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Verificado por Psychology Today

Jim Taylor Ph.D.

La percepción no es la realidad

Solo porque creas que algo es la realidad no lo hace real.

CC0 Creative Commons
Fuente: CC0 Creative Commons

Lo escuchamos todo el tiempo en el mundo empresarial, en la arena política, en los matrimonios, en cualquier momento que ocurre un conflicto por desacuerdos: "la percepción es la realidad". Este aforismo suele usarse para justificar una percepción que podría ser objetivamente injustificable o simplemente desconectada de la realidad. Se emplea como garrote para hacer que otros acepten la realidad preferida de alguien a golpes. A un nivel más filosófico, el adagio crea una sensación de relativismo en circunstancias que tienen más probabilidades de ser absolutas (por ejemplo, "la Tierra es plana").

Permítanme declarar con un sentido absoluto de realidad y sin ninguna flexibilidad perceptual desde el principio que la percepción NO es la realidad. Siendo un hombre de palabras, creo que las palabras forman poderosamente nuestras actitudes, creencias, y, pues, percepciones, permítanme empezar por mostrar por qué las percepciones y la realidad son diferentes. Esta es la definición que se le a la percepción en el diccionario:

  • "La manera de percibir, entender o interpretar algo; una impresión mental."

Y esta es la definición de realidad:

  • "El mundo del estado de las cosas como existen realmente...una existencia que es absoluta, autosuficiente u objetiva y no está sujeta a convenciones o decisiones humanas."

Claramente, la percepción y la realidad tienen significados muy diferentes. La primera ocurre completamente en la mente en donde la gimnasia mental puede convertir cualquier creencia en realidad. El otro existe completamente fuera de la mente y no puede manipularse fácilmente. Combinar la percepción con la realidad es rechazar la Ilustración y regresar a la Edad Media.

La percepción no es la realidad, pero, ciertamente, la percepción puede volverse la realidad de una persona (hay una diferencia) porque la percepción tiene una fuerte influencia sobre cómo percibimos la realidad.

Véamoslo de esta manera. La percepción actúa como una lente a través de la cual percibimos la realidad. Nuestras percepciones influyen cómo nos enfocamos , procesamos, recordamos, interpretamos, entendemos, sintetizamos, tomamos decisiones sobre y actuamos con base en la realidad. Al hacerlo, nuestra tendencia es asumir que la manera en la que percibimos la realidad es una representación de lo que es realmente. Pero no lo es. El problema es que la lente a través de la cual percibimos usualmente está deformada, en primer lugar, por nuestras predisposiciones genéticas, experiencias pasadas, conocimientos anteriores, emociones, nociones preconcebidas, egoísmo y distorsiones cognitivas.

Daniel Kahneman, el notable psicólogo que recibió el Nobel en economía del 2002, creó una verdadera industria artesanal identificando lo que llamaba sesgos cognitivos (hay cientos), que son maneras sistemáticas en las que los humanos crean unarealidad social subjetiva que se desvía de la realidad objetiva.

Aprecio que algunos filósofos argumentan que la realidad no existe realmente, sino que, en su lugar hay una construcción subjetiva porque no experimentamos la realidad directamente, experimentamos la realidad a través de los sentidos que limitan la manera en la que procesamos la realidad. Por ejemplo, los humanos solamente vemos un espectro circunscrito de colores o escuchamos un rango definido de sonidos. Pero, solo porque no podemos percibir un silbato para perros, no significa que el sonido no exista en realidad. Afortunadamente, tenemos la tecnología para medir objetivamente la realidad en la mayoría de las situaciones (por supuesto, los no creyentes podrían argumentar que leer los instrumentos requiere percepción y así "demostrar" su punto de que la percepción es la realidad, pero no vayamos ahí).

Una pregunta clave que hacer es: "¿qué tiene de malo que la percepción difiera de la realidad?" ¿Qué tal que yo percibo al mundo de una manera que no tiene nada que ver con la realidad? Como con la mayoría de las cosas en la vida, esta pregunta requiere de una respuesta detallada que involucra el grado en lugar del tipo. Por ejemplo, hay una teoría psicológica que propone lo que se conoce como ilusiones positivas, que involucran tener una percepción ligeramente inflada de las capacidades propias, lo que puede tener beneficios psicológicos y beneficios prácticos (por ejemplo, da esperanza, mejora la persistencia).

Sin embargo, si la percepción se aleja demasiado de la realidad cuando cambia de una simple ilusión a un engaño, puede ser una desventaja (por ejemplo, ponerse metas inalcanzables, falta de preparación para una tarea difícil). De hecho, una desconexión sustancial entre la percepción y realidad puede llevar a la gente a una completa discapacidad para funcionar (las enfermedades mentales severas son un ejemplo).

Un problema inmenso aun nivel social es que, cuando diferentes individuos o distritos electorales desarrollan percepciones que son sumamente distintas, no se pueden encontrar en un punto medio. Esta desconexión se ejemplifica en el clima político actual en el que diferentes líneas políticas tienen percepciones tan diametralmente opuestas que se vuelve imposible lograr un consenso o gobernar. El resultado es una parálisis y hostilidad que puede llevar incluso a crímenes de odio. Si llega a un extremo, una división masiva entre percepciones en un país probablemente llevaría a una desintegración lenta pero segura de las instituciones que mantienen unida a una sociedad (como los escenarios distópicos en la literatura o cine, o, bueno, nuestro mundo actualmente).

El reto al que nos enfrentamos con nuestros propios pensamientos, así como los pensamientos de los demás, es cómo asegurar que las percepciones permanezcan cercanas a la realidad. Esta alienación es esencial para que vivamos en el mundo real, encontremos consensos con los demás y mantengamos las estructuras individuales, gubernamentales y sociales que son necesarias para que exista la vida como la conocemos. Estos son algunos consejos para tener en mente:

  • No asumir que tus percepciones son la realidad (son solo tu realidad)
  • Respetar las percepciones de otros (podrían tener razón)
  • No aferrarte demasiado a tus percepciones, podrían estar equivocadas (admitirlo requiere valentía)
  • Reconocer que las distorsiones dentro de ti podrían distorsionar tus percepciones (darte cuenta ayudará a aterrizar tus percepciones en la realidad en lugar de que suceda al revés)
  • Desafía tus percepciones (¿se sostienen bajo el microscopio de la realidad?)
  • Busca validación de expertos y otras personas con credibilidad (no solamente le preguntes a tus amigos porque probablemente tienen las mismas percepciones que tú)
  • Mantente abierto a modificar tus percepciones si la preponderancia de la evidencia lo demanda (la rigidez de la mente es mucho peor que estar equivocado)

La próxima vez que alguien repita la cantaleta de que "la percepción es la realidad", defendiendo lo indefendible, tú levántate y diles que podrá ser su percepción, pero no es la realidad.

A version of this article originally appeared in English.

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