Skip to main content

Verificado por Psychology Today

Lori S. Katz Ph.D.

Enojo

¿Por qué sigo tan enojada después de tantos años?

Cómo entender el enojo persistente y qué puedes hacer al respecto.

Alguien te ha dicho alguna vez, “¿por qué sigues enojada por ese trauma sexual? ¿No pasó hace años?” A pesar de que esta pregunta en sí es desdeñosa (e imprecisa), también es posible que te preguntes por qué persiste el enojo y si alguna vez desaparecerá.

La primera parte de la respuesta tiene que ver con el hecho de que tienes una razón legítima para sentir enojo: te hicieron un daño terrible. Esto puede incluir que te traicionaran, mintieran, culparan y violaran. El enojo es saludable, apropiado y una respuesta razonable a una injusticia. El trauma sexual es una injusticia. Es un acto criminal, poco ético, inmoral e ilegal, y está muy, muy mal.

A pesar de que es un acto criminal, muchos, si no es que la mayoría de los casos de trauma sexual no se manejan correctamente. Muchos perpetradores nunca son acusados, se responsabilizados o castigados apropiadamente, lo que contribuye a una carencia insatisfactoria de cierre para las víctimas.

Para añadirle leña al fuego, la mayoría, sino es que todas las víctimas no se sienten apoyadas. Esto incluye las respuestas de familiares, amigos o los profesionales involucrados en el tratamiento o reporte del proceso (si se hacen reportajes al respecto). Las víctimas podrían encontrar que sus intentos de hablar al respecto para lograr un cierre se encuentran con molestia, impaciencia, minimización y acusaciones hacia la víctima. Esto solo incrementa el enojo y la invalidación.

Los perpetradores se salen con la suya al cometer un crimen sin consecuencias, y las víctimas no reciben apoyo. Aún así, ¿la carga está sobre la víctima a la que se le exige que deje ir el enojo?

Parte de ti sabe que no se siente bien estar enojada y sería agradable ya no estarlo. Parte de ti también puede llegar a creer que necesitas estar enojada, porque no sentir enojo de alguna manera reduciría la injusticia. Como decir, “bueno, ya está bien”, cuando no está bien y nunca lo estará. Incluso si estás trabajando en el perdón como vía para liberarte, puede haber una parte de ti que no quiere que el perpetrador se salga con la suya.

Otras razones para la persistencia del enojo podrían ser la creencia de que, de alguna manera, el enojo te está protegiendo al alejar a los demás, o creando un escudo a tu alrededor. O podría ser un compañero extraño y a la vez familiar que valida tu experiencia cuando te hace falta. El enojo también es un componente natural de la tristeza porque reconoce lo que pasó. Y el enojo puede alternarse entre otras reacciones como el impacto, incredulidad y depresión.

También podría haber diferentes capas de enojo, no solamente relacionado con lo que pasó y la manera en la que se manejó, sino también como resultado de las múltiples consecuencias y pérdidas que sucedieron debido al trauma. Esto podría incluir una carrera frustrada, problemas de salud, consecuencias en las relaciones y dificultades con la intimidad sexual. Por lo tanto, hay muchas razones por las cuáles permaneceel enojo después de todos estos años. Los eventos que ocurrieron estuvieron terriblemente mal, probablemente no se manejaron bien y no hay un cierre adecuado. ¿Quién no estaría enojada? Está absolutamente justificado.

También hay diferentes tipos de enojo. La ira es más reconocible como una muestra externa de enojo típicamente fuerte, impredecible y peligrosa. Es como una enorme fogata que puede salirse de control fácilmente. Todo el mundo conoce la ira. Sin embargo, hay otro tipo de enojo que no es tan fácil de notar pero igual de preocupante: el resentimiento. El resentimiento es como los carbones ardientes que quedan cuando las llamas ya se apagaron. Este tipo de enojo va hacia adentro. Tiende a permanecer y puede mantenerse agitado en el interior por años. El resentimiento es causado por enojo sin resolver. Algo pasó y no hubo reconocimiento, disculpas, restitución o cierre. El resentimiento-enojo simplemente está ahí, y te deja como si estuvieras sosteniendo una bolsa de rocas pesadas.

El trauma sexual es una injusticia, pero también lo es el enojo persistente. ¿Por qué debería tu pasado seguirte robando tiempo valioso, recordándote eventos negativos, haciéndote sentir emociones tóxicas de enojo y causando daños en tu salud y relaciones. Es injusto pensar que estás estancada sosteniendo una bolsa de consecuencias a partir de un enojo que podía estarte pesando y cancelando tu felicidad.

¿Cómo se atreven los eventos del pasado a seguirte amarrando en el presente e interfiriendo con tu futuro?

Ahora tenemos un acertijo. Por un lado, tu enojo es absolutamente válido y justificado. Y, por el otro, mereces ser feliz y libre de un enojo incesante. Es comprensible que el enojo sea muy profundo y justificado. Pero si encuentras que el enojo está creando una barrera a tu felicidad, entonces podría valer la pena considerar otro camino.

Muchas estrategias pueden ayudar. La primera tarea es trabajar de alguna manera para lograr un cierre. A pesar de que podrías nunca tener la satisfacción de presenciarlo, si supieras que se hizo justicia, ¿te ayudaría a lograr un cierre? Si supieras que el perpetrador sufrirá lasconsecuencias, ¿estarías dispuesta a lavarte las manos de tu enojo y dejar que fuera el perpetrador quien cargara la bolsa de rocas en tu lugar?

Ofrezco el concepto de justicia poética. Este es el concepto de que de alguna manera, en algún lugar, las personas cosechan las consecuencias naturales de su propio comportamiento. Lo que hizo el perpetrador fue intencional. Esta persona planeó, preparó y conscientemente tomó algo que no se le había dado. Las personas que actúan con voluntad maliciosa hacia otros invariablemente tendrán consecuencias...incluso si mienten y parece que logran salirse con la suya. La persona sabe lo que hizo, tú sabes lo que hizo y otros probablemente lo saben también. De alguna manera, la vida tiene una forma de encontrar justicia. Estas consecuencias no son solo inevitables, sino que son parte del viaje de la persona, sus lecciones de vida. Ya no necesitas estar en la cárcel del enojo esperando a que la otra persona reciba su castigo. Puedes ser libre sabiendo que de alguna manera, en algún lugar, la persona recibirá su castigo. No necesitas hacer nada, la persona se lo hará a sí misma.

Tu desafío es liberarte del lazo que tienes con la persona que te lastimó. La justicia poética te da una manera de liberar tu enojo sin minimizar lo que pasó. Te da permiso de liberarte del pasado y de los pensamientos constantes sobre lo que pasó. Esto abre espacio a pensar sobre cosas nuevas, y para darle entrada a cosas nuevas en tu vida.

Ejercicio de visualización: con la práctica, el enojo puede disminuir, liberarse y desaparecer. Imagina un escenario teatral en un lugar amplio. Visualiza al personaje del enojo como dominante en el escenario de tu vida, tomando una cantidad desproporcionada de tu atención y energía. Eres el director. Agradécele al enojo por su actuación e imagínate tomando su mano para salir del escenario. Ahora imagínate al enojo alejándose más y más. Ahora el enojo está sentado en un asiento, solo, en la parte trasera del teatro. Ya ni siquiera está en el escenario, sino que es solo un miembro pasivo de la audiencia… Nota que hay espacio para que algo nuevo suba al escenario. Imagina algo maravilloso en tu escenario.

A version of this article originally appeared in English.

publicidad