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Verificado por Psychology Today

Autoayuda

La sanación de nuestro niño interior y los secretos oscuros

¿Nunca te preguntaste por qué ciertas cosas te molestan de adulto? Tal vez tienen que ver con tu niño interior lastimado. Podrías considerar intentar comunicarte con él.


Africa Studio/Shutterstock
Fuente: Africa Studio/Shutterstock

Dos hechos: todos tenemos secretos y la mayoría de nosotros tenemos alguna herida relacionada con nuestro niño interno. Tal vez nuestro niño interior sensible y vulnerable necesita sanar. Ya sea que nuestra herida fuera provocada por un amigo de la infancia que se mudó lejos, abuso físico o psicológico o una familia disfuncional, el dolor resultante vivirá en nosotros por el resto de nuestras vidas; y puede que tengamos recordatorios inesperados de ese dolor ocasionalmente.

Si nos esforzamos por conectar con ese niño o niña que vive dentro de nosotros, podemos reconectar con alguna de las causas de nuestros temores, fobias y patrones de adultos. Cuando empezamos a entenderlos entonces puede ocurrir una transformación y sanación casi mágicas.

Al ponderar la manera en la que un niño interior sale lastimado, la escritora Alice Miller señala que los filósofos alemanes creían en destruir la exuberancia de los niños para que los adultos pudieran controlarlos. En mi propia familia europea, la filosofía era definitivamente que los niños fueran vistos y no escuchados, y solo me di cuenta hasta la adultez que esto había sido muy dañino.

Al ponerle los toques finales a mi libro, Escribir por beatitud, decidí incluir una sección sobre la sanación del niño interior. No estaba en mi borrador original, pero me di cuenta de que muchos amigos y colegas preguntaban al respecto, lo que me recordó lo transformador que puede ser escribir sobre y acceder al niño interno herido.

En esa época, acababa de leer el libro de Thich Nhat Hanh, Reconciliación, en el que el sabio budista dice que dentro de cada uno de nosotros hay un niño pequeño sufriendo y que para protegernos de sufrimiento en el futuro, todos intentamos olvidarnos de ese dolor. Usualmente, cuando sentimos dolor desde un lugar profundo de nuestro interior, es nuestro niño interior que nos está llamando. Olvidarnos del dolor resulta en todavía más dolor.

Escribir al respecto puede ser una manera de sanar a nuestro niño interior y ayudarle a sanar cualquier emoción negativa a la que nos estemos aferrando. Las investigaciones han demostrado que el cuerpo contiene dolores tanto emocionales como físicos, y que incluso si intentamos ignorar el dolor y seguir adelante con nuestras vidas, es probable que el dolor permanezca ahí para siempre. También puede ser que aparezca en los momentos más improbables o durante la meditación o escritura.

Con frecuencia, es muy difícil deshacerse del bagaje con el que cargamos de nuestra infancia, especialmente cuando hemos estado expuestos a traumas profundos. En mis clases de escritura, le digo a los participantes que es difícil caminar dentro de una habitación oscura todo el tiempo, y que es mucho más fácil cuando hay luz entrando en abundancia.

Thich Nhat Hanh sugiere inhalar profundo diciendo : “vuelvo a mi niño interior”, y exhalar diciendo: “cuido de mi niño interior”. Puedes cuidar de tu niño interior escribiendo algunos diálogos desde el punto de vista de tu niño interior. Esto le da voz a tu dolor. A veces, eso es todo lo que necesita el dolor. Otras veces, puede que necesites atenderlo mediante trabajo psicológico más profundo. Reconocer al niño interior significa tratarlo con respeto y amor. Puedes hacerlo diciendo: “te amo”, “te escucho”, “lamento que te sientas así” y “gracias por ser tú”.

En su artículo, “Secretos esenciales de la psicoterapia: el niño interior”, Stephen Diamond (2008) defiende reconocer a nuestro niño interior y tomarlo en serio. Escucharloy comunicarnos con nuestro niño interior, ya sea en papel o durante una psicoterapia, también es crucial para que ocurra una transformación.

Por ejemplo, si estás considerando escribir una carta, dile a tu niño interior que lo reconoces y que tu intención es hacer todo lo que esté en tu poder para sanar sus heridas. Algunas personas dicen que después de haberle escrito algunas cartas a su niño interior, encuentran que el niño les escribe de vuelta. A veces surgen numerosas respuestas. En cartas o comunicación oral, es importante preguntarle al niño interior lo que está sintiendo y lo que necesita en este momento. Al mantener un diálogo, puede ocurrir una sanación y transformación más efectiva.

Solo amando y sanando a nuestro niño interior podemos empezar a amarnos a nosotros mismos, y luego, en consecuencia, a los demás. También es una manera de empoderarnos y enfocarnos en consciencia plena y en el presente… no en el pasado.

Cómo conectar con tu niño interior:

  • Formular un diálogo.
  • Escribirle una carta.
  • Lenguaje afectuoso (te amo, te escucho, gracias, lo siento).
  • Ver fotos tuyas en la infancia.
  • Pensar y escribir sobre lo que te encantaba hacer de niño.
  • Meditar y hacer visualizaciones creativas.
A version of this article originally appeared in English.