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Verificado por Psychology Today

Neurociencia

Esto es lo que pasa cuando morimos

 Photo by Marco De Waal on Unsplash
El misterio de lo que pasa en el cerebro al morir se está resolviendo.
Fuente: Foto por Marco De Waal en Unsplash

Al momento de la muerte de nuestra madre, mi hermana y yo, sentadas a su lado, cada quién tomando una de sus manos, le susurrábamos palabras de aliento hasta que la máquina del hospital mostró una línea plana. Habiendo escuchado que los médicos suelen presenciar reacciones positivas en los pacientes cuando sus seres queridos le hablan en sus momentos finales, de manera intuitiva pensamos que tal vez podría escucharnos. Nadie sabe con certeza lo que pasa cuando morimos, pero información reciente recolectada por neurocientíficos muestra que nuestras intuiciones podrían ser correctas.

Lo último que se va

Durante las últimas horas antes de una muerte natural esperada, muchas personas entran en un periodo en el que se detiene la responsividad, durante el cual ya no responden a su ambiente externo. Algunos reportes anecdóticos de quienes tuvieron experiencias cercanas a la muerte suelen incluir historias de que la persona a punto de morir escuchó ruidos inusuales o escuchó cómo se pronunciaba su hora de muerte.

En un estudio de junio de 2020 publicado en la revista Scientific Reports, los neurocientíficos presentaron la primera evidencia empírica de que algunas personas todavía pueden escuchar mientras se encuentran en un estado no responsivo unas horas antes de morir. Mediante índices de electroencefalografía, los neurocientíficos en la Universidad de British Columbia midieron la actividad eléctrica del cerebro en pacientes de hospicio en el Hospital St. John’s cuando estaban conscientes y luego cuando dejaron de responder. También se utilizó un grupo de control de participantes saludables y jóvenes. Los investigadores monitorearon las respuestas cerebrales a diversos tonos y notaron que los sistemas auditivos de los pacientes al borde de la muerte respondieron de maneras similares a los grupos de control jóvenes y saludables. Concluyeron que el cerebro agonizante responde a los tonos sonoros incluso durante un estado inconsciente y que el oído es el último sentido que desaparece en el proceso.

Lo primero que se va

Muchas personas que han tenido experiencias cercanas a la muerte describen una sensación de “asombro” o “bendición” y una reticencia de regresar a su cuerpos después de ser revividos. Entrevisté a la científica cerebral Dr. Jill Bolte Taylor que describió tener una experiencia sorprendentemente similar de asombro cuando tuvo un derrame cerebral que narra en el libro que publicó posteriormente.

Jill Bolte Taylor: estaba perdiendo y recuperando intermitentemente la consciencia de mi hemisferio derecho. El hemisferio izquierdo tuvo una hemorragia que creció a índices considerables durante esas cuatro horas. Para cuando llegué al hospital, la hemorragia era del tamaño de mi puño en mi hemisferio izquierdo. En el curso de la mañana fluí a un estado de euforia dichosa, la consciencia de mi hemisferio derecho. Y luego volvía a conectarme y lograba entender lo suficiente como para buscar ayuda. Estaba fluyendo entre estar consciente de la realidad externa y no entenderla en absoluto. Estuve completamente consciente durante toda la experiencia, pero solo podía atender los detalles del mundo exterior hasta cierto punto, me costaba reconocer que existía y, de cierta forma, ni me importaba.

Bryan Robinson: ¿Entonces estabas libre del factor miedo?

Taylor: Me sentía muy afortunada. No tenía miedo en absoluto. Estaba en una euforia de ensueño en el hemisferio izquierdo. O estaba en el hemisferio derecho, preocupada por encontrar lo que necesitaba para encontrar un rescate.

Robinson: ¿El derrame cambió de alguna manera tu percepción de la vida?

Taylor: Completamente. Me alejó de la creencia de que yo era el centro de mi mundo y que “yo y lo que es mío” es lo que importa. Todo ese circuito, es decir la consciencia de mí como un individuo, se desconectó. En ausencia de ese enfoque de mi vida siendo yo, cambié hacia una consciencia de que soy parte de una humanidad más grande. Soy más abierta, más amplia y más flexible a las posibilidades, en lugar de tener una mentalidad de: “esto es lo que quiero y estos son los pasos que voy a dar para obtener lo que quiero”. Yo funcionaba dentro de una jerarquía en la que había personas por encima de mí y por debajo de mí y todo lo que hacía era subir una escalera. Así que me alejé de esa manera lineal de percibir al mundo y mi relación con él. Ahora vivo más abierta a las posibilidades de lo que puede ser y lo que va más conmigo.

Robinson: ¿Es cierto que tu entrenamiento y experiencia profesional y personal te han llevado a creer que el cerebro derecho o el ser auténtico es el hemisferio que persiste incluso en la muerte?

Taylor: Creo firmemente que el ser auténtico es la parte de nosotros que se aparece en los últimos cinco minutos de nuestras vidas. Cuando estamos en nuestro lecho de muerte, el hemisferio izquierdo empieza a disiparse. Nos alejamos de toda la acumulación y el mundo exterior porque ya no tiene valor. Lo que tiene valor es quiénes somos como seres humanos y lo que hicimos en nuestras vidas para ayudar a los demás. Todos nos enfrentamos a ello y yo creo que a eso se refiere la idea del juicio final. Pero no creo que sea un juicio llevado a cabo por algo fuera de nosotros; es el juicio que nos hacemos a nosotros mismos. Aquellos de nosotros que estamos enredados en un juicio exterior y no nos detenemos lo suficiente a reflexionar en quiénes somos como seres humanos y lo que podríamos ser en relación con los demás.

Conclusiones

Ahora que se cree ampliamente que el oído es el último sentido que perdemos durante el proceso de muerte y que una experiencia de dicha podría reemplazar al miedo, esta información podría servir para darle alivio a familiares y amigos en sus momentos finales. Tal vez estar presentes con palabras reconfortantes en las últimas horas de alguien, ya sea de manera presencial o virtual, puede servir de consuelo tanto para el moribundo como para sus seres queridos. Según la Dra. Elizabeth Blundon, investigadora en jefe del experimento en la revista Scientific Reports, “esto es consistente con la creencia de que el oído es uno de los últimos sentidos en desaparecer conforme una persona fallece y le da credibilidad al consejo de que los seres queridos deben seguir hablándole a su pariente por tanto como sea posible antes de que fallezca”.

Imagen de Facebook/LinkedIn: Photographee.eu/Shutterstock

A version of this article originally appeared in English.