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Verificado por Psychology Today

Inteligencia

El uso de muñecas como sustituto a la intimidad

Joseph C. Topping at Flickr Creative Commons
Fuente: Joseph C. Topping at Flickr Creative Commons

Matt McMullen empezó su compañía en su cochera en 1997 haciendo maniquíes de aparador con movimiento. Mientras los vendía a las tiendas y otras compañías, comenzó a recibir correos electrónicos de una clientela que estaba buscando algo un poco más arriesgado que lo que ofrecía originalmente. McMullen le explicó a la página de discusión Reddit:

"[Los maniquíes] no estaban diseñados originalmente para uso sexual... Los pensé como una interesante nueva generación de maniquíes o simplemente como arte interactivo. Las reacciones que obtuve estaban dirigidas de manera abrumadora hacia su uso potencial como 'muñecas de amo', así que decidí seguir la corriente."

McMullen terminó fundando RealDoll, una empresa multimillonaria que dice hacer "las mejores muñecas de amor del mundo, hechas a mano en Estados Unidos." La compañía basada en California envía más de 10 muñecas por semana a todo el país. Pero, ¿por qué tanta gente está comprando este tipo de artículos?

En una entrevista con la revista Vice, McMullen describió a sus clientes:

"Algunos son muy solitarios y por una u otra razón no tienen el deseo o la capacidad de formar lazos verdaderos con alguien más. Algunos son víctimas de las circunstancias: ya sea que algo les pasó o alguien les rompió el corazón, o pueden haber perdido a un ser querido por una enfermedad. Así que no están necesariamente dispuestos a iniciar nuevas relaciones."

DaveCat es un autoproclamado idollator un término en inglés utilizado para describir a quienes forman relaciones con muñecas. En un episodio del podcast Love + Radio, DaveCat argumentó por qué prefería una relación amorosa sintética:

"La cosa es que con las relaciones orgánicas, tienes a dos personas enamoradas y habrá una percepción de la persona hacia la que se sienten atraídos. Están atraídos hacia esa percepción y no hacia la persona que el otro es en realidad. Con una (muñeca) sintética, todo es abierto, no hay engaños, no hay sorpresas desagradables, lo que sea que creas en cuanto a sus personalidades será lo que obtengas."

Las historias como las de DaveCat no son exclusivas de los países occidentales. El deseo por relaciones inorgánicas también ha impregnado a la cultura japonesa. Incluso tiene su propia palabra de jerga, 'Moe' para describir a las personas que se desconectan de las interacciones humanas para formar relaciones, con frecuencia amorosas, con un personaje animado o bidimensional (2D).

En su libro, "El manifiesto Moe", Patrick Galbraith entrevistó a expertos y fans para entender mejor al fenómeno Moe. El reconocido psiquiatra japonés, Tamaki Saito, dijo:

"Moe es un cuasiamor hacia un personaje ficticio. [Las personas que participan en este tipo de relaciones] pueden satisfacer sus deseos, que existen en el mundo bidimensional. [Yo antes pensaba] que aquellos que no tenían éxito con las mujeres en el mundo real proyectaban sus deseos hacia la fantasía...pero ese no es el caso. Puedes desear algo en el mundo bidimensional que no deseas en el mundo tridimensional...Si el objeto existiera en realidad...arruinaría la fantasía."

RealDoll también está empezando a desarrollar Inteligencia Artificial (AI) para hacer a las muñecas todavía más humanas y capaces de formar lazos emocionales imaginarios con sus clientes.

Algunos expertos como Matthias Scheutz de la Universidad de Indiana, argumentan que crear muñecas serviles con personalidades a la medida que 'aman' a sus amos de manera incondicional es dañino tanto para la sociedad como para los usuarios en sí. En su ensayo, Los peligros inherentes de los lazos emocionales unidireccionales entre humanos y robots sociales, Scheutz argumenta:

"Necesitaremos una investigación exhaustiva acerca de los daños potenciales que podrían causar los robots sociales a los humanos las repercusiones en la sociedad cuando le permitamos a los robots involucrarse con los humanos en interacciones personales."

La Campaña Contra Robots Sexuales pide que se prohíban las muñecas de amor, diciendo que objetivan sexualmente a las mujeres y promueven la violencia en su contra. La fundadora de la campaña, Kathleen Richardson de la Universidad de Montfort en Reino Unido, le dijo al Reporte de Salud Mental y Trauma:

"Las transacciones comerciales de 'sexo' (violación) que le permiten a la gente utilizar a seres humanos como objeto ha cambiado el 'sexo' de algo que experimentan dos personas juntas, a algo en lo que tenemos probabilidades de ver crecimientos en la prostitución, tráfico y pornografía."

En defensa de sus robots, McMullen le dijo a la revista Vice:

"Creo que si [la IA] evolucionará a un punto tan alto que la gente ya no tuviera que llevar a cabo tráfico de humanos, eso no podría ser más que positivo. Alguien podría comprar un montón de robots y podrían prostituirse en lugar de los humanos."

El debate sobre las relaciones entre humanos y robots apenas está empezando y se irá intensificando conforme se desarrolle la tecnología. Julie Carpenter, una experta en interacciones entre humanos y robots de la Universidad de Washington le dijo a Forbes:

"A final de cuentas, estas interacciones entre humanos y robots con inteligencia artificial son transacciones y no son recíprocas, y por lo tanto, probablemente no es saludable para la mayoría de las personas basarse en este tipo de relaciones como medio para reemplazar los lazos orgánicos mutuos, o como reemplazo de una relación compartida entre humanos."

Habiendo tan pocas investigaciones sobre el tema, todavía quedan muchas preguntas sobre si estos fenómenos son dañinos para quienes participan en ellos.

—Ty LeBlanc, escritor, editor en jefe: Robert T. Muller.

A version of this article originally appeared in English.