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Verificado por Psychology Today

Vida social

La ciencia explica por qué las personas siguen a las multitudes

Neko1998/Flickr
Fuente: Neko1998/Flickr

Puede parecer que tenemos nuestros pensamientos y comportamientos bajo control. Pero la psicología social cuenta una historia distinta.

La psicología social se define como "el estudio científico de cómo pensamos, influimos y nos relacionamos el uno con el otro." Somos seres sociales. La mayoría de nosotros nos comunicamos con otros todos los días, pasamos gran parte de nuestro tiempo de vigiliarealizando algún tipo de comunicación.

Una lección que aprendimos de la psicología social es la influencia que los demás ejercen sobre nosotros. Las investigaciones muestran que no tenemos tanto control sobre nuestros pensamientos y comportamientos como creemos. Decidimos cómo actuar mediante claves que recibimos de nuestro ambiente, especialmente de otras personas.

Cómo nos influyen los grupos

Consideremos el concepto de polarización grupal. Esto significa que las personas con ideas afines refuerzan sus puntos de vista mutuamente. La polarización de grupo refuerza las opiniones de cada persona en el grupo.

En un estudio realizado por los psicólogos franceses Serge Moscovici y Marisa Zavalloni, los investigadores les hicieron algunas preguntas a los participantes. Primero, los investigadores les preguntaron su opinión sobre el presidente de Francia. Después les preguntaron cómo se sentían respecto a los estadounidenses. Luego, los investigadores les pidieron a los participantes que discutieran cada tema como grupo.

Después de una discusión, los grupos que tenían un consenso tentativo se volvieron más extremos en cuanto a sus opiniones. Por ejemplo, los participantes tenían actitudes ligeramente favorables hacia el presidente francés. Pero sus actitudes se magnificaron conforme los miembros del grupo conversaban entre sí. Tenían actitudes ligeramente negativas hacia los estadounidenses. Pero sus actitudes se intensificaron conforme cada miembro se enteraba que los demás s compartían sus puntos de vista sobre sus aliados del otro lado del mar. Los investigadores concluyeron que "el consenso de grupo parece inducir un cambio de actitudes en donde los sujetos tienen probabilidades de adoptar posturas más extremas." Cuando vemos reflejadas nuestras opiniones vacilantes, nuestras creencias se fortalecen.

Muchos de nosotros también disfrutamos de estar con otros que comparten creencias similares. En un experimento , los investigadores invitaron a la gente a discutir temas que incluían el matrimonio igualitario, acciones afirmativas y el cambio climático. Las personas de uno de los grupos provenían mayoritariamente de Boulder, Colorado. Las personas de otro grupo venían de Colorado Springs, un área mayoritariamente conservadora. Las discusiones sobre temas controversiales llevaron a un acuerdo aumentado dentro de los grupos. Las creencias que tenemos se fortalecen cuando estamos cerca de otros con perspectivas similares.

Si otras personas lo hacen, significa que está bien, ¿verdad?

Hay una heurística que la mayoría de nosotros utilizamos para determinar qué hacer, pensar, decir y comprar: el principio de evidencia social. Para aprender lo que es correcto, observamos lo que están haciendo los demás. En su libro más vendido, Influencia: La psicología de la persuasión , el psicólogo Robert Cialdini escribe: "ya sea que la pregunta sea qué hacer con una caja vacía de palomitas en un cine, qué tan rápido conducir en una parte de la carretera o cómo comer pollo en una cena, las acciones de aquellos alrededor de nosotros serán importantes para definir la respuesta." Las evidencias sociales son un atajo para decidir cómo actuar.

Cialdini ha utilizado el principio de evidencia social para evitar el robo ambiental. Consideremos el caso del Parque Nacional de Arizona, Petrified Park. Los visitantes llegaban al parque y se enteraban de robos anteriores con letreros prominentes que decían: "tu patrimonio es vandalizado diariamente a través de pérdidas por robo de madera petrificada, perdemos 14 toneladas al año, una pieza pequeña a la vez."

En un experimento, Cialdini quitó el letrero de un camino específico del parque para medir cualquier diferencia. El camino sin letrero tuvo un tercio menos de robos que el camino con el letrero. Los visitantes interpretaron el mensaje del letrero como un permiso. Dicho de otra manera, los visitantes pensaron que era "normal" llevarse pequeñas piezas de madera, porque ya se robaban muchas cada año.

Los investigadores también han utilizado el principio de demostración social para ayudarle a la gente a superar su miedos. En un estudio, Albert Bandura y sus colegas trabajaron con un grupo de niños pequeños a quienes les asustaban los perros. Los niños vieron a un niño de cuatro años jugar felizmente con un perro por 20 minutos al día por cuatro días. Después del periodo de cuatro días, el 67 por ciento de los niños que vieron al niño jugar con el perro estaban dispuestos a entrar a un corralito con un perro. Cuando los investigadores llevaron a cabo un estudio de seguimiento un mes después, encontraron que los mismos niños estaban dispuestos a jugar con un perro. Observar a un niño pequeño divertirse con un perro redujo el miedo en los niños. Usaron el comportamiento de un niño jugando con un perro como modelo para cambiar su propio comportamiento.

¿Por qué los demás nos influyen tanto?

Claramente, los demás afectan nuestro comportamiento. Una de las razones para esto es que vivimos en un mundo complejo. Usamos las decisiones de los demás como heurística o corto circuito mental para navegar por nuestras vidas. El filósofo y matemático inglés Alfred North Whitehead dijo alguna vez: "la civilización avanza extendiendo el número de operaciones que podemos llevar a cabo sin pensar en ello."

En su libro, Influencia, Cialdini usa el ejemplo de los anunciantes informándonos que un producto es el "mejor vendido" o de "más rápido crecimiento." Los anunciantes no tienen que persuadirnos de que un producto es bueno, solamente tienen que decirnos que los demás creen que lo es.

Cialdini nota que los consumidores suelen usar una heurística simple: popular es igual a bueno. Seguir a la multitud nos permite funcionar en un ambiente complicado. La mayoría de nosotros no tenemos tiempo de aumentar nuestro conocimiento de toda la mercancía e investigar cada uno de los artículos anunciados para medir su utilidad.

En su lugar, confiamos en señales como la popularidad. Si todos los demás están comprando algo, el razonamiento indica que hay altas probabilidades de que sea digno de nuestra atención.

Una segunda razón por la que otros influyen en nosotros es que los humanos somos sociales. Hemos sobrevivido gracias a nuestra habilidad para trabajar juntos. Los humanos primitivos que formaban grupos tenían más probabilidades de sobrevivir. Esto afectó nuestra psicología.

Como dice Julia Coultas, investigadora de la Universidad de Essex, "para un individuo que recién se une a un grupo, copiar el comportamiento de la mayoría sería un comportamiento inteligente que propiciaría la adaptación. Una tendencia conformista facilitaría la aceptación en el grupo y probablemente llevaría a la supervivencia si, por ejemplo, involucra la decisión de elegir entre alimentos nutritivos o venenosos, basándose en el comportamiento de la mayoría."

En nuestro pasado evolutivo, nuestros ancestros estaban bajo amenaza constante. Una profunda consciencia de los demás ayudó a nuestros ancestros a sobrevivir en un mundo peligroso e incierto. Los humanos modernos heredamos esos comportamientos de adaptación.

Estos comportamientos incluyen unirse y promover la armonía social. Esto incluye no disentir del grupo. En un grupo de cazadores-recolectores, ser excluido o exiliado podría haber significado una sentencia de muerte.

Una reflexión cuidadosa sobre la influencia social podría llevarnos a una mayor consciencia de nosotros mismos y nuestras relaciones con los demás.

A version of this article originally appeared in English.

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