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Verificado por Psychology Today

Ansiedad

¿Por qué es difícil completar trabajo durante tiempos difíciles?

¿Te cuesta trabajo mantenerte enfocado y trabajar durante los cambios del COVID-19? Estas son dos maneras en las que tu cerebro podría estarlo empeorando y lo que puedes hacer al respecto.

Katie Moum/Unsplash
Navegando por tiempos difíciles
Fuente: Katie Moum/Unsplash

Nuestra mente es un centro de procesamiento increíblemente poderoso. En tiempos tan inciertos como los que atravesamos actualmente, la mente sigue haciendo lo que hace mejor, pensar, procesar y producir escenarios probables. Sin embargo, la mente ocupada es enemiga de la mente tranquila, y una mente ocupada puede mantenernos en un estado constante de ansiedad.

No quiero sugerir que no deberíamos sentirnos ansiosos en este momento, en efecto, estamos viviendo en tiempos inciertos y sin precedentes. Pero nuestras mentes ocupadas podrían estar reforzando subconscientemente algunos mensajes clave para nosotros, y probablemente estos mensajes están contribuyendo a aumentar aún más nuestros niveles de ansiedad y estrés.

A continuación, discuto dos de estos mensajes clave y sugiero consejos útiles y prácticos para replantear éstos mensajes. Si replanteamos estos mensajes, seremos capaces de sobrellevar los tiempos difíciles y garantizar que quienes están a nuestro alrededor también.

Nuestro cerebro dice: todo es distinto.

Puede parecer como si casi todo hubiera cambiado. Las actividades recreativas que alguna vez disfrutamos, como ver deportes o ir al cine, ya no están disponibles; estamos trabajando desde casa y tal vez malabareando el trabajo y las responsabilidades familiares durante todo el día; la contención del COVID-19 depende de que podamos abrazar por completo el distanciamiento social, lo que podría contribuir a nuestros sentimientos de aislamiento, y nuestra seguridad financiera se ha reducido conforme cada vez más negocios cierran sus puertas y miles de empleados se quedan sin trabajo, sin mencionar el impacto que le han causado los mercados financieros a los ahorros para el retiro.

Sin embargo, la clave es reescribir esta narrativa: sí, nuestro ambiente actual es bastante distinto, pero debemos enfocarnos en lo que ha permanecido igual. Es decir, lo que nos importa, lo que valoramos y lo que defendemos no ha cambiado, y debemos recordar enfocarnos en estas cosas. Si nos enfocamos en éstos valores subyacentes, entonces las manifestaciones externas de nuestra manera de trabajar, cómo pasamos nuestro tiempo libre y cómo interactuamos con los demás se pueden adaptar para retener los valores originales que consideramos preciados. Esto es similar en concepto al tercer paso para la gente altamente eficiente de Steven Covey: poner primero lo primero. Primero debemos asegurarnos de cuidar lo más importante para nosotros antes de atender otros detalles.

En tiempos difíciles, debemos volver a enfocarnos entre lo que valoramos más, como el tiempo que pasamos con otras personas o familiares, aprendiendo o ejercitándonos. Una vez que nos enfoquemos de nuevo en éstos valores subyacentes que son importantes para nosotros, podemos empezar a trabajar en adaptar las maneras en las que reforzamos estos valores dentro de nuestro contexto actual.

Por ejemplo, si valoramos mucho el tiempo de calidad con otros, podemos establecer una práctica diaria de acercarnos a otros por teléfono o videollamada para saber cómo están y conectar ellos. Si valoramos mucho el ejercicio físico como pilar de nuestra vida, podemos empezar a correr o caminar afuera, brincar la cuerda o usar las muchas aplicaciones de fitness que tienen rutinas y clases al alcance de nuestros teléfonos. Sí, tal vez cambia la manera en la que hacemos las cosas (por ejemplo, nos ejercitamos delante de nuestras TV en lugar de en el gimnasio), pero las cosas que hacemos no tienen por qué cambiar.

Mientras que nuestros cerebros pueden estar enfocados en los cambios que han ocurrido recientemente en nuestras vidas, enfocarnos intencionalmente en lo que no ha cambiado es empoderador. También refuerza la creación de nuevas rutinas y estructuras que mantienen nuestros valores generales y proveen la consistencia que necesitamos para sobrellevar los tiempos difíciles.

 Matt Flores/Unsplash
Enfocarnos en lo que importa
Fuente: Matt Flores/Unsplash

Nuestro cerebro dice: necesito hacer todo perfectamente.

En tiempos inciertos, solemos sentirnos abrumados y no sabemos en qué enfocarnos. Conforme cambian nuestras rutinas y tenemos que modificar nuestros comportamientos o incluso las tareas que hacemos a diario, terminamos pasando mucho tiempo "preparando" las tareas por hacer en lugar de ponernos a hacerlas. Y también pasamos mucho tiempo cambiando de una tarea a otra y tal vez haciendo pequeños avances en cada una de ellas, pero sin terminar ninguna de una manera disciplinada e intencional.

El resultado es que sentimos que no estamos logrando tanto como deberíamos, lo que incrementa nuestros sentimientos de ansiedad y contribuye a nuestra percepción de falta de control. Por ejemplo, conforme los educadores se acostumbran a dar sus lecciones virtuales, la elección de plataformas y herramientas representa un asunto importante a considerar, pero la tendencia es enfocarse demasiado en las herramientas que van a utilizarse y no en recordar la meta general de garantizar que los estudiantes se sientan conectados e interesados en la materia. Esto refuerza el primer punto de discusión: debemos recordar enfocarnos en el qué y evitar el impulso de involucrarnos demasiado en el cómo.

En tiempos inciertos, considerar exhaustivamente todas las maneras de avanzar es paralizante, en efecto, crea una situación de "parálisis por análisis". En lugar de eso, deberíamos enfocarnos en "satisfacer" o evaluar nuestras opciones y seguir adelante dando lo mejor de nosotros mismos en todo momento. Al garantizar que no estamos tan enfocados en la perfección de tal forma queañadimos más ansiedad a nuestras vidas si no tomamos una decisión, seguimos avanzando en nuestro trabajo y recuperamos un poco de control sobre la sensación de incertidumbre que tenemos.

La lección con la que nos debemos quedar es que en tiempos de incertidumbre, necesitamos enfocarnos en lo que no ha cambiado, es decir, en nuestros valores subyacentes y en lo que nos importa. Necesitamos dirigir constantemente nuestra energía y atención hacia reforzar estos valores y no engancharnos con las mejores maneras de proceder, sino en proceder de forma efectiva.. Necesitamos enfocarnos en lo esencial de lo que nos importa a nosotros y lo que importa en nuestro trabajo, ser amables con nosotros mismos en el proceso, y completar nuestras tareas una por una. Al hacer todo esto, tenemos la fórmula para lograr mayores niveles de bienestar durante tiempos difíciles.

Aquí hay algunos consejos finales para poner este contenido en acción:

  • Reserva algo de tiempo en las mañanas solo para ti y no permitas que nada ni nadie se entrometa en este tiempo. Durante este tiempo, recuerda lo que es importante para ti y piensa cómo puedes reforzar estos valores durante el día aunque lo que te rodea y tu contexto sean diferentes. Al final del día, reflexiona sobre cómo te fue actuando con base en estos valores y elabora un plan para hacerlo mejor al día siguiente.
  • Recuerda las veces en el pasado en las que lograste atravesar situaciones difíciles. ¿Cómo te puede ayudar a enfrentar los retos de hoy enfocarte en lo que no ha cambiado (por ejemplo, tus éxitos anteriores y valores subyacentes)?
  • Aparta algo de tiempo donde te enfoquesen lograr cambiar de una mentalidad de completar tareas perfectamente, a terminar tareas y mantenerte en movimiento. Avanzar hacia adelante y lograr algunas "victorias" es vital para que superemos nuestros sentimientos de ansiedad porque contribuye a nuestros sentimientos de control.

Imagen de LinkedIn y Facebook: fizkes/Shutterstock

A version of this article originally appeared in English.