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Verificado por Psychology Today

Benjamin Hardy Ph.D.

Personalidad

Dos razones por las que los tests de personalidad como el de Myers-Briggs podrían ser dañinos

Las pruebas como la de Myers-Briggs tienden a promover un pensamiento poco flexible.

En su libro de 2018 Agentes de personalidad: la extraña historia de Myers-Briggs y el nacimiento de los tests de personalidad, el Dr. Merve Emre explica que los tests de personalidad se han vuelto una industria multimillonaria, siendo el test de Myers-Briggs el más popular de todos.

De manera interesante, ni Katharine Briggs ni su hija, Isabel Myers, tenían ningún tipo de entrenamiento en psicología, psiquiatría o evaluaciones de personalidad. Ninguna trabajó en instituciones académicas o laboratorios. Ya que el acceso a universidades era muy limitado para mujeres, el par desarrolló su sistema desde casa.

Katherine Briggs usó su experiencia personal para desarrollar sus teorías a principios del siglo XX, notando las diferencias entre ella y su esposo, así como entre sus dos hijos. Según Briggs, una persona puede exponerse a mucho dolor psicológico intentando resolver incompatibilidades. Briggs propuso que las diferencias en la manera en la que responde la gente a la vida son innatas e imposibles de cambiar. Son disposiciones inherentes que se deben reconocer y a las que debemos adaptarnos.

Aunque son interesantes y tal vez hasta entretenidas, estas "pruebas proyectivas" no son científicas, no miden de manera válida ni confiable la "personalidad", y podrían causar que las personas se vuelvan eruditos inflexibles con una mentalidad inamovible.

Este artículo comparte brevemente las dos razones por las que las "pruebas proyectivas" de personalidad, como la de Myers-Briggs y el Eneagrama no deberían tomarse en serio.

1. Las pruebas no son científicas

El Dr. Adam Grant explica que, "la prueba Myers-Briggs es como preguntarle a la gente qué les gusta más: las agujetas o los aretes. Tendemos a inferir que va a haber un momento de '¡ajá!' a pesar de que no es una pregunta válida...crea una ilusión de conocimientos acerca de la psicología."

En las ciencias sociales, hay cuatro estándares a través de los cuales se califica una prueba: ¿las categorías son válidas, independientes y amplias? Si la respuesta es "no" entonces la prueba o medida no debería tomarse en serio.

El término "fiabilidad" en las investigaciones psicológicas se refiere a la consistencia de un estudio de investigación o una prueba de medición. Por ejemplo, si una persona se pesa durante todo el día, puede esperar que su peso corporal varíe muy poco.. Una pesa que midiera el peso de maneras distintas cada vez sería de muy poca utilidad. Y ese es el problema con la mayoría de las pruebas de personalidad, particularmente las pruebas proyectivas como las de Myers-Briggs, el Eneagrama y otras que ordenan excesivamente a la gente por categorías. No solo no son muy válidas, también son muy poco fiables.

2. Las pruebas podrían llevar a la "inconsciencia" e inflexibilidad

“No existe tal cosa como un extrovertido puro o un introvertido puro. Ese hombre tendría que estar en un asilo para lunáticos." —Carl Jung

Las pruebas de personalidad como la de Myers-Briggs le ponen etiquetas a la gente. Esas etiquetas se tienden a tomar como verdades absolutas y a utilizarse como un aspecto fundamental de la identidad de una persona. "Yo soy un [llenar sobre la línea]".

Las etiquetas crean una visión cerrada o "atención selectiva". Asumiendo que una etiqueta nos puede llevar a ser "inconscientes", evitando que veamos todas las ocasiones en las que la etiqueta no es cierta. Como ha dicho la psicóloga y experta de consciencia plena de Harvard, Dr. Ellen Langer, "si algo se presenta como una verdad aceptada, ni siquiera se consideran maneras alternas de pensar...Cuando la gente está deprimida tiende a creer que está deprimida todo el tiempo. Una atención de consciencia plena a la variabilidad demuestra que este no es el caso."

Cuando asumimos demasiado una etiqueta, creemos que la etiqueta siempre es verdad, lo que es imposible. En diferentes contextos, es probable que mostremos actitudes y comportamientos opuestos a la etiqueta. Pero como consideramos que la etiqueta efectivamente define quienes somos, o al menos como algo muy relevante, probablemente no le prestemos atención a esas ocasiones en las que la etiqueta no encaja.

Las investigaciones muestran que el etiquetado o diagnóstico puede ser útil para que los practicantes guíen sus terapias. Sin embargo, estas etiquetas casi nunca deberían compartirse con los clientes. La etiqueta podría terminar por convertirse en un aspecto importante de la identidad del cliente, limitando en gran medida su capacidad de cambiar.

Finalmente, cuando asumimos una etiqueta, probablemente pongamos metas y tomemos decisiones que confirmen la etiqueta, en lugar de ponernos metas y tomar decisiones que la desmientan.

Conclusión

Las pruebas proyectivas de personalidad como las de Myers-Briggs y muchas otras del estilo no suelen cumplir con los estándares de ciencia bien hecha. Más importante aún, cuando se les toma en serio, las etiquetas o "tipos" que brindan estas pruebas se pueden convertir en una parte integral de la identidad de alguien. Cuando ese es el caso, es probable que se vuelven menos conscientes de las situaciones en las que la etiqueta no es verdad y se vuelvan inflexibles en cuanto a situaciones o metas que no encajen en la etiqueta.

Imagen de Facebook: fizkes/Shutterstock

Imagen de LinkedIn: Flamingo Images/Shutterstock

A version of this article originally appeared in English.

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