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Verificado por Psychology Today

Ansiedad

Por qué nos hace infelices que alguien más triunfe

“Si no tienes nada bueno que decir sobre alguien, ven y siéntate a mi lado”. -Alice Roosevelt Longworth

Casi todo todo el mundo conoce el sentimiento: un amigo o colega recibe un ascenso, tiene un poco de éxito, se muda a una casa más grande o está ganando más dinero; y en lugar de sentirte feliz por ellos, estás deprimido y enojado, y, en parte, te encantaría verlos fracasar.

Ditty_about_summer/Shutterstock
Source: Ditty_about_summer/Shutterstock

Te sientes avergonzado por tener estos sentimientos de envidia; no puedes admitir que te sientes así ante tus amigos y sin duda no le dirías al blanco de tu envidia. No se supone que deberíamos sentirnos así, o eso te han dicho. Pero el caso es que sí tienes este sentimiento y te está devorando.

Tu mente envidiosa

Te descubres con pensamientos como:

  • No se merece esto.
  • Se cree tan superior a mí.
  • Es superior a mí.
  • No soporto estar con ella/él.
  • Espero que fracase.

Y luego, tienes estos pensamientos acerca de ti:

  • Esto refleja mi inferioridad
  • Siempre voy un paso atrás.
  • Todos creen que soy un perdedor.
  • Yo podría haber hecho eso.

Entonces ahora piensas: “¿qué clase de persona soy que no quiero que alguien más tenga éxito?” Eres una persona normal , porque la envidia está en todas partes. A veces, cuando juegan los niños se sienten mejor si sus amigos pierden o si ganan tanto como ellos; s y los adultos pueden sentirse igual. Con frecuencia nos cuesta trabajo aceptar no ser el ganador. Cuando sentimos envidia, pensamos que el mundo es un juego que suma cero: si ella gana, yo pierdo. Y parece que las recompensas son pocas.

3 tipos de envidia

1. Envidia depresiva (“Me siento como una perdedora comparada con ella”).

Cuando a alguien que conoces le va mejor que a ti, suele sentirse como que eres un perdedor, un fracaso o inferior. Crees que su éxito refleja tu fracaso.

2. Envidia hostil (“Creo que manipuló a los demás para llegar a la cima”).

Debido a que el éxito de la otra persona ha resultado en que sientes que no puedes soportarlo, es probable que quieras que fracasen. Disfrutas escuchar que personas exitosas se divorciaron, fueron arrestadas o incluso que tuvieron un accidente. El Schadenfreude es tentador porque si la otra persona fracasa, después de tener éxito, nos sentimos mejor sabiendo que ambos “perdimos”.

3. Envidia benigna (“Eso es impresionante”).

Este es un tipo de envidia neutral; observas que alguien más ha tenido éxito y le admiras y das crédito por lo que logró. La envidia benigna nos lleva a prestar atención a lo que la otra persona está haciendo, porque solemos pensar que podemos aprender algo.

Muchas personas experimentan tanto envidia hostil como depresiva. Por ejemplo, un hombre describió que se sentía deprimido cuando pensaba en un colega que había sido ascendido. Luego admitió que también deseaba que su colega ya no tuviera más éxito.

¿A quién envidiamos?

Tendemos a envidiar a las personas con las que nos comparamos, tu grupo de comparación social es el grupo contra el cual te mides, así que es posible que envidies a un colega, un hermano, un compañero de clase o a un familiar de tu pareja. Envidiamos los logros que creemos posibles para nosotros, pero no nos sentimos con la confianza de obtenerlos. Por ejemplo, tal vez no envidies a alguien que gana un Premio Nobel, porque está en otra liga, pero sí envidias a tu compañero de clase que fue ascendido en el campo que comparten. Tenemos más probabilidades de envidiar a alguien cuando creemos que su ventaja no es merecida, ya que nuestra envidia suele acarrear con ella una sensación de injusticia.

¿Cómo nos afecta la envidia?

Como mencioné anteriormente, la envidia suele llevarnos a sentirnos deprimidos, ansiosos y enojados. Y nos enganchamos con lo que pasó. Pensamientos típicos de esta etapa son: “no puedo creer que lo ascendieran”; “¿cómo pudo pasar esto?”; y “no puedo dejar de pensar en esto”. Insistimos en la injusticia y en nuestra sensación de inutilidad. Evitamos ver a la otra persona porque nos recuerda que nos estamos quedando atrás. Nos quejamos con otras personas al respecto, tal vez incluso las alejamos con nuestras quejas constantes o, en algunos casos, formando alianzas con otras personas que están igualmente envidiosas. Tal vez incluso dejemos de competir por completo, porque creemos que simplemente nos recuerda de nuestro sentido de fracaso y nuestra creencia de que no podemos soportar la injusticia.

¿Cómo puedo desafiar mis pensamientos envidiosos?

Que tengas pensamientos negativos no significa que tengas que creerlos. La ventaja de la terapia cognitiva es idear maneras de pensar más realistas, mejor adaptadas y más útiles. Al tener algún pensamiento negativo, identifícalo y busca la manera de neutralizarlo o convertirlo en un pensamiento positivo.

A version of this article originally appeared in English.

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