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El desplazamiento es un mecanismo de defensa en el que una persona redirige una reacción emocional del receptor legítimo a otra persona u objeto.

Por ejemplo, si un gerente le grita a un empleado, el empleado no le responde gritando, pero puede gritarle a su cónyuge más tarde esa noche. El desplazamiento a menudo implica ira desviada o agresión, pero también puede incluir otros sentimientos e impulsos.

El concepto de mecanismos de defensa fue desarrollado originalmente por Sigmund Freud y su hija Anna Freud; funcionan para proteger inconscientemente al ego de la incomodidad o la angustia. Aunque muchas teorías freudianas han sido refutadas con el tiempo, los mecanismos de defensa como el desplazamiento han perdurado.

Desplazamiento en terapia y salud mental

Friends Stock/Shutterstock

Los mecanismos de defensa surgen para todos de vez en cuando; el desplazamiento solo interfiere con la salud mental cuando se vuelve habitual o interfiere con la vida diaria, como un trabajo o una relación.

El desplazamiento puede aliviar la angustia o preservar la autoestima en el momento, pero dañar el bienestar con el tiempo. La reacción puede exacerbar problemas personales o conflictos de relaciones sin abordar el problema subyacente.

Puede ser difícil reconocer el desplazamiento, por lo que un psicólogo puede ser una guía útil. El psicólogo puede observar patrones en los que un paciente parece reaccionar exageradamente o redirigir la frustración hacia una persona aparentemente sin relación. Luego, el par puede explorar la causa raíz para que el paciente pueda avanzar.

¿Por qué ocurre el desplazamiento?

El desplazamiento se produce porque a veces es más seguro o más fácil concentrarse en una persona menos amenazante. En el caso del empleado que es reprendido por su jefe, responder con enojo podría costarle su trabajo. Responder de manera diferente requeriría habilidades de confrontación y resolución de conflictos. Desplazar su ira sobre su cónyuge o hijo proporciona un objetivo menos poderoso, de menor riesgo y más controlable.

 

¿Cómo se manifiesta el desplazamiento en la terapia?

El desplazamiento puede surgir en la terapia para pacientes que luchan con problemas de ira. La ira a menudo puede estar relacionada con experiencias adversas en la infancia (EAI), como abuso físico, emocional o sexual, negligencia, presenciar violencia, divorcio de los padres y abuso parental de alcohol o sustancias.

Es posible que estas personas no hayan podido reconocer o procesar completamente sus emociones cuando eran niños. Puede ser abrumador soportar el dolor y no poder buscar consuelo en un cuidador que perpetra este sufrimiento, por lo que la ira puede ser desplazada a otra persona. Este patrón puede continuar durante la edad adulta: problemas con la autoridad, la aplicación de la ley, el acoso escolar o las relaciones pueden llevar a alguien a buscar terapia. Estas emociones y experiencias pueden ser exploradas.

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Desplazamiento en la vida cotidiana

Pixel-Shot/Shutterstock

El desplazamiento puede ser una dinámica difícil de encontrar, o incluso de reconocer, pero puede ocurrir en muchos dominios, desde las relaciones hasta la política. También es importante reconocer que no todas las personas que expresan frustración o enojo están desplazando; a veces una persona puede estar genuinamente molesta sin que la otra persona se dé cuenta de por qué.

¿Puede el desplazamiento afectar las relaciones?

Desplazar las emociones hacia un amigo o pareja romántica puede generar conflictos en las relaciones. Las reacciones intensas pueden lastimar a la otra persona y no resolver la situación angustiosa. La ira desplazada o la agresión es un ejemplo común de esto. Otro es alguien que carece de una relación satisfactoria y dedica mucho tiempo y atención a otra persona, como una especie de pareja “marcadora de posición”.

¿La adicción implica desplazamiento?

La adicción puede ser alimentada por sentimientos de impotencia e invalidez. Esas emociones producen una sensación de ira que puede abrumar el juicio de las personas. Cuando esa ira no se expresa a la persona o situación que la causó, la decisión de beber o consumir drogas funciona como un acto de control, un acto para recuperar autonomía y poder. Si este comportamiento se convierte en un patrón, puede alimentar la adicción al alcohol, las drogas o los comportamientos compulsivos.