios también se han relacionado con una resiliencia más alta.

¿Cómo puedo ser más resiliente en una crisis?

Cualquier crisis, como la pandemia de coronavirus, puede poner a prueba la resiliencia. Buscar apoyo emocional y ayuda entre los seres queridos, aumentar el autocuidado y enfocarnos en los aspectos de la situación que tenemos bajo control pueden ayudarnos a sobrellevar casi cualquier tormenta.

Por qué nos puede ayudar el fracaso

Fracasar es profundamente humano, sin importar sus antecedentes, habilidades o historia de vida, todos fracasan espectacularmente al menos una vez en su vida. Sin embargo, su naturaleza común no significa que experimentar una pérdida o contratiempo importante sea fácil o divertido, o que se acepte dentro de una cultura de ganar o perder que le da prioridad al éxito a toda costa.

Pero aprender a estar bien con los errores que cometemos, pequeños o grandes, es una habilidad crítica que se relaciona no solo con la resiliencia, sino, probablemente, también con el éxito a futuro. Por ejemplo, un estudio reciente encontró que los científicos jóvenes que experimentaban un contratiempo importante en una etapa temprana de su carrera, llegaban a tener más éxito que aquellos que acumulaban victorias en un inicio.

Tuve un contratiempo importante, ¿cómo sigo adelante?

No tenemos que fingir que es placentero fracasar o ignorar la frustración que surge cuando una meta está fuera de nuestro alcance. En su lugar, puede ser útil aceptar las emociones que vinieron con el contratiempo, ser curiosos sobre las razones por las que las cosas salieron mal y las maneras en las que podemos mejorar en el futuro, y practicar la autocompasión.

¿Cuáles son las ventajas de aceptar el fracaso?

Estar bien con cometer errores nos ayuda a construir una mejor regulación emocional, lo que puede beneficiarnos en un amplio rango de dominios, desde las relaciones hasta el lugar de trabajo. Además, analizar y aceptar un contratiempo puede enseñarnos lecciones que evitarán que volvamos a fracasar de esa manera en el futuro.

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