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Verificado por Psychology Today

Vida social

La diferencia entre envidia y celos

Pregúntale a 10 personas distintas y probablemente obtendrás 10 percepciones diferentes sobre lo que diferencia a las emociones de envidia y celos.

Resulta que los psicólogos sí lograron ponerse de acuerdo en una distinción bastante sencilla.

La envidia ocurre cuando carecemos de un atributo deseado que otro disfruta.

Los celos ocurren cuando algo que ya poseemos (usualmente una relación especial) se ve amenazada por un tercero.

Entonces, la envidia es una situación de dos personas mientras que los celos son una situación de tres personas. La envidia es una reacción a carecer de algo. Los celos son una reacción a la amenaza de perder algo (usualmente a alguien).

Esto parece bastante simple, entonces, ¿por qué tanta confusión?

Un problema es una ambigüedad semántica desafortunada en la palabra “celos” (pero NO en la palabra “envidia”). Si le pides a las personas que describan una situación en la que sintieron celos, tienen tantas probabilidades de describir una experiencia de envidia (por ejemplo, “desearía ser tan guapo como mi amigo”) como de celos (por ejemplo, “mi novia bailó con un hombre atractivo”). Naturalmente, esto crea una sensación de que los celos y la envidia son muy similares, incluso cuando en realidad son bastante diferentes.

Por lo tanto, cuando alguien dice, “siento celos”, no sabes si es porque está experimentando una situación de envidia o una situación de celos, a menos de que se ofrezca algún contexto (por ejemplo, “sentí celos cuando vi a mi novia bailando con ese tipo atractivo”).

El segundo problema es que la envidia y los celos suelen viajar juntos. ¿Qué tipo de rival por el afecto de tu pareja tiene probabilidades de causar celos? Es el rival con las características que tienes probabilidades de envidiar, es el rival atractivo.

Esto significa que cuando sientes celos, también estás sintiendo envidia.

Aún así, la envidia y los celos no son la misma emoción. Por ejemplo, la envidia, tan desagradable como es, usualmente no contiene una sensación de traición o indignación resultante. Y los celos no necesariamente contienen un agudo sentido de inferioridad (si el rival no es envidiable).

Estas son las palabras del envidioso Casio mientras lamenta las ventajas de César:

“Por qué este hombre camina por el mundo

Como un coloso: y nosotros, hombres pequeños

Caminamos bajo sus enormes piernas y nos asomamos

Para encontrarnos con tumbas sin gloria”.

Y estas son las palabra del celoso Otelo, iracundo contra Desdémona:

“Y todo mi profundo amor ahora lo arrojo al cielo.

Se ha ido.

¡Levántate, oscura venganza, desde el vacío del infierno!”

Notemos cómo se enfoca Casio en sus sentimientos de inferioridad y cuán iracundo y vengativo se muestra Otelo. Ambas emociones llevan al asesinato, pero debido a que surgen de situaciones diferentes, son cualitativamente distintas en la sensación experimentada. Casio no se siente personalmente traicionado por César; Otelo no se siente inferior a la persona con quien cree que lo traicionó Desdémona.

Una cosa segura es que difícilmente hay un caldo emocional más intenso y desagradable que la reacción que provoca ver a tu persona amada interesada en un rival envidiable. La mezcla de envidia y celos es una patada debilitante en el plexo solar emocional.

Para saber más, consulta el libro: La alegría del dolor: schadenfreude y el lado oscuro de la naturaleza humana

A version of this article originally appeared in English.