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Verificado por Psychology Today

Deporte y competencia

¿Qué motiva a los deportistas?

La motivación es la base de todo esfuerzo y logro atlético. Sin su deseo y determinación de mejorar su rendimiento deportivo, todos los demás factores mentales, confianza, intensidad, concentración y emociones, no tienen sentido. Para convertirte en el mejor atleta posible, debes estar motivado para hacer lo que sea necesario y maximizar tu capacidad y así lograr tus objetivos.

La motivación, definida en palabras sencillas, es la capacidad de iniciar y persistir en una tarea. Para rendir al máximo, debes querer comenzar el proceso de desarrollo como atleta y debes estar dispuesto a mantener esos esfuerzos hasta lograr el objetivo. La motivación en los deportes es muy importante porque debes estar dispuesto a trabajar duro a pesar de la fatiga, el aburrimiento, el dolor y el deseo de hacer otras cosas. La motivación impactará todo lo que influya en tu rendimiento deportivo: acondicionamiento físico, entrenamiento técnico y táctico, preparación mental y estilo de vida en general, incluido el sueño, la dieta, la escuela o el trabajo y las relaciones.

La razón por la que la motivación es tan importante es que es el único factor que contribuye al rendimiento deportivo sobre el que tenemos algún tipo de control. Hay tres cosas que afectan el desempeño. Primero, la habilidad, que incluye nuestras capacidades físicas, técnicas, tácticas y mentales. Debido a que la habilidad es algo con lo que se nace, no es posible cambiar la habilidad con la que nacemos, por lo que está fuera de nuestro control.

En segundo lugar, la dificultad de una competencia influye en el rendimiento. Los factores que contribuyen a la dificultad incluyen la habilidad del oponente y factores externos como el apoyo para el otro equipo cuando uno está de visitante y factores del clima, como la temperatura, el viento y el sol. No tenemos control sobre estos factores.

Finalmente, la motivación afectará el rendimiento. También es el único factor sobre el que tenemos control. La motivación afectará directamente el nivel de éxito que logremos a fin de cuentas. Si estamos muy motivados para mejorar nuestro desempeño, dedicaremos el tiempo y el esfuerzo necesarios. La motivación también influirá en el nivel de rendimiento cuando comience una competencia. Si estamos compitiendo contra alguien de casi la misma habilidad, no será la habilidad la que determine el resultado. Más bien, será el atleta que trabaje más duro, el que no se rinda y el que rinda al máximo cuando sea necesario el que obtenga la victoria. En otras palabras, el deportista que esté más motivado para ganar, lo hará.

La batalla

En los entrenamientos y las competencias, llegamos a un punto en el que ya no es divertido. A esto lo llamo La Batalla, una etapa que comienza cuando todo se vuelve agotador, doloroso y tedioso. La batalla es también el punto en el que el esfuerzo realmente cuenta. La batalla es lo que separa a los atletas exitosos de aquellos que no logran sus objetivos. Muchos atletas, cuando llegan a este punto, se relajan o se rinden porque es demasiado difícil. Pero los atletas verdaderamente motivados llegan a La Batalla y continúan.

Muchos psicólogos deportivos dirán que tienes que amar La Batalla. Yo digo que, a excepción de unos pocos atletas hipermotivados, el amor no está dentro de las posibilidades porque no hay mucho que amar. Pero la forma en que respondes a La Batalla se encuentra en un continuo. Como acabo de mencionar, amar La Batalla es raro. En el otro extremo del continuo está el odio a La Batalla. Si se siente así, es poco probable que un atleta se mantenga motivado. Sugiero no amar ni odiar LaBatalla; simplemente aceptarla como parte del trato en el esfuerzo por alcanzar nuestras metas. Puede que La Batalla no sea muy agradable, pero lo que sí se siente bien es ver que nuestro arduo trabajo da como resultado el éxito.

¿Esfuerzo = Metas?

Cuando hablo con grupos de atletas jóvenes, siempre pregunto cuántos de ellos tienen grandes objetivos, como ir a los Juegos Olímpicos o jugar en el ámbito profesional. Alrededor del 90 por ciento levanta la mano. Luego les pregunto cuántos están haciendo todo lo posible para lograr sus objetivos. Solo se levantan una o dos manos tentativas. Lo que esto me dice es que a menudo hay una gran brecha entre los objetivos que tienen los atletas y el esfuerzo que están poniendo para lograr esos objetivos. Es fácil decir que quieres ser un atleta exitoso. Es mucho más difícil lograrlo. Si experimentas este tipo de desconexión, tienes dos opciones: puedes reducir las metas para que se ajusten al esfuerzo que le dedicas o puedes aumentar tu esfuerzo para igualarlo con tus metas. No hay respuesta correcta. Pero si estás realmente motivado para tener éxito, es mejor que te asegures de hacer el trabajo necesario para lograr tus objetivos.

Indicadores de una baja motivación

Hay varios indicadores de una baja motivación

  • Una carencia de deseo de practicar tanto como deberías.
  • Menos del 100 por ciento de esfuerzo al entrenar.
  • Saltarse o recortar el entrenamiento.
  • Un esfuerzo inconsistente con tus metas.

Las tres D.

La motivación prima significa dedicar el 100 por ciento de tu tiempo, esfuerzo, energía y enfoque en todos los aspectos de tu deporte. Involucra hacer todo lo posible para convertirte en el mejor atleta posible.

La motivación primaria comienza con tres factores que yo llamo las tres D. El primero es la dirección. Antes de poder lograr una motivación primaria, debes considerar las direcciones que puedes seguir en tu deporte. Tienes tres elecciones: dejar de practicarlo por completo, mantener tu nivel actual o esforzarte por ser el mejor atleta posible.

La segunda D viene de la decisión. Con estas tres elecciones de dirección, debes elegir una dirección que seguir. Ninguna de estas direcciones es necesariamente correcta o incorrecta, mejore o peor, simplemente son opciones. Tu elección dictará la cantidad de esfuerzo que inviertas en tu deporte y en la calidad del atleta en el que te convertirás.

La tercera D representa la dedicación. Una vez que tomes la decisión, debes dedicarte a ella. Si tu decisión es convertirte en el mejor atleta posible, entonces este paso, la dedicación, determinará si tienes motivación primaria. Tu decisión de dar lo mejor de ti y tu dedicación a tu deporte deben ser tus prioridades principales. Solo con una dedicación absoluta a tu dirección y decisión podrás garantizar una motivación primaria.

Desarrollar la motivación primaria

Enfócate en tus metas a largo plazo. Para ser el mejor, tienes que invertir mucho tiempo y esfuerzo en tu deporte. Pero, como anoté arriba, habrá ocasiones en las que no sentirás motivación.

Cuando te sientas así, enfócate en tus metas a largo plazo. Recuérdate las razones por las que estás trabajando tanto. Imagina exactamente lo que quieres lograr y repite para ti que la única manera en la que lograrás llegar a tus metas es seguir trabajando duro.

Intenta generar sentimientos de inspiración y orgullo de que puedes experimentar al alcanzar tus metas. Esta técnica te distraerá de la incomodidad provocada por La Batalla, enfócate en lo que quieres lograr y genera pensamientos positivos y emociones que te ayudarán a sobrellevar La Batalla.

Busca un compañero de entrenamiento. Es difícil sentirse altamente motivado todo el tiempo por cuenta propia. Habrá algunos días en los que no tendrás ganas de salir a entrenar. Además, sin importar cuánto te exijas, trabajarás mucho más si hay alguien presionándote. Esa persona puede ser el entrenador del equipo, un entrenador personal o tus padres. Pero la mejor persona para esto es un compañero de entrenamiento, alguien en tu mismo nivel de habilidad y con metas similares. Pueden trabajar juntos para lograr sus metas. Así es más probable que todos los días alguien se sienta motivado e impulse al otro. Incluso si no te entusiasma mucho practicar en un día en particular, de igual manera invertirás esfuerzo porque tu compañero cuenta contigo.

Enfócate en el mejor competidor. Otra manera de mantener la motivación es enfocarte en tu competencia más fuerte. Identifica quién es tu mayor competencia y pon su nombre o foto en donde puedas verla diario. Pregúntate, ¿me estoy esforzando tanto como él/ella? Recuerda que solo trabajando tanto como te sea posible tendrás la oportunidad de superar a tu mayor competencia.

Señales de motivación. Una gran parte de mantenerse motivado implica generar emociones positivas asociadas con los esfuerzos que se realizan y con el enfoque para lograr las metas. Una forma de mantener esos sentimientos es con señales motivacionales como frases inspiradoras y fotografías. Si encuentras una cita o una imagen que te conmueva, colócala donde puedas verla regularmente, como en tu dormitorio, en la puerta de tu refrigerador o en tu casillero. Mírala periódicamente y permítete experimentar las emociones que provoca en ti. Estos recordatorios y las emociones asociadas con ellos te inspirarán y te motivarán a continuar trabajando duro para alcanzar tus metas.

Fijar metas. Hay pocas cosas más gratificantes y motivadoras que establecer una meta, esforzarse para alcanzar la meta y lograr la meta. La sensación de logro y validación del esfuerzo te hace sentir bien y te motiva a esforzarte más. Es valioso establecer metas claras de lo que quieres lograr en tu deporte y cómo lograrás llegar a esas metas. Ver que tu arduo trabajo conduce al progreso y los resultados en teoría, te motivará aún más para alcanzar tus metas.

El corazón de la motivación. Un último punto sobre la motivación. Las técnicas que acabo de describir son efectivas para aumentar tu motivación a corto plazo. La motivación, sin embargo, no es algo que alguien te pueda dar. Más bien, la motivación debe provenir en última instancia desde adentro. Simplemente debes querer participar en tu deporte. Solo tienes que quererlo realmente, con todo tu corazón.

A version of this article originally appeared in English.