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Verificado por Psychology Today

Política

La psicología detrás del apoyo constante a Donald Trump

Gage Skidmore/Wikimedia Commons
Fuente: Gage Skidmore/Wikimedia Commons

No hay duda de que Donald Trump ha dicho muchas cosas que habrían significado un suicidio político para cualquier otro. Y casi en todas las ocasiones en las que hizo estas declaraciones impactantes, los analistas políticos tanto de izquierda como de derecha predecían que perdería apoyo por ello. Pero como hemos visto, estuvieron equivocados todas esas ocasiones, Trump parece ser prácticamente a prueba de balas.

Lo único que podría ser más confuso que la psicología de Donald Trump es la psicología de quienes lo apoyan. A su parecer, Donald no puede hacer nada mal. Incluso Trump parece sorprendido por este fenómeno, tanto que dijo: “podría pararme en medio de la Quinta Avenida y dispararle a alguien y no perdería respaldo, ¿ok? Es como, increíble”.

El senador John McCain lo explicó de una manera sencilla: “lo que hizo Trump fue encender a los locos”.

Sin importar lo que opines sobre esta declaración, sin duda no es una explicación científica satisfactoria, así que, ¿en qué difieren exactamente los leales a Trump de todos los demás? ¿Qué está sucediendo en su cerebro que los hace tan ciegamente devotos?

1. El efecto Dunning-Kruger

Algunos creen que muchos de los que apoyan a Donald Trump lo hacen por ignorancia, básicamente no están bien informados sobre la situación de su país. Cuando Trump les decía que el crimen estaba por los cielos durante su campaña, o que la economía estaba peor que nunca, simplemente le creían.

La solución aparentemente obvia sería intentar llegarle a esas personas con anuncios, opiniones expertas y argumentos lógicos que educan a través de hechos. Excepto que ninguna de esas cosas parecen alejar a los partidarios de Trump de su lado, a pesar de los grandes esfuerzos que se han hecho por entregarles directamente la información real.

El efecto Dunning-Kruger explica que el problema no es solo que estén mal informados; es que no están para nada conscientes de estar mal informados. Esto crea una doble carga.

Los estudios han demostrado que las personas que carecen de experiencia en cierta área de conocimiento suelen tener un sesgo que evita que se den cuenta de que carecen de experiencia. Como escribió el psicólogo David Dunning en una carta abierta para la revista Politico: “los conocimientos y la inteligencia que hacen falta para ser buenos en una tarea suelen ser las mismas cualidades necesarias para reconocer que uno no es bueno en una tarea, y si uno carece de esos conocimientos e inteligencia, uno ignora que no es bueno para esa tarea. Esto incluye el buen juicio en aspectos políticos”. Esencialmente, no son lo suficientemente inteligentes como para darse cuenta de que son tontos.

Y si uno está bajo la impresión de que tiene el suficiente conocimiento o incluso conocimientos superiores, entonces no hay razón para consultar el juicio de alguien más. Esto ayuda a explicar por qué incluso los expertos apartidistas, como generales militares y el CEO multimillonario y antiguo alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, así como algunos políticos republicanos muy respetados, no parecen ser capaces de decir algo que pueda hacer cambiar de opinión a los fieles seguidores de Trump.

2. Hipersensibilidad a las amenazas

La ciencia ha demostrado de manera incuestionable que el cerebro conservador tiene una respuesta de temor exagerada cuando se enfrentan a estímulos que podrían percibirse como amenazadores. Un estudio de 2008 en el diario Science encontró que en comparación con los liberales, los conservadores tienen una reacción fisiológica más fuerte a ruidos sorprendentes y a imágenes gráficas. Un estudio de neuroimágenes publicado en la revista Current Biology reveló que aquellos que se inclinan políticamente a la derecha tienden a tener una amígdala más grande, una estructura que se activa eléctricamente durante estados de temor y ansiedad. Y un estudio por resonancia magnética de 2014 encontró que es posible predecir si alguien es liberal y conservador con solo observar su actividad cerebral mientras ven imágenes amenazantes o desagradables, como cuerpos mutilados. Específicamente, los cerebros de conservadores autoidentificados generaron más actividad en general en respuesta a imágenes perturbadoras.

Entonces, ¿cómo explica esto la lealtad desenfrenada de los partidarios de Trump? Estas respuestas cerebrales son automáticas y no están bajo la influencia de la lógica o la razón. Mientras Trump continúe sus agitación del miedo al representar a los migrantes mexicanos y musulmanes como peligros inminentes, muchos cerebros conservadores involuntariamente se encenderán como bombillas controladas como un apagador. El miedo mantiene a sus seguidores energizados y enfocados en la seguridad. Y al creer que encontraron a alguien que puede protegerlos, les preocupan menos comentarios que normalmente encontrarían altamente ofensivos.

3. La teoría de gestión del miedo

Una teoría bien respaldada de la psicología social conocida como Teoría de Gestión del Miedo explica por qué las incitaciones al miedo de Trump son doblemente efectivas.

La teoría está basada en el hecho de que los humanos tienen una consciencia única de su propia mortalidad. La inevitabilidad de la propia muerte genera terrores y ansiedades existenciales que se quedan siempre debajo de la superficie. Para manejar este terror, los humanos adoptamos percepciones culturales generalizadas, como una religión, ideología política o identidades nacionales, que actúan como amortiguadores al llenar la vida de significado y valor.

La Teoría de Gestión del Miedo predice que cuando las personas recuerdan su propia mortalidad, lo que ocurre cuando se les incita a tener miedo, defienden con más fuerza a quienes comparten sus percepciones del mundo y su identidad étnica o nacional y actúan con mayor agresividad hacia aquellos que no lo hacen. Cientos de estudios han confirmado esta hipótesis y algunos han demostrado específicamente que los pensamientos detonantes sobre la muerte tienen a inclinar a las personas hacia una mentalidad de derecha.

Los recordatorios sobre la muerte no solamente incrementan el nacionalismo, también influyen hábitos reales de votación a favor de los candidatos presidenciales más conservadores. Y, lo que es más inquietante, en un estudio entre estudiantes estadounidenses, los científicos encontraron que destacar la mortalidad incrementó el apoyo de intervenciones militares extremas realizadas por fuerzas estadounidenses que podrían matar a cientos de civiles en el extranjero. Resulta interesante que el efecto estuvo presente solo en conservadores, lo que se podría atribuir a una respuesta elevada al miedo.

Al enfatizar constantemente una amenaza existencial, Trump crea una condición psicológica que hace que el cerebro responda positivamente en lugar de negativamente a sus declaraciones fanáticas y su retórica divisiva.

En este video explico esto en más detalle y ofrezco una posible solución al problema.

4. Alto compromiso de atención

Según un estudio reciente que monitoreó la actividad cerebral mientras los participantes veían 40 minutos de anuncios políticos y extractos de debates entre candidatos presidenciales, Donald Trump es único en su manera de mantener al cerebro interesado. Mientras que Hillary Clinton solo podía mantener la atención por periodos breves de tiempo, Trump mantuvo tanto la atención como la excitación emocional durante toda la sesión. Este patrón de actividad se encontró incluso cuando Trump hacía declaraciones con las que los individuos no estaban necesariamente de acuerdo. Su teatralidad y mensajes simples evidentemente resuenan a un nivel visceral.

Esencialmente, la lealtad de los partidarios de Trump podría explicarse en parte por la adicción estadounidense al entretenimiento y a los reality shows. Para algunos, no importa qué diga Trump realmente porque simplemente es divertido de ver. Con Donald, siempre te estás preguntando qué cosa escandalosa dirá o hará ahora. Nos mantiene al borde de nuestros asientos y por esa razón, algunos partidarios de Trump perdonan todo lo que dice. Mientras los siga entreteniendo, seguirán contentos.

Por supuesto, estas explicaciones no aplican para todos los partidarios de Trump. De hecho, muchos lo apoyan para ser rebeldes o para introducir caos al sistema. Tal vez sienten tanto desagrado hacia lo establecido que su apoyo a Trump es una manera de mandar al diablo a Washington.

Entonces, ¿cómo podríamos cambiar la opinión de los leales a Trump? Como neurocientífico cognitivo, me duele decir que podría no haber nada que hacer. La mayoría de estas personas probablemente es inalcanzable para nosotros.

Este artículo se publicó originalmente en Raw Story.

A version of this article originally appeared in English.