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Jonas Everaert Ph.D.
Jonas Everaert Ph.D.
Ansiedad

Las herramientas de salud mental digital funcionan pero no para todos

Comprendiendo por qué algunas personas se benefician más del entrenamiento cognitivo que otros.

Los puntos clave

  • Las intervenciones digitales de salud mental pueden ayudar a reducir la ansiedad, pero no todos se benefician.
  • Las personas difieren en cómo revisan las interpretaciones negativas.
  • La dificultad para tolerar la incertidumbre dificulta el beneficio de las intervenciones.
  • Identificar las diferencias individuales puede mejorar el diseño de herramientas digitales de salud mental.

Las intervenciones digitales de salud mental son un gran avance en la atención psicológica. Los programas disponibles en teléfonos inteligentes y computadoras ahora pueden enseñar habilidades cognitivas, reducir los síntomas o la ansiedad y llegar a personas que quizás nunca busquen un tratamiento tradicional. La investigación muestra que muchas de estas intervenciones digitales funcionan, pero no funcionan igual de bien para todos.

En lugar de simplemente preguntarse si las intervenciones digitales son efectivas, los investigadores intentan comprender cada vez más una pregunta más informativa: ¿Por qué algunas personas se benefician más que otras?

Nuestro estudio reciente examinó una intervención digital diseñada para promover interpretaciones más positivas de situaciones sociales ambiguas. Los hallazgos sugieren que dos factores, a saber, qué tan flexibles son las personas para actualizar sus interpretaciones y qué tan bien toleran la incertidumbre, pueden ayudar a explicar las diferencias en quién se beneficia más de estas herramientas.

Amirali Parsa / Unsplash
Fuente: Amirali Parsa / Unsplash

La ansiedad a menudo vive en el significado que asignamos a los eventos

Muchas de las situaciones que desencadenan la ansiedad no son claramente negativas. Son ambiguas. Piensa en situaciones cotidianas, como cuando alguien no responde de inmediato a un mensaje, cuando la expresión facial de una persona es difícil de leer, o cuando un colega pasa sin saludar. Estas situaciones requieren interpretación. Las mentes de las personas deben responder una pregunta simple: ¿Qué significa esto?

Para las personas vulnerables a la ansiedad, la respuesta a menudo se inclina hacia lo negativo. “Debo haber hecho algo mal”, “están molestos conmigo”, o “no lo hice bien”.

Esta tendencia a asumir significados amenazantes cuando las situaciones son ambiguas se denomina sesgo de interpretación negativa. Este sesgo puede mantener la ansiedad al hacer que las situaciones cotidianas se sientan más amenazantes de lo que realmente son.

¿Se pueden volver a entrenar los hábitos de interpretación?

Un enfoque prometedor implica el entrenamiento cognitivo digital que se dirige específicamente a los patrones de interpretación. Estas intervenciones suelen presentar a los usuarios escenarios ambiguos cotidianos y guiarlos hacia interpretaciones más equilibradas o benignas. El objetivo no es promover una positividad poco realista, sino ayudar a las personas a considerar múltiples significados posibles en lugar de omitir automáticamente el peor. Esto refleja un principio psicológico importante. Nuestros patrones de pensamiento son hábitos. Al igual que otros hábitos, pueden cambiar con la práctica.

Al mismo tiempo, cambiar los patrones de pensamiento no es fácil. El éxito puede depender de las tendencias cognitivas que las personas incorporen a la intervención.

No todo el mundo parte del mismo punto de partida cognitivo

Nuestro estudio examinó dos características que pueden ayudar a explicar por qué las personas responden de manera diferente a la capacitación digital en interpretación. El primero fue la inflexibilidad de la interpretación, o lo difícil que es para alguien revisar una impresión negativa inicial.

La gente naturalmente forma interpretaciones rápidas. Pero mientras que algunas personas actualizan fácilmente estas interpretaciones cuando hay nueva información disponible, otras descubren que su primera impresión tiende a “pegarse”. Por ejemplo, si inicialmente crees que alguien reaccionó negativamente a algo que dijiste, ¿ajustas fácilmente esa suposición si luego se comporta cálidamente? ¿O tu primera impresión sigue siendo dominante?

Nuestros hallazgos mostraron que las personas que tenían más dificultades para revisar las interpretaciones negativas tendían a mostrar menores beneficios de la intervención digital. Esto no significa que la intervención no pueda ayudar a estas personas. Más bien, sugiere que pueden necesitar más práctica, un ritmo diferente o estrategias adicionales destinadas a fortalecer la flexibilidad cognitiva.

El desafío de vivir con incertidumbre

El segundo factor fue la intolerancia a la incertidumbre. Esto es lo estresante que le resulta a alguien no saber qué sucederá. Algunas personas pueden aceptar la incertidumbre como parte de la vida. Otras lo experimentan como incómodo y sienten una gran necesidad de resolver la ambigüedad rápidamente.

Sin embargo, la capacitación en interpretación digital pide a las personas que permanezcan abiertas a posibilidades alternativas. Para alguien que encuentra la incertidumbre especialmente angustiante, esta apertura puede resultar difícil al principio. En nuestro estudio, las personas con mayor intolerancia a la incertidumbre tendían a beneficiarse algo menos del entrenamiento. Esto sugiere que a veces puede ser un paso importante ayudar a las personas a desarrollar gradualmente la tolerancia a la incertidumbre para maximizar los beneficios de las intervenciones cognitivas.

Hacia intervenciones digitales de salud mental más personalizadas

Estos hallazgos reflejan un cambio más amplio que está ocurriendo en la investigación de salud mental. El campo se está moviendo más allá de preguntar si las intervenciones funcionan en promedio y hacia la comprensión de las diferencias individuales en la respuesta. El futuro de la salud mental digital puede consistir no solo en crear herramientas efectivas, sino en crear herramientas adaptativas e identificar qué funciona mejor para quién.

Eventualmente podemos ver intervenciones digitales que se adapten al nivel de flexibilidad cognitiva de un usuario, que incluyan módulos que se enfoquen específicamente en la tolerancia a la incertidumbre, que ajusten el ritmo en función del progreso individual e identifiquen cuándo puede ser útil un apoyo adicional.

Estos hallazgos resaltan la importancia de ir más allá de los efectos promedio del tratamiento hacia la comprensión de los predictores de la respuesta al tratamiento. Identificar factores como la inflexibilidad de la interpretación y la intolerancia a la incertidumbre puede ayudar a explicar la variabilidad en los resultados e informar el desarrollo de intervenciones digitales más específicas.

A version of this article originally appeared in English.

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