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Verificado por Psychology Today

Autoayuda

La maldición de la apatía: fuentes y soluciones

Boredom/Wikipedia Commons
Fuente: Boredom/Wikipedia Commons

¿Qué, exactamente, es la apatía? En cierto sentido, es parecido a enamorarse. Puedes describirlo todo lo que quieras, pero hasta que no lo experimentas, solo puedes adivinar cómo se siente en realidad. Paradójicamente, lo que hace único al sentimiento de apatía es que es esencialmente sentir que no sientes. Es algo con lo que te has encontrado en algún punto de tu existencia. Cuando sientes que algo vital falta en tu vida pero careces del impulso para perseguirlo, estás afligido por esta emoción curiosamente carente de emociones.

A través de amplias investigaciones psicológicas, ahora se acepta científicamente que debemos experimentar sentimientos hacia algo para decidirnos a actuar personalmente. Y sin emociones convincentes que dirijan nuestro comportamiento, simplemente no estamos lo suficientemente estimulados para hacer mucho.

Es verdad que la apatía es un sentimiento. Pero también es una actitud. Y, tristemente, esa actitud es de indiferencia, falta de interés, falta de respuesta, desconexión y falta de pasión. Esa actitud nos roba tanta energía que nos sentimos aletargados, apáticos, enervados, casi demasiado "paralizados" como para actuar, y, definitivamente no tenemos la voluntad para hacerlo. Esta es la razón por la que es fácil identificar a las personas apáticas a través de su pasividad. Su interés en enfrentarse a los retos de la vida se ve seriamente comprometido. Simplemente no les importa lo suficiente. Y, francamente, no les importa que no les importe.

De dónde viene la apatía y cómo se ve en acción

Se ha estudiado (J. Ishizaki y M. Mimura, 2011) que la apatía puede ocurrir en trastornos como la "esquizofrenia, derrame, enfermedad de Parkinson, parálisis supranuclear progresiva, enfermedad de Huntington, y demencias como Alzheimer, demencia vascular y demencia frontotemporal." En términos menos académicos, muchos otros escritores han conectado el surgimiento y duración de la apatía con estilos de vida caracterizados por la falta de sueño (y fatiga en general), una mala alimentación y falta de ejercicio; o a defectos orgánicos como el mal funcionamiento de la glándula tiroides o del sistema límbico. En cuanto a diagnósticos más psiquiátricos, también se ha asociado con la distimia, la depresión mayor y el trastorno bipolar, así como con el abuso de ciertas drogas (desde medicamentos para el dolor hasta la marihuana y heroína).

Pero, independientemente de la etiología, la peor consecuencia de todas estas condiciones, y de otras, es prácticamente la misma. Es decir, para todos los que padecen apatía, lo que se pierde es la esperanza fundamental de que la satisfacción o felicidad personal es posible. Ya sea que dejen de creer en el valor intrínseco de las metas que se habían impuesto, o que pierdan la fe en su capacidad de cumplir esas metas. Así que no se les ocurre nada por lo que valga la pena esforzarse. Como resultado, desaparece la energía emocional, física o mental que tenían para lograr lo que valoraban en el pasado. A pesar de que los sentimientos de depresión suelen ir de mano con la apatía (y a veces es casi imposible distinguir uno del otro), debería notarse que la apatía puede ocurrir por su cuenta también.

by geralt/Pixabay
Fuente: by geralt/Pixabay

La apatía puede originarse de las siguientes maneras:

  • ¿Tienes pensamientos negativos sobre ti o tus prospectos? ¿Te da miedo actuar porque temes fracasar o ser rechazado? ¿O que si lo intentas confirmarás, de una vez por todas, que eres inferior, incompetente, inadecuado y que no tienes valor? O ¿es posible que no hace mucho tiempo hayas experimentado algún tipo de fracaso o rechazo y no lograste levantarte de ello?
  • ¿Recientemente te pasó algo a ti o alguien que te importa mucho que te dejó sintiéndote no solo decepcionado sino desmoralizado, pesimista o completamente desesperanzado? O, para el caso, ¿algún evento local, o tal vez incluso personal te ha dejado con una actitud cínica, como si no importara lo que intentes hacer porque no hay posibilidades de que logres cambiar algo?
  • ¿Te sientes tan aburrido o decaído por las tediosas rutinas diarias que parece que no hay nada que esperar? ¿Hay algo dentro de ti que simplemente se rindió y ya no busca crear un futuro más feliz y gratificante para ti? En lugar de "abrazar el día" (o "tomar al toro por los cuernos"), ¿has empezado a resignarte, de manera fatalista, a una vida entera de tedio?

Si alguna de las causas de arriba explica tu apatía o puedes identificar otros factores responsables de tu estado desenganchado, es probable que te identifiques con una o varias, de las siguientes descripciones.

Recuerdas alguna vez en la que:

  • No sentiste interés en lo que, hasta ahora, te generaba emoción o entusiasmo, como en un proyecto, pasatiempo, deporte (ya sea participando o solo como observador); o juntarte con tus amigos;
  • No pudiste motivarte en tu trabajo o profesión: te aburrieron las tareas repetitivas o las responsabilidades;
  • Perdiste tiempo vegetando delante de la tele, jugando videojuegos o navegando por internet sin motivo;
  • Dejaste de ejercitarte pero dijiste que era simplemente porque no tenías ganas
  • No pudiste comprometerte con o dedicarte a nada; ninguna meta, actividad u ocupación parecía digna del esfuerzo.

Boredom/Wikipedia Commons
Fuente: Boredom/Wikipedia Commons

Si hay una causa general para la apatía, probablemente es pesimismo sobre tu futuro. Y esa actitud autodestructiva podría encontrar su raíz en una programación durante la infancia temprana, lo que lleva a la persona a creer que sin importar que tanto se aplique, de todas formas no podrá tener éxito, o, más comúnmente, puede venir de una serie de eventos en la vida actual que deja a las personas sintiendo que simplemente no pueden ganar.

¿Qué se debe hacer? Mucho, de hecho, aunque llevar a cabo una "excavación" efectiva suele ser un proceso gradual de muchos pasos.

Soluciones para la apatía

Sin importar qué fue lo que inicialmente nos hace sentir desmotivados, es nuestra percepción del presente lo que nos mantiene estancados. Entonces, nuestra tarea inmediata es alterar esta percepción. En breve, nos irá mucho mejor si nos enfocamos en lo que está dentro de nuestra mente que en lo que está fuera. Y no cabe duda que es necesario forzarnos, sí, forzarnos a desarraigar lo que ya tomó residencia en lo profundo de nuestro ser.

Así que pregúntate: "¿estoy dispuesto a comprometerme conmigo para luchar en contra de esta apatía, incluso si siento que hacerlo requerirá más energía y esfuerzo de lo que soy capaz de reunir en este momento?"

Determinar de dónde proviene tu apatía, y desafiar nuestras asunciones subyacentes. Ya que la apatía se trata fundamentalmente de actitud, empecemos a percibirnos a nosotros mismos y a nuestra historia desde una perspectiva diferente. Y debe ser una en la que nos ofrezcamos más compasión, empatía, comprensión y posiblemente perdón por insensibilidades, transgresiones o contratiempos pasados. Es momento de ir más allá de cualquier mensaje negativo que recibimos sobre nosotros mismos en el pasado y nos demos cuenta de que, mientras no nos pongamos expectativas poco realistas y estemos dispuestos a aplicarnos diligentemente a lo que sea importante para nosotros, tenemos el éxito prácticamente garantizado.

Transición de la pasividad a la resolución de problemas. ¿Cuál es el primer paso más fácil y factible que podemos tomar para escapar del letargo en el que nos hemos sumergido? Ayuda hacer una lista de lo que no nos está funcionando y lo que podría mejorar nuestra situación. Y si nuestras circunstancias particulares no son susceptibles al cambio, ¿podemos aceptarlas como tal y seguir adelante?

Inyectarle algo de novedad a la rutina. Tal vez podemos retarnos a iniciar una conversación con alguien en el trabajo que no conocemos muy bien. O cambiar nuestro régimen de ejercicio. O hacerle cambios a nuestra alimentación, probar nuevos platillos o combinaciones de comida. Irnos de viaje, caminar por un rato en la naturaleza. Vale la pena considerar lo que sea que nos ofrezca una bocanada de aire fresco en la vida.

Desafiar tu apatía como sea posible. ¿Qué te emocionaba antes de que te abordara tu malestar presente? ¿Hay amigos con los que perdiste contacto pero cuya compañía siempre disfrutaste, especialmente porque te hacían reír? ¿Un tipo de música en particular que te pareciera llamativa? ¿Lugares que te inspiraran? A más cosas intentemos, hay más probabilidades de que seamos capaces de librarnos de las cadenas de la apatía.

Recordar y revivir tiempos más felices, cuando había más entusiasmo y vivacidad. ¿En qué pasatiempos o actividades participabas y encontrabas emocionantes? Difícilmente importa qué te alegraba en el pasado. Cualquier cosa servirá. Las actividades llamadas "sin propósito" sirven al objetivo esencial de volvernos a despertar a las alegrías sencillas que la vida tiene que ofrecer, además de su utilidad.

Dirigir la atención a una meta factible en este momento. Considerando nuestros propios valores, aptitudes y preferencias, podemos elegir una meta que capture mejor nuestro interés y atención y nos ayude a volvernos a involucrar creativamente con la vida. Incluso si significa seleccionar arbitrariamente entre tres o cuatro cosas que consideramos en el pasado, lo importante es no sucumbir ante la angustia. Debemos elegir algo en este momento. Siempre podemos cambiar de opinión. Lo importante es salir del pantano en el que estamos actualmente. Por lo mismo, no es recomendable elegir algo demasiado complejo.

Visitar a un terapeuta profesional. Si, después de trabajar en las sugerencias anteriores, todavía no eres capaz de escapar de la apatía, es probable que estés padeciendo una depresión subyacente más profunda. Y para esto probablemente necesitas ir a terapia. No puedo dejar de subrayar que lo que no somos capaces de hacer por nuestra cuenta se vuelve mucho más fácil si buscamos la asistencia de alguien que pueda entender la dinámica de tu dilema, y ofrecer maneras variables de superarlo. (En el directorio de Psychology Today puedes encontrar a un profesional cerca de ti: México, España, Chile).

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© 2016 Leon F. Seltzer, Ph.D. Todos los derechos reservados.

A version of this article originally appeared in English.