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Verificado por Psychology Today

Personalidad

Mirando más allá del Umbral de Transtorno de Personalidad Limítrofe

El estudio más amplio y más reciente de personalidad limítrofe muestra el papel del caos y la impulsividad como un reto incluso para aquellos que se encuentran por debajo del umbral.

Incluso sin un diagnóstico, las personas que tienen síntomas de Trastorno Limítrofe de la personalidad (TLP) pueden experimentar desafíos en su vida diaria. Para recibir un diagnóstico de este trastorno, las personas necesitan exhibir un número mínimo de síntomas de un rango de posibilidades que incluyen la incapacidad para regular las emociones, la impulsividad, las relaciones inestables y alteraciones del sentido del yo. Sin embargo, consideremos cómo es tener solo uno o dos de esos síntomas.

Tal vez tienes un amigo cercano o pariente que demuestra esa incapacidad para regular las emociones, también llamada desregulación emocional. Este individuo se enfurece por lo que considerarías solo una pequeña molestia, como un cargo extra inesperado en una factura mensual. Esta pérdida de control emocional no solo crea un estrés excesivo para todos los involucrados, sino que no resuelve el problema. Si esto sucediera en el lugar de trabajo, un supervisor seguramente emitiría una severa reprimenda. Si esto ocurriera de forma constante, sin duda daría lugar a que el empleado fuera despedido.

Según Benjamin Johnson y Kenneth Levy (2020) de la Universidad Estatal de Pensilvania, las personas con solo un síntoma de TLP muestran "un funcionamiento psicosocial significativamente peor", incluido el aumento de la posibilidad de suicidio, las tasas de hospitalización y problemas en el trabajo. Notablemente, las personas con “TLP de subumbral ‘remitido’” experimentan “impacto funcional continuo." Estos hallazgos en la literatura sugieren que es importante considerar el TLP no solo como una colección de un número mínimo de síntomas, sino también en términos de sus componentes individuales. Como señalan los autores, el DSM-5, el manual de diagnóstico actual, contiene criterios que son "en gran medida arbitrarios" y no "llegan al fondo del asunto”. Aferrarse a todos los criterios de TLP también significa que las personas con estos síntomas no recibirán la ayuda que necesitan para manejar su vida diaria si están justo por debajo de ese umbral de diagnóstico.

De acuerdo con los intentos de los investigadores por considerar los trastornos de la personalidad desde un enfoque categórico dimensional en lugar de un criterio de "todo o nada", Johnson y Levy buscaron profundizar en lo que se conoce como estructura "latente" o subyacente de TLP. Los investigadores de Penn State creían a partir de trabajos previos que este enfoque revelaría dos dimensiones o subtipos subyacentes: impulsivo e identidad alterada. A lo largo de la dimensión impulsiva, encontraríamos a ese individuo que explota a la menor perturbación, porque la incapacidad para controlar sus emociones sería parte de sus cualidades inherentes. La dimensión alterada de la identidad, que los autores también llaman "vacía y caótica", incorporaría la falta de claridad que las personas con TLP tienen sobre su sentido básico de sí mismas. Este enfoque dimensional significaría, además, cambiar la forma en que se evalúan los síntomas, agregando un indicador de gravedad subyacente para permitir una escala graduada de saludable a personalidad desordenada.

Según Johnson y Levy, este marco de dos puntas podría aplicarse biena las personas que no tienen un diagnóstico de TLP, pero que pueden encajar en algún lugar a lo largo de la escala de menor a mayor gravedad. Siguiendo esta lógica, los autores aprovecharon el gran número de participantes que pudieron estudiar a partir de años de datos recopilados previamente proporcionados por muestras de estudiantes universitarios. Durante un período de 10 años comprendido entre 2006 y 2016, un poco más de 20,000 estudiantes (67% mujeres) se matricularon en el grupo de asignaturas de la universidad, y la mayoría de ellos proporcionaron datos para la presente investigación. Todos completaron un cuestionario estándar de TLP junto con medidas de rasgos de personalidad bien validadas. También se les pidió a los participantes que completaran tests de autoinforme sobre medidas relacionadas que incluían la claridad del autoconcepto o la "difusión" de la identidad, el estilo de apego, el comportamiento imprudente y la probabilidad de suicidio, la depresión-ansiedad y la reactividad emocional.

Después de someter esta gran cantidad de datos a pruebas estadísticas, los autores identificaron tres clases o agrupaciones en su muestra. El primer grupo no tenía ningún síntoma, que es lo que podría esperarse de una muestra no clínica. El segundo grupo mostró altos niveles de desregulación emocional (principalmente ira), así como validaciones de comportamientos de alto riesgo. Finalmente, el tercer grupo salió alto con respecto a la falta de claridad de autoconcepto, o vacío, así como sentimientos generales de angustia emocional. En cuanto a la dimensión de gravedad, fue este tercer grupo (llamado "Vacío" para abreviar) quien probablemente calificara a lo largo del extremo superior de la escala y, por lo tanto, es más probable que cumpliera con los criterios de diagnóstico del DSM para TPL.

Al examinar estos resultados combinados, Johnson y Levy sugirieron que otra forma de percibir a los dos subtipos principales de TPL es haciendo una distinción familiar utilizada en la psicología clínica, a saber, "internalizar" vs. "externalizar" los síntomas. Aquellos que internalizan, o que se sienten vacíos y angustiados, tienden a volcar sus emociones hacia adentro, permitiendo que sus sentimientos de ira, depresión y ansiedad se dirijan contra y dentro de sí mismos. No sólo tienden a experimentar emociones negativas frecuentes, sino que su inseguridad en términos de su sentido de sí mismos también hará que sea difícil para ellos confiar en los demás, lo que lleva a un cierto grado de caos en sus relaciones cercanas. Cuando te sientes confiado y seguro, sabes que puedes confiar en tus parejas sin importar qué, pero cuando estás plagado de dudas, te resultará difícil creer que otras personas realmente pueden amarte por lo que eres.

Las personas que externalizan, ese segundo subtipo, arremeten contra los demás cuando sus emociones se descontrolan y, por lo tanto, también pueden ponerse en peligro actuando impulsivamente. Volviendo al ejemplo de tu pariente o compañero de trabajo que muestra este patrón de falta de control de las emociones, es este conjunto de cualidades las que pueden crear las consecuencias más prácticas de la vida real. Estas personas, además, suelen ponerse en riesgo en situaciones que pueden resultar en lesiones físicas tales como entrar en peleas, conducir erráticamente o golpear una pared.

Como puedes ver, incluso en una población que puede no cumplir con los criterios diagnósticos para TPL, sus síntomas pueden convertirse en parte de lo que los autores llaman el "paisaje latente" (p. 148) del trastorno. En cuanto a las implicaciones prácticas, los hallazgos de Penn State pueden ayudarte a comprender si tú o alguien que conoces que está por debajo del umbral de TPL puede experimentar los problemas en la vida cotidiana ordinaria que la impulsividad y el vacío pueden crear a medida que avanzan en la escala de gravedad.

En resumen, es útil ver el TLP no como un conjunto discreto de síntomas, sino como un conjunto de cualidades que pueden existir por debajo del nivel de una categoría de diagnóstico. Mirar por debajo del umbral puede ser la clave para proporcionar ayuda a aquellas personas cuyos síntomas crean problemas en la vida.

Imagen de Facebook: shisu_ka / Shutterstock

A version of this article originally appeared in English.