Skip to main content

Verificado por Psychology Today

Joe Magliano Ph.D.

La sorprendente psicología detrás del sadomasoquismo

Quién lo hace, qué hacen y cómo los afecta

Por Brad Sagarin, Ph.D., escritor invitado

“Un pervertido es alguien más sexualmente excéntrico que tú.” (Wiseman, 1996, p. 23).

Hace unos años, la novela Cincuenta Sombras de Grey introdujo el sadomasoquismo al discurso público cortés. Desde su publicación, periódicos bien establecidos, como The New York Times han publicado artículos sobre bondage y disciplina, dominación y sumisión, y sadismo y masoquismo. La Universidad de Harvard ahora tiene un grupo estudiantil para estudiantes interesados en sadomasoquismo consensual. Y los consejos sexuales de la revista Cosmo han tomado un giro bastante candente.

Ahora que hasta tenemos películas basadas en Cincuenta sombras, parece apropiado que repasemos lo que sabemos científicamente acerca del sadomasoquismo: ¿quién lo hace? ¿Qué hacen? Y, ¿qué efectos tienen estas actividades sobre la gente que las practica?

VGstockstudio/Shutterstock

1. ¿Cuántas personas disfrutan del sadomasoquismo?

Según los investigadores, el número probablemente está entre 2 y el 62 por ciento. Así es, en algún punto entre el 2 por ciento y el 62 por ciento. Si un encuestador publicara números así tendría que irse buscando un nuevo trabajo. Pero cuando le preguntas a la gente sobre sus hábitos sexuales, el fraseo de la pregunta hace toda la diferencia.

En el punto más bajo, Juliet Richters y sus colegas (2008) le preguntaron a una amplia muestra de australianos si habían "estado involucrados en bondage o sadomasoquismo" en los 12 meses anteriores. Solo el 1.3 por ciento de las mujeres y 2.2 por ciento de los hombres dijeron que sí.

En el punto más alto, Christian Joyal y sus colegas (2015) le preguntaron a más de 1,500 hombres y mujeres sobre sus fantasías sexuales. El 64.6 por ciento de las mujeres y el 53.3 por ciento de los hombres reportaron tener fantasías de ser dominados sexualmente, y 46.7 por ciento de las mujeres y 59.6 por ciento de los hombres reportaron fantasías sobre dominar a alguien sexualmente. En general, probablemente podemos concluir que una minoría substancial de hombres y mujeres fantasean acerca de o participan en sadomasoquismo.

2. ¿Están enfermos?

Para Freud, la respuesta era un claro sí: cualquiera que se interesara en el sadomasoquismo necesitaba tratamiento, un tratamiento que, por pura coincidencia, solo él y sus colegas estaban calificados para proveer.

Pero las investigaciones recientes nos cuentan una historia distinta.

Pamela Connolly comparó a los practicantes de sadomasoquismo con las normas publicadas de los 10 trastornos psicológicos. Comparados con las muestras normativas, los practicantes de sadomasoquismo tenían niveles más bajos de depresión, ansiedad, estrés postraumático, sadismo psicológico, masoquismo psicológico, patología limítrofe y paranoia. (Mostraron niveles iguales del trastorno obsesivo-compulsivo y niveles más altos de disociación y narcisismo.)

De manera similar Andreas Wismeijer y Marcel van Assen compararon a los practicantes de sadomasoquismo con quienes no lo practican en las principales características de la personalidad. Sus resultados mostraron que en comparación con los no practicantes, quienes practicaban sadomasoquismo exhibieron niveles más altos de extraversión, escrupulosidad, apertura a la experiencia y bienestar subjetivo. Los practicantes que también mostraron niveles más bajos de neuroticismo y sensibilidad al rechazo. ¿Cuál habrá sido la única característica negativa que apareció? Los practicantes de sadomasoquismo mostraron niveles más bajos de amabilidad que los no practicantes.

Esto no quiere decir que todas las personas que disfrutan del sadomasoquismo lo estén haciendo por motivos psicológicamente saludables. La última versión del Manual Estadístico y de Diagnóstico de Trastornos Mentales (DSM-5) de Estados Unidos aún incluye al trastorno de sadismo sexual y al trastorno de masoquismo sexual como diagnósticos potenciales. Pero actualmente un diagnóstico requiere que el interés o las actividades causen "angustia clínicamente relevante o impedimentos en aspectos sociales, ocupacionales u otras áreas del funcionamiento" (o que se hagan sin consentimiento de la pareja). El sadomasoquismo consensuado entre adultos que "no le provoca angustia a los participantes" ya no califica como un trastorno.

3. ¿Qué hacen?

Tanto los investigadores como los practicantes (Wiseman, 1996) han desarrollado categorías para las actividades de sadomasoquismo. Por ejemplo, Alison y sus colegas tienen categorías para la restricción física (bondage, esposas, cadenas); administración del dolor (nalgadas, palmetazos, ponerse alfileres en la piel); humillación (mordazas, humillación verbal) y una categoría relacionada con el comportamiento sexual.

4. ¿Qué efecto tiene el sadomasoquismo en las personas que lo practican?

Esta es una de las preguntas centrales que he estado investigando con mi equipo. En una escena sadomasoquista, la persona que está atada, recibiendo estimulación y/o siguiendo órdenes es conocida como sumiso. La persona que provee la estimulación, órdenes o estructura se llama dominante. Medimos un rango de variables psicológicas y fisiológicas antes y después de sus encuentros.

Tanto los sumisos como los dominantes reportaron incrementos en la cercanía de la relación y reducción en el estrés psicológico después de sus encuentros, pero los sumisos también mostraron incrementos en el estrés fisiológico medido a través de la hormona cortisol. Esta conexión entre el estrés fisiológico y el psicológico nos pareció muy interesante y nos preguntamos si podría indicar que los sumisos han entrado a un estado alterado de consciencia.

Para probar esta teoría, llevamos a cabo un estudio en el que asignamos cambios aleatorios (algunos practicantes de sadomasoquismo toman ambos papeles dependiendo de la ocasión) de rol como dominante o sumiso. Los resultados revelaron que tanto los dominantes como los sumisos experimentaron estados alterados de consciencia, pero eran estados alterados distintos.

Los sumisos entraron a un estado alterado llamado "hipofrontalidad transitoria", el cual se relaciona con reducciones de dolor, sentimientos de flotación, sentimientos de paz, sentimientos de vivir en el ahora y distorsiones de tiempo. En contraste, los dominantes entraron a un estado alterado conocido como "flujo" (Csikszentmihalyi, 1991), el cual se asocia con atención enfocada, una pérdida de autoconsciencia y desempeño óptimo de una tarea. Creemos que estos estados alterados de consciencia placenteros podrían ser una de las motivaciones por las que la gente participa en actividades sadomasoquistas.

Recursos

  • Sitios web como www.scienceofbdsm.com (mi propia página)
  • Libros como, SM 101: Una introducción realista, de Jay Wiseman
  • O solo busca sadomasoquismo, BDSM, bondage en Google y ve qué aparece, aunque no creo que sea buena idea hacerlo en el trabajo.

Brad Sagarin, Ph.D., es profesor de psicología en la Universidad de Illinois. Enseña cursos sobre psicología evolutiva, cambios de actitud y estadísticas. Sus intereses de investigación incluyen influencias sociales, resistencia a la persuasión, engaño, celos e infidelidad, sexualidad humana y métodos de investigación.

A version of this article originally appeared in English.

publicidad