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Verificado por Psychology Today

Inteligencia

Las alegrías y tristezas de la inteligencia

Geralt, Pixabay, Public Domain
Fuente: Geralt, Pixabay, Dominio Público

Conozco a alguien que tiene un Coeficiente Intelectual de 155 (99.99 percentil), y articuló las alegrías y cargas de la inteligencia.

Incluso si no eres tan cerebral, su historia ofrece lecciones que los lectores inteligentes podrían encontrar valiosas.

Grabé su recuento de la historia. Lo siguiente es una paráfrasis de lo que dijo, con detalles irrelevantes modificados para proteger su anonimato.

No merezco crédito por ser inteligente. Realmente nací de esa manera. El ambiente no pudo haberme ayudado: pasé mis primeros seis años en una casa compartida de Wynnefield, Filadelfia, hijo de padres sobrevivientes del Holocausto que hablaban muy poco inglés. Aprendí a leer comparando las imágenes con los textos en la televisión y anuncios del periódico.

Mis padres luego se mudaron a Greenfield, donde acudí a escuelas públicas donde los profesores me ignoraban u odiaban porque mi mano siempre se disparaba hacia arriba, así que, razonablemente solo me atendían una de cada treinta veces, pero, en mi frustración, decía la respuesta antes de que pudieran preguntarle a otro estudiante. Me evaluaron para el programa de estudiantes superdotados.

Mi deseo de demostrar mi inteligencia no era presumir; realmente era mi forma de ser y pensaba que era algo bueno compartir lo que sabía. Desfortunadamente, no era lo suficientemente inteligente para darme cuenta de que los demás lo percibían como presunción. No hacían más que resentirlo. Los niños rudos usualmente me usaban como costal de práctica.

Por un lado, de hecho mayoritariamente, estoy agradecido por mi inteligencia. Me facilitó ser un buen estudiante con solo un poco de esfuerzo e incluso aprender en altos niveles sin una escuela. Por ejemplo, en el estado donde vivo puedes ser abogado sin ir a la escuela de leyes. Solo tienes que estudiar por tu cuenta y ser aprendiz de alguien más experimentado. Lo hice y recibí mi licencia.

Ser inteligente sí tiene desventajas. A lo largo de mi vida, he sentido presiones para aprovechar todo mi potencial. Por eso trabajo horas extra incluso si yo preferiría ser un trabajador moderado. Mis momentos más felices son cuando hago cosas como correr o ver la televisión.

Peor aún, mi cerebro, que está generando ideas constantemente, me impulsa a dar consejos que nadie me pidió. Eso enloquece hasta a mi novia. La mayoría de la gente me respeta pero no les agrado.

Conclusiones

Agradece tu inteligencia. Pocos atributos brindan beneficios tan amplios. En efecto, el estudio definitivo sobre la genialidad, las “Termitas” de Terman, que tenían un CI promedio de 151 y fueron estudiados desde la infancia encontró que:

A mediados de su vida, 70 de ellos fueron listados en la revista Men of Science de Estados Unidos, y 3 fueron seleccionados como miembros de la Academia Nacional de Ciencias de ese país. Diez tenían entradas en el Directorio de Académicos Estadounidenses, y 31 aparecieron en Quién es Quién… Publicaron casi 2.000 ensayos científicos y técnicos, artículos y alrededor de 60 libros y monografías sobre ciencia, literatura, arte y humanidades. Obtuvieron alrededor de 230 patentes. Otros escritos incluyen 33 novelas, alrededor de 375 cuentos, novelas cortas y obras de teatro; 60 o más ensayos, críticas y sketches; y 265 artículos misceláneos sobre una variedad de temas.

Los logros de las Termitas incluso se extendieron al ámbito de la salud. Puede ser que un CI más alto lleve a una mejor vida, así que tendrían más que perder si participan en comportamientos arriesgados.

Piensa dos veces antes de dar consejos que nadie te pidió. Si ofreces una sugerencia, intenta entregarla de una manera segura, como “puedo entender por qué querrías hacer X pero me pregunto si Y podría ser una mejor idea. ¿Tú qué crees?”

No te presiones. Incluso los genios tienen el derecho de ser bobos ocasionalmente. Date permiso de aligerar las cosas y perdónate por tus errores tontos. Todo el mundo los comete, incluso si tu CI está en el percentil 99.99.

A version of this article originally appeared in English.