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Verificado por Psychology Today

Relaciones

La manera en la que los secretos y mentiras destruyen relaciones

Dean Drobot/Shutterstock
Fuente: Dean Drobot/Shutterstock

La confianza es frágil. Los secretos y mentiras pueden dañarnos a nosotros y a nuestras relaciones, a veces de maneras irreparables.

Todos decimos "mentiras blancas". Decimos, "estoy bien" cuando o lo estamos, aplaudimos regalos no deseados o incluso mentimos diciendo que "ya está el depósito". Pero en una relación íntima, la honestidad emocional incluye permitirle a nuestra pareja saber quienes somos. La honestidad es más que solo no mentir. El engaño incluye hacer declaraciones ambiguas o vagas, decir verdades a medias, manipular información a través del énfasis, exageración o minimización, y la manipulación de información que es importante para alguien que tiene el derecho a saberlo, porque afecta la relación y priva a la persona de su libertad de elección y acción informada. A pesar de que nos consideramos honestos, muy pocos de nosotros revelamos nuestros pensamientos y sentimientos negativos acerca de las personas cercanas a nosotros. Requiere de valentía ser vulnerables y auténticos.

El costo de los secretos y las mentiras

La mayoría de la gente que miente se preocupa por los riesgos de ser honestos, pero pensamos muy poco en los riesgos de ser deshonestos. Algunas de las maneras en las que las mentiras y secretos causan estragos son:

1. Bloquean la intimidad real con una pareja. La intimidad se basa en la confianza y autenticidad, la capacidad de ser vulnerables o estar "desnudos", no solo físicamente sino también emocionalmente.

2. Conduce a mentiras de encubrimiento y omisiones que pueden ser difíciles de recordar. Se van acumulando y si surge la verdad, puede resultar más hiriente que el secreto original. A más se oculta la verdad, mayor se vuelve el lío de la revelación, porque traería a la luz cada instancia de encubrimiento y todas las veces en las que la pareja inocente confió y se apoyó en el traidor.

3. Quien tiene el secreto se siente culpable, o al menos incómodo, durante los momentos íntimos con la persona engañada. La cercanía y ciertos temas tienen que evitarse. Puede que ni siquiera se haga conscientemente y puede incluir cosas como estar demasiado ocupados por el trabajo, amigos, pasatiempos o comportamientos adictivos, y hacer actividades que dejan poco espacio para conversaciones privadas. La persona que engaña incluso podría provocar una discusión para generar distancia.

4. La honestidad es valorada como una norma moral, aunque el contexto y especificaciones varían entre culturas. Cuando violamos las normas culturales y religiosas ocultando la verdad, experimentamos ansiedad generada por la culpa. A pesar de nuestros mejores esfuerzos por ocultar las cosas, nuestra reacción psicológica es la base de los detectores electrónicos de mentiras.

5. Esta violación de nuestros valores no solo nos lleva a experimentar culpa; también afecta nuestro concepto de nosotros mismos. Durante periodos largos de tiempo, los engaños van minando nuestro autoestima. La culpa ordinaria que podría revertirse con honestidad se transforma en vergüenza y socava nuestro sentido fundamental de dignidad y valía como persona. La brecha entre el "yo" que le mostramos a los demás y cómo nos sentimos, se amplía.

6. Las maneras en las que manejamos la culpa y vergüenza crean más problemas. No solamente ocultamos el secreto, sino piezas de quienes somos. Es probable que construyamos resentimientos para justificar nuestras acciones, o nos encerremos en nosotros mismos o nos volvamos críticos, irritables o agresivos. Razonamos nuestra mentira o secreto para evitar el conflicto interno y el peligro que imaginamos que nos espera si decimos la verdad. Algunas personas se obsesionan con su mentira al punto que tienen dificultades para concentrarse en cualquier otra cosa. Otras personas son capaces de separar sus sentimientos o racionalizar sus acciones para gestionar mejor la falta de honestidad. Acciones como dividir y negar, racionalizar ("lo que no sepa mi pareja no le dolerá") o minimizar ("solo lo hice una vez") son defensas psicológicas que nos ayudan a lidiar con nuestros conflictos internos y realidades no deseadas. Puede resultar tan efectivo que el mentiroso se convence de que mentir apoya a la relación. Probablemente la persona no quiere enfrentarse al dolor o las elecciones que podrían precipitar el surgimiento de la verdad.

7. Un dato que no sorprende a nadie: además de la angustia mental, se ha comprobado que mentir ocasiona problemas de salud.

8. La víctima de un engaño tiende a reaccionar al comportamiento de evasión sintiéndose confundida, ansiosa, suspicaz, abandonada o asfixiante. Probablemente empiecen a dudar de sí mismos y su autoestima sufra. Las víctimas de una traición con frecuencia necesitan terapia para recuperarse de la pérdida de confianza y volver a elevar su autoestima.

Qué revelar

Las opiniones sobre qué tanta "verdad" necesitan saber las demás personas varían entre personas y sociedades. En algunas culturas hay un entendimiento tácito de que la infidelidad es prácticamente un hecho esperado, siempre y cuando el adúltero sea discreto. Las ideas de moralidad cambian con el tiempo: la homosexualidad y transexualidad, alguna vez fueron tabú y ahora se aceptan y discuten más abiertamente. De manera similar, tener padres que no están casados o ser adoptado antes era un secreto que solo se revelaba cuando el niño crecía. Esas revelaciones tan adversas podían ser traumáticas, pero también explicaban anomalías en la mente de un niño. Actualmente, muchas familias optan por adopciones abiertas en su lugar.

Tenemos el derecho a tener información sobre nuestros ancestros, especialmente por motivos médicos. Los secretos acerca de cosas como: adicción, historial criminal y enfermedades mentales, pueden provocar verdaderos riesgos, junto con una vergüenza crónica y disfunción familiar. Los niños ya "saben" que algo está mal, pero la negación de ello socava su autoconfianza y evaluación de la realidad.

En una relación sexual, tenemos el derecho de conocer las intenciones y la fidelidad de nuestra pareja por razones tanto emocionales como médicas. Con frecuencia, las parejas fieles racionalizan o niegan esta necesidad y su vulnerabilidad, causando estragos a su estado emocional. Al no hacer preguntas o expresar sus necesidades, permiten y se vuelven cómplices en el engaño por la misma razón por la que el traidor es deshonesto o guarda secretos: para no agitar el barco y poner en peligro la relación. Cuando hay una traición, incluso si la pareja permanece unida, las semillas de la desconfianza permanecen y envenenan la relación.

Por otro lado, también tenemos derecho a la privacidad, incluso en las relaciones más íntimas, debemos poder elegir si revelamos conversaciones con nuestro terapeuta, amigos cercanos o parientes.

Cuándo y cómo hacer una revelación

Qué, cuándo, por qué y cómo hacemos una revelación son todos factores esenciales. El momento, impacto y motivaciones deben considerarse cuidadosamente. Una sinceridad completa probablemente será necesaria para reconstruir un matrimonio herido. Los estudios también han demostrado que la gente que tiene buena autoestima y una buena opinión de su pareja tienen más probabilidades de perdonar. Sin embargo, ¿cuáles son las razones por las que uno querría revelar una aventura que terminó hace mucho o una actual que no tenemos ninguna intención de concluir? En el primer caso, ¿será para profundizar la intimidad? En el segundo, ¿será para evitar que provoque un divorcio que tenemos miedo de iniciar? Revelar nuestra insatisfacción en una relación probablemente es una conversación necesaria que, si se comunicara desde el inicio, podría prevenir una aventura.

Para todos los involucrados, el dolor de un secreto fortalece el dolor que el evento inicial podría causar, y a más se prolongue el engaño, más hiriente es para el autoestima. Idealmente, antes de revelarle la verdad a la persona a la que le mentimos, es útil haber aceptado nuestros errores, de otra manera, nuestra vergüenza y culpa pueden ser obstáculos para lograr una empatía genuina con la persona a la que hemos lastimado. Primero, hay que hablar con una persona que no juzgue y en quien confiemos por completo, o buscar terapia. Si nos perdonamos a nosotros mismos, estamos en una mejor posición para responder preguntas y enfrentarnos a la ira y los sentimientos dolidos que causamos.

Cada caso de traición es único. Las complicaciones y daño potencial que rodean a las mentiras, así como a la revelación de las mentiras, son cosas que debemos considerar cuando decimos mentiras y guardamos secretos. Considerar previamente las consecuencias de nuestras acciones sobre nosotros mismos, nuestros seres queridos y nuestras relaciones requiere cierto grado de autoconocimiento, pero puede evitar sufrimiento innecesario.

Víctimas de una traición

Cuando la verdad sale a la luz, suele ser esclarecedora. Puede ayudar a que la otra persona entienda los comportamientos previos inexplicables o confusos previos. Al mismo tiempo, puede ser devastador y traumatizante descubrir que una persona que amábamos y en la que confiábamos nos traicionó. Puede destruir la imagen que tenemos de nuestra pareja así como nuestra confianza en nosotros mismos e incluso en la realidad en sí. Desafortunadamente, las víctimas de una traición suelen culparse a sí mismas. Si la relación no estaba funcionando, ambas personas tienen la responsabilidad de hablarlo y atender los problemas, aunque podría ser útil evaluar nuestro comportamiento para aprender de él, nunca somos responsables por las acciones u omisiones de los demás.

Hay un deseo natural de encontrar explicaciones y saber más detalles. Las parejas agraviadas empiezan a revisar los detalles de conversaciones y eventos previos, buscando pistas y evidencias de mentiras que pudieron haber dejado pasar. Concluirán, con mucho dolor, que ellos y sus parejas habían estado viviendo en realidades muy distintas, cuando creían que había sido compartida. Si la relación termina, ambas partes sufrirán vergüenza y culpa, incrementando la tristeza.

Incluso si la relación sobrevive, hay una pérdida de la confianza que ahora está rota. Como con todas las pérdidas, nuestra primera reacción es la negación, si no de los hechos, de la severidad del impacto. Puede que tome algo de tiempo aceptar la verdad. Cada uno de nosotros le atribuirá un significado diferente a los hechos con el fin de sanar y hacer las paces con nosotros mismos, nuestros seres queridos y la realidad desordenada que alguna vez consideramos como segura y predecible.

©Darlene Lancer 2016

A version of this article originally appeared in English.