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Verificado por Psychology Today

Relaciones

La complicada verdad acerca de mentirle a nuestra pareja

YAKOBCHUK VIACHESLAV/Shutterstock
Fuente: YAKOBCHUK VIACHESLAV/Shutterstock

La verdad es que todos mentimos. Los científicos sociales reconocen lo reconocen como una característica profundamente humana. Los más populares y adeptos entre nosotros usualmente lo más mentirosos de entre nosotros. Las razones que tenemos para mentir no son sorprendentes y varían de de lo inocente a lo siniestro: No queremos lastimar a las personas que nos importan, queremos controlar la percepción que tienen otras personas de nosotros, queremos mantener o elevar nuestro estatus, mentimos para proteger nuestros propios intereses egoístas y queremos controlar a otros. Pero tan fundamental como parece ser mentir para los seres humanos, las relaciones con confianza también son una necesidad humana, y como todos sabemos, mentir destruye la confianza.

Diversas investigaciones han demostrado que pequeñas mentiras facilitan el decir mentiras más grandes. Cuando añadimos auto justificación, a veces las mentiras se vuelven tan grandes que empezamos a creerlas nosotros mismos hasta que terminamos atrapados y forzados a mantener las consecuencias dañinas para las relaciones que deterioran el lazo que tenmos y podrían finalmente destruir la relación por completo.

Las mentiras usualmente inician como auto preservación pero generalmente se convierten en auto destrucción. Es común pensar que las consecuencias de decir la verdad pesan más que el riesgo de decir una mentira, pero incluso si no nos atrapan, una mentira daña las relaciones.

Una vez trabajé con un cliente que pasó más de un año en terapia hablando sobre su meta de encontrar a una excelente pareja, y mientras que fue capaz de conocer a muchas mujeres maravillosas, siguió preguntándose por qué no podía sentirse cercano a ellas. Mientras explorábamos varias dinámicas desde su familia a relaciones pasadas, parecía bastante seguro de que el problema era que simplemente no había encontrado a "la indicada" todavía y que todavía debía seguir buscando.

Estoy de acuerdo que esto sin duda era posible, pero igual le pedí que me explicara por qué estaba tan seguro de eso antes de seguir adelante. Me dijo que las mujeres con las que estaba saliendo, porque todo lo que hacía era mentirles y engañarlas, y aún así todo lo que hacían era profesar cuanto lo amaban. No es de sorprender que nunca había mencionado las mentiras y los engaños, y efectivamente también le estaba mintiendo a su terapeuta. Casi no tenía entendimiento sobre el hecho de que sus mentiras y relaciones con múltiples mujeres al mismo tiempo estaban evitando que obtuviera lo que realmente quería, que era un lazo especial y cercano con una mujer. Nunca se le había ocurrido que estas mujeres no lo amaban realmente; amaban a la persona que estaba fingiendo ser, y esta era una de las cosas que el temía más que todo lo demás.

Si le preguntaba por qué les mentía, decía que no quería lastimarlas. Si le preguntaba por qué omitió de l aterapia el hecho de que estaba viendo a múltiples personas a la vez, decía que no quería verse mal. Pensaba que las mentiras que estaba diciendo era de auto preservación cuando en realidad eran auto sabotaje.

Ahora, mientras que sería fácil etiquetar a esta persona como simplemente narcisista, la verdad es que las mentiras de la mayoría de la gente vienen de un deseo similar de auto preservación, pero a fin de cuentas son auto destructivas, porque mentir, incluso cuando no nos atrapan, evita que tengamos algo que la mayoría de la gente quiere, que es una conexión auténtica y lazo con otro ser humano.

¿Importa la intención? La gente usualmente cree que sus intenciones justifican la mentira. Mentir para no lastimar los sentimientos de alguien más es más amable que lastimarlos, ¿verdad? Este tipo de mentiras son un camino muy resbaloso. El cliente que mencioné arriba justificaba sus mentiras a múltiples mujeres diciendo que no quería lastimarlas, que en cierto aspecto era cierto; la verdad mayor era que quería controlar su percepción y no quería que lo atraparan haciendo algo que sabía que era lo suficientemente malo como para mentir al respecto. Su mentira no fue acerca de sus sentimientos; se trataba de su intención de manipular y controlar. ¿Qué hay de las mentiras de omisión? ¿Qué tal si nunca decimos algo que no es verdad? ¿Hay algún punto ciego que nos permita hacerlo sin consecuencias? Si para evitar lastimar a alguien decimos una mentira o dejamos fuera información importante para, a fin de cuentas, ocultar nuestro propio comportamiento, podemos estar seguros de que hemos cruzado una línea y estamos violando el derecho que tiene nuestra pareja de tomar su propia decisión acerca de si nuestro comportamiento es aceptable o no.

Así que, ¿cómo superamos la inclinación natural que todos tenemos de mentir de vez en cuando?

Hagamos que la honestidad con nuestra pareja sea una decisión consciente y un hábito. Cuando hacemos un esfuerzo regular por ser honestos, incluso con las cosas pequeñas, hace que sea más difícil decir mentiras grandes. Saber que las consecuencias casi siempre son mayores que los beneficios es algo que debemos mantener presentes en la mente. Para mucha gente, encontrar una relación confiable y buena es una tarea monumental. Destruir una relación perfectamente buena porque no considerar las consecuencias de una mentira es, de cierta forma, una tragedia.

Cuando sentimos la tentación de mentir, lo mejor es decir la verdad sobre por qué queremos decir la mentira: "Tengo mucho miedo de que te enojarás conmigo, pero esto es lo que pasó...", "Siento que sería más fácil mentir sobre esto, pero la verdad es que...", "No quiero herir tus sentimientos, pero ya que preguntaste, esto es lo que pienso realmente..." Decir la verdad puede tener el efecto contrario a las mentiras. En lugar de crear un distanciamiento y falta de autenticidad, crea confianza y un lazo fuerte, que es lo que la gente quiere genuinamente de sus relaciones.

A version of this article originally appeared in English.