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Verificado por Psychology Today

Rafa Euba

El mito de la felicidad

Cómo la industria de la felicidad nos vendió la ilusión de la felicidad como una meta alcanzable

Los puntos clave

  • El sufrimiento es inevitable. Aceptar este hecho nos ayudará a largo plazo.
  • El optimismo obligatorio es contraproducente
  • Debemos aceptar la vida tal como es

La felicidad no es natural. Es una mera construcción humana. Nuestro diseño genético desalienta un estado de satisfacción (y mucho menos felicidad) porque bajaría la guardia contra posibles amenazas a nuestra supervivencia.

Mashmuh / Shutterstock
Source: Mashmuh / Shutterstock

Perseguir la felicidad es como perseguir a un fantasma esquivo, pero la industria del pensamiento positivo afirma conocer sus secretos. La autoayuda fue popularizada por Norman Vincent Peale, un pastor estadounidense pintoresco, favorecido por varios presidentes republicanos, incluidos Richard Nixon y Donald Trump. Inventó el "pensamiento positivo", un concepto que ahora está profundamente arraigado en nuestra cultura y que tiene una influencia cada vez mayor. La industria global del desarrollo personal se valoró en $38,28 mil millones de dólares en 2019 y se espera que crezca a una tasa del 5.1%.

Las películas y los libros populares están llenos de declaraciones supuestamente inspiradoras sobre cómo todo lo que necesitas hacer es creer en ti mismo y luego podrás lograr cualquier cosa en la vida. Esto es simple y obviamente falso. No creo que sea necesario explicar que muchos obstáculos y desgracias en la vida son inevitables o insuperables. Nuestros antepasados ​​sabían esto, y muchas tradiciones filosóficas y religiosas se basan en la aceptación de que estar vivo es una tarea muy desafiante, que conlleva una cantidad significativa de sufrimiento. No hace falta decir que debemos hacer todo lo posible para maximizar nuestra sensación de bienestar y minimizar nuestro sufrimiento (como explican los filósofos "utilitarios"), pero el resultado final no puede ser un estado de dicha sostenida. No estamos diseñados de esa manera.

Sin embargo, el género de autoayuda no es una bestia homogénea. Es, de hecho, irónico cómo los libros de autoayuda sobre la felicidad y los que tratan sobre cómo triunfar en la vida se agrupan en las mismas estanterías de las librerías, dado que muchos de los primeros nos dicen que preocuparse demasiado por lo segundo es el problema y principal obstáculo para la felicidad.

El choque inevitable entre el optimismo imperativo y las realidades de nuestra existencia tiene un alto precio psicológico. Se podría argumentar que la psicología positiva culpa a quienes sufren por su sufrimiento, ya que se basa en la falacia de que la infelicidad es totalmente evitable. Por tanto, una persona infeliz debe ser inadecuada e incompetente. La psicología positiva alienta a las personas que luchan con un objetivo particular a perseverar frente a probabilidades desfavorables, lo que a la larga es mucho más castigador psicológicamente que aceptar la derrota.

Creo que aceptar la vida tal como es, y no como la industria de la felicidad nos dice que podría ser, nos hará más felices y nos sentiremos más en paz con nosotros mismos y con el mundo. Desafortunadamente, el diablo siempre tiene las mejores melodías.

A version of this article originally appeared in English.

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