Skip to main content

Verificado por Psychology Today

Crianza

Personas frías: ¿qué las hace ser así? Parte 1

Woman, Portrait, Model / Pixabay
Fuente: Mujer, Retrato, Modelo / Pixabay

Caracterización de "frío"

Sin duda, has tenido la experiencia de interactuar con alguien que era, digamos, descartador o desafiante. Independiente, aparentemente preocupado y para nada abierto o amigable, parecía mantenerte a distancia. Y si trataste de decir algo para aliviar la situación, su respuesta (aunque no exactamente inapropiada) prácticamente anuló tus esfuerzos.

O bien, es posible que hayas iniciado una relación romántica que comenzó prometedora, pero con el tiempo te obligó a enfrentarte al hecho de que la otra persona realmente no te estaba dejando entrar. A pesar de todos tus intentos de "aumentar" la conexión, para hacerla más mutua y sincera, él o ella parecía preferir que permaneciera como comenzó: sin compromiso, relativamente superficial e impersonal. Cualquier progresión natural hacia una mayor intimidad (al menos intimidad emocional) simplemente no estaba sucediendo. E intentar cultivar más paciencia, para darle espacio a la persona, o hacer concesiones porque tal vez tenía una naturaleza especialmente "privada", en última instancia, no pareció hacer ninguna diferencia en que te sintieras incómodamente alejado de ella.

Con suerte, esta es una relación de la que te alejaste. Las probabilidades son, que en ambos casos que he retratado, estabas tratando con una persona que podría entenderse mejor como lo que en la psicología del desarrollo se conoce como un patrón de apego evitativo. Este concepto más útil, introducido en la literatura por Mary Ainsworth, quien, junto con su mentor, John Bowlby, representan los principales pioneros en el campo vital de la teoría del apego, se centra en la naturaleza del apego de los niños hacia su primer cuidador, ya que es crucial en dar forma a cómo se relacionarán con otros más adelante en la vida.

Aquí, en viñetas, hay algunas palabras y frases que capturan colectivamente, en la superficie, al menos, las diversas dimensiones de la "frialdad caracterológica" que he estado representando (aunque, por supuesto, es probable que ningún individuo manifieste todas estas características):

  • Distraído, apartado, confrontativo
  • Impersonal, poco interesado, no involucrado; cerrado
  • Independiente, distante, remoto (estos rasgos, como tantos otros en esta lista, en realidad caracterizan un trastorno de personalidad esquizoide, que, en su extremo, las personas frías a veces pueden padecer)
  • Superioridad altiva o proyectada (aunque, si estas características narcisistas están presentes, podrían reflejar el comportamiento externo del individuo, o autoengaño, mucho más que cómo en el fondo, realmente se ven a sí mismos)
  • Autoabsorbido; aislado, alejado pasivamente
  • Emocionalmente no disponible, inaccesible, no responsivo, indiferente, sin invertir
  • Sin sentimiento, sin emociones, sin afecto; sin sonreír: cara fría (o cara de piedra)
  • De corazón frío, como un "iceberg" o "reina de hielo"
  • Falta de empatía y compasión
  • Sin confianza, cauteloso, vigilante;
  • Enojado, hostil; crítico
  • Excesivamente independiente y autosuficiente

Antes de ver el cuidado materno como llas causa de tal frialdad, así como sus efectos psicológicos a corto y largo plazo, debo mencionar brevemente lo que no es el apego evitativo.

Por un lado, no debe confundirse con la introversión (actualmente entendida como un rasgo innato de la personalidad vinculado al sistema activador reticular del cerebro). Dados los déficits similares en la crianza de los hijos, los extrovertidos no son menos propensos a desarrollar este mismo tipo de patrón de apego disfuncional. Más bien, los introvertidos deben ser apreciados no tanto como distantes o emocionalmente insensibles (en comparación con los extrovertidos), sino como más reservados, socialmente reticentes y que requieren más soledad.

Cuando eran niños, sin duda tendían hacia la timidez impulsada por la ansiedad. Pero con el tiempo la mayoría de los introvertidos superan esto. En resumen, los introvertidos apenas carecen de la capacidad de intimidad. Una vez que están lo suficientemente cómodos en una relación, pueden mostrar tanto calor y compromiso como sus contrapartes extrovertidas.

Además, el apego evitativo no debe confundirse con ninguno de los trastornos autistas. Estas últimas perturbaciones ahora se ven como disfunciones cerebrales que conducen a comportamientos sociales desapegados y de autoaislamiento independientemente de la educación del niño. Por el contrario, los investigadores típicamente consideran que los apegos evitativos, (aunque en un grado limitado sean influenciados por el temperamento innato), son determinados principalmente por el entorno hogareño temprano del niño.

Sobre la causa principal de las personalidades "frías"

Entonces, ¿qué crea exactamente este "apego evitativo" extrañamente oximorónico en primer lugar?

En dichos apegos inseguros y disfuncionales, la etiqueta asignada al cuidador principal (generalmente la madre biológica) es "despectiva". A lo que se refiere esta designación desfavorable es a la falta de respuesta general de la madre hacia su recién nacido. En su mayor parte es emocionalmente inaccesible, distante y retraída, ella es reacia al contacto corporal cercano y al calor físico, lo que deja frustrada de forma rutinaria la necesidad del bebé por tal cuidado esencial.

Acompañando esta postura de rechazo, tales madres (aunque encubiertamente) también pueden mostar ira, y en ocasiones incluso hostilidad abierta, hacia el bebé, particularmente cuando el niño hace intentos desesperados por establecer una conexión íntima con ella. Es decir, cuando el bebé busca intensamente atención, afecto o socorro, es más probable que responda de manera castigadora. Y demuestran poca tolerancia para su hijo cuando el niño está expresando emociones negativas, particularmente su propia ira en reacción a ser rechazado.

Por otro lado, cuando el bebé está absorto en la actividad exploratoria, es probable que esta madre, particularmente insensible o imperceptiva al estado de ánimo o sentimientos de su hijo, interfiera. Y tal intrusión hace que el niño se sienta violado, engullido o "asfixiado". En resumen, no está disponible y rechaza cuando el bebé anhela cercanía y es apta a comportarse invasivamente cuando el bebé requiere tiempo a solas. La sintonización es un concepto clave en toda la literatura sobre los apegos seguros entre padres e hijos, y la madre desdeñosa está alarmantemente desafinada con su hijo excesivamente dependiente.

Obviamente, tal crianza desarmónica deja al niño sintiéndose extremadamente frustrado, emocionalmente insatisfecho e inseguro. Como Ainsworth et al. han concluido (véase, por ejemplo, Patrones de Apego, 1978), en una situación interpersonal tan difícil, este (mal) comportamiento materno lleva al bebé a desarrollar un "conflicto de acercamiento-evitación".

Entonces, ¿cómo se adaptanexactamente, esos niños desafortunados a un conjunto de circunstancias tan desalentadoras, desesperanzadoras y deprimentes? Ese es el tema que cubriré en la parte 2 de esta publicación, que espero que explique de manera convincente, y compasiva, la "frialdad" posterior del niño como adulto.


© 2011 Leon F. Seltzer, Ph.D. Todos los derechos reservados.

A version of this article originally appeared in English.