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Verificado por Psychology Today

Crianza

Los pros y los contras de los deportes juveniles no son solamente físicos

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Fuente: Shutterstock

En el marco del incremento constante de la obesidad infantil, los beneficios físicos de participar en algún deporte son completamente claros. Hoy en día, los niños necesitan moverse más, y estar involucrados en un equipo o involucrarse en cualquier deporte es una excelente manera de mantenerse saludables. Pero también han habido más discusiones sobre los riesgos físicos a los que se enfrentan los niños en los deportes, y con justa razón. En el mundo nos enfrentamos a una epidemia de lesiones en las rodillas (fútbol y atletismo), los hombros (tenis y béisbol), y la cabeza (fútbol americano). De lo que se habla mucho menos es de los riesgos y beneficios psicológicos relacionados con los deportes juveniles.

Mientras enseñaba "Sociología del deporte" en la Universidad de Northwestern, hice investigaciones y hablé con cientos de estudiantes. Aquí hay seis riesgos y seis beneficios que los padres de atletas de todas las edades deberían considerar mientras ayudan a sus hijos a navegar por el mundo de los deportes.

Riesgos psicológicos de los deportes juveniles

  1. El autoestima está ligado al desempeño en los deportes. El valor de un niño como persona no debería estar ligado a si puede meter goles o ganar carreras. Creer que sí, es una configuración perfecta para sentimientos de fracaso y baja autoestima. La mayoría de los atletas jóvenes se sienten maravillosamente cuando ganan, pero es cómo manejan un fracaso lo que define su carácter a largo plazo. Hay que recordarle a los niños deportistas que siempre son ganadores para nosotros, incluso cuando pierden.
  2. Entrenadores que agreden y desmoralizan. Hay más entrenadores excelentes que entrenadores que causan daños, pero sería ingenuo esperar que todos los entrenadores tendrán en mente el bienestar psicológico de nuestros hijos. Con demasiada frecuencia la mentalidad de ganar a toda costa resulta devastadora para los atletas jóvenes. Hay que estar muy atentos a comportamientos que humillan a los niños. ¿El entrenador grita y patalea en los juegos? ¿Avergüenza a los jugadores en la cancha? Los mejores entrenadores inspiran a través de refuerzos positivos y buen ejemplo, no acoso y agresión.
  3. Ilusiones falsas de que los deportes traerán ventajas. Demasiados padres creen que sus hijos están destinados a ser deportistas sumamente exitosos. Esto es similar a la lotería: no hay que invertir demasiado en ello. Poner todas las esperanzas en los deportes es una mala idea y peligroso para el bienestar emocional de los niños. Además de la poca probabilidad estadística, hay altas probabilidades de que un atleta sufra una lesión o simplemente se agote y ya no sea capaz de mantener el paso. Hay que asegurarse de que nuestros pequeños atletas tengan otros intereses y que no crean que los deportes son la única vía al éxito.
  4. Relaciones complicadas con padres que se involucran demasiado. Tal vez sintamos la tentación de decir "ganamos" después del partido de nuestros hijos. No lo hagamos. Demasiados padres se involucran demasiado en los esfuerzos atléticos de sus hijos, lo que puede llevar a comportamientos inconscientes que dañarán a los pequeños atletas. He visto a padres gritándole y regañando a sus hijos por no meter un gol o no ganar una carrera. El amor y afecto nunca deberían estar atados al desempeño en los deportes. De hecho los niños los necesitan más cuando no logran una victoria.
  5. Presión malsana en el desempeño. Los psicólogos deportivos son muy buscados porque los padres, entrenadores, equipos y escuelas le ponen demasiada presión a los atletas jóvenes para que tengan un desempeño excelente cada vez que salen a la cancha. Recordemos que son niños, no atletas profesionales. Como madre de tenistas competitivos entiendo la inclinación a exigir más y más, pero los niños son eso, niños. Habrá días en los que fallen en cada pase solo porque sí, y habrán otros días en los que parecerá que están destinados a la grandeza. Trabajemos con ellos para mantener la perspectiva y entender que es solo un juego.
  6. Sentimientos inapropiados de superioridad. La obsesión de nuestra sociedad con los deportes pone halos alrededor de los atletas y el atletismo, lo que puede inflar el sentido del "yo" de los atletas jóvenes. Puede ser que ciertas escuelas y zonas les den privilegios y libertades a atletas jóvenes que otros no reciben. Hay demasiadas instancias de atletas exitosos que pensaban que estaban por encima de la ley o las reglas en su comunidad. Los padres tenemos que estar siempre atentos a señales de que nuestros jóvenes atletas podrían carecer de humildad y empatía. Depende de nosotros asegurarnos de que los deportes no saquen lo peor denuestros hijos.

Beneficios psicológicos de los deportes juveniles

  1. La capacidad de aceptar críticas y trabajar en equipo. Para ayudarles a mejorar a los atletas jóvenes, los entrenadores deben señalar sus errores y fallas en la técnica. Aprender a manejar esta retroalimentación establece la base para la construcción de habilidades y capacidad de colaboración en los adultos. Además, junto con sus equipos y entrenadores, los atletas aprenden la importancia de dar y recibir al trabajar juntos y manejar los conflictos. Las investigaciones han sugerido que las niñas atléticas se convierten en mujeres mejor equipadas que sus contrapartes no atléticas a manejar las críticas y el estrés. El entrenamiento efectivo y las competencias pueden ayudar a construir recursos internos que les servirán a los niños durante toda su vida adulta.
  2. Autoestima y eficacia. Construir habilidades en los deportes mejora el autoestima, que se esparce a otras áreas de la vida. Pasar de no ser capaz de encestar una sola pelota a difícilmente fallar un tiro elevará el ego de cualquiera. Lograr eficacia en una cancha, especialmente con ayuda de un entrenador o padre, demuestra que escuchar y practicar brindan resultados positivos. Esta consciencia ayuda a los atletas jóvenes a hacer una conexión invaluable entre sus metas y el esfuerzo.
  3. Adquisición de ética laboral. Los deportes requieren esfuerzo y compromiso, y esas son dos características benéficas en la vida adulta. He visto cómo muchos niños aplican la aptitud de trabajar mucho y esforzarse que aprendieron en los deportes en casi todo lo que hacen en sus vidas, desde pasatiempos hasta tareas escolares. Ser excelentes en un deporte se trata del esfuerzo que ponemos en ello, lo que coloca una excelente base para tener éxito a largo plazo.
  4. Imagen corporal positiva. Nuestra adicción contemporánea a las redes sociales y la adulación a la gente de aspecto "aparentemente" perfecto, puede causar estragos en la imagen corporal de los niños. Aunque no siempre son el antídoto perfecto, los deportes pueden hacer que los atletas jóvenes se sientan orgullosos de sus cuerpos y de lo que esos cuerpos pueden lograr. Serena Williams compartió que se sentía avergonzada de su cuerpo tan atlético hasta que ganó un Grand Slam y entendió que su éxito estaba ligado a que su cuerpo fuera tan fuerte. Las atletas femeninas en particular, han demostrado beneficiarse de los sentimientos positivos sobre sus cuerpos, sin importar si van de acuerdo con los rígidos estándares sociales de belleza femenina.
  5. Resiliencia. Demasiados preadolescentes y adolescentes son incapaces de manejar los rigores escolares. Se abruman y decaen fácilmente cuando les va mal en una clase. De hecho, los padres usualmente protegen a sus hijos de la derrota abogando intensamente por ellos, haciéndoles la tarea e incluso pidiéndole a sus maestros que cambien malas calificaciones. La sobreprotección socava el desarrollo de la resiliencia. Los deportes juveniles les dan un buen balance ya que los padres no pueden proteger a sus atletas de las derrotas y dificultades. Es bueno para los niños aprender tanto a perder como a ganar.
  6. Auto-regulación, organización y gestión del tiempo. Combinar los deportes con la escuela requiere ser capaz de autoregulación. Llegar a las prácticas a tiempo con todo el equipo necesario le ayuda a los estudiantes-atletas a aprender a organizarse y decirle que no a otras actividades como videojuegos, redes sociales y socializar demasiado. Aprender a decir que no es una gran habilidad en la vida adulta. Muchos atletas universitarios me contaban que de hecho obtenían mejores calificaciones durante su temporada regular porque estaban obligados a tomar un enfoque más organizado en sus labores escolares.

Como padres, debemos estar conscientes de los riesgos psicológicos que vienen con la participación en los deportes mientras que reforzamos lo positivo. Los deportes deben ser divertidos. Cuando dejan de ser divertidos y adquieren el potencial de lastimar a nuestros hijos, es momento de cambiar de rumbo y evaluar la situación. Sin embargo, si nuestro joven atleta se está divirtiendo, las recompensas podrían durarle toda su vida.

A version of this article originally appeared in English.