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Verificado por Psychology Today

Sexo

¿Qué tan común es la masturbación realmente?

Un viejo chiste subraya que el 98 por ciento de la gente se masturba y el otro 2 por ciento están mintiendo. Pero, de acuerdo con un estudio reciente basado en un muestreo representativo de adultos estadounidenses, solo el 38 po rciento de las mujeres respondieron que se habían masturbado durante el año anterior. El número para los hombres fue del 61 por ciento.

El estudio realizado por sociólogos de la Universidad de Chicago analizó datos de 3,116 estadounidenses de enetre 18 a 60 años de edad (1,769 mujeres y 1,347 hombres) reunidos durante entrevistas cara a cara como parte de la Encuesta nacional de vida social y salud. Los entrevistadores preguntaron, "En promedio, durante los 12 meses anteriores, ¿con qué frecuencia se masturbó?" Es posible que el formato cara a cara suprimiera la respuesta. Algunas personas podrían no querer admitir ante un entrevistador que se habían masturbado. Pero incluso considerando esta posibilidad, parece claro que la masturbación no es para nada tan prevalente como lo sugiere el viejo chiste, o tanto como mucha gente cree.

Estudios anteriores han demostrado que los hombres tienen más probabilidades de masturbarse a partir de su adolescencia y hasta la mediana edad. Eso fue parcialmente cierto en este estudio. El índice de masturbación de los hombres decayó algo después de cumplir los 50 años. Pero, en general, los hombres que se masturbaban siguieron haciéndolo durante etapas posteriores de sus vidas.

Sin embargo, aparentemente le toma algo tiempo a las mujeres sentirse cómodas con la idea de la masturbación. En este estudio, mujeres de los 20 a 39 años tenían más probabilidades de masturbarse, con índices más bajos entre mujeres de 18 a 20 y entre aquellas de más de 40 años.

Investigaciones anteriores han demostrado que la masturbación se vuelve más probable a más educación, mayor frecuencia de pensamientos sexuales, experimentación sexual antes de la pubertad y un mayor número de relaciones sexuales durante la vida. Este estudio estuvo de acuerdo con ambos géneros.

Estudios anteriores han sugerido que una mala salud reduce la masturbación. En este estudio, eso fue cierto para las mujeres pero no para los hombres. Los hombres que se masturban siguen haciéndolo sin importar su salud.

Estudios anteriores han demostrado que en comparación con gente educada en familias que son religiosamente liberales o no la observan, aquellos educados en familias fundamentalistas reportan menos masturbación. Este estudio estuvo de acuerdo.

Tradicionalmente, la masturbación ha sido considerada como una salida sexual conveniente para la gente que no tiene amantes. En este estudio, eso siguió siendo cierto tanto para hombres o mujeres.

En este estudio, la gente blanca fueron los masturbadores más entusiastas. Los afroamericanos, los asiático-americanos, y de las islas del pacífico reportaron menos masturbación.

En la cultura americana, la masturbación se percibe frecuentemente como un refugio sexual para los solteros, como manera de compensar como falta de sexo en una relación. En esta encuesta, eso resultó no ser el caso. En ambos géneros, una relación sin sexo suprimió la masturbación. Los encuestados que se masturbaban más estaban usualmente involucrados en una relación sexual. Tener sexo con una pareja aparentemente incita el interés en el sexo en solitario.

Finalmente, el sexo involucra cercanía tanto física como emocional. En este estudio, cualquier desconexión entre esos dos elementos, por ejemplo, contacto físico sin cercanía emocional o vise versa, estaba asociado con un incremento en la masturbación. De hecho, para las mujeres, uno de los mejores predictores de la masturbación fue una relación que carecía de intimidad emocional.

Tristemente, como la mayoría de las encuestas sexuales, esta no incluyó a la gente por encima de 60 años, a pesar de que hay cada vez más investigaciones que muestran que aquellos por encima de 60 años permanecen activos sexualmente.

A fin de cuentas: La masturbación es considerablemente menos prevalente de lo que la gente cree, y su frecuencia depende de muchos factores personales y socio económicos.

A version of this article originally appeared in English.