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Verificado por Psychology Today

Estrés

Cómo sentirte cómodo con la incertidumbre

Wendy Corniquet from Pixabay
Fuente: Wendy Corniquet from Pixabay

No es sorpresivo que el estrés y la ansiedad por la pandemia de COVID-19 estén teniendo un efecto considerable en la salud tanto física como mental. De acuerdo con la encuesta nacional presentada por la Asociación Psiquiátrica Estadounidense, más de un tercio de los estadounidenses (36%) reportaron que el coronavirus está teniendo un impacto en su salud mental y más de la mitad (59%) indicaron que está teniendo un impacto serio en sus vidas diarias. El 19% reportó tener problemas para dormir y casi una de cada cuatro personas (24%) dijo que había tenido problemas para concentrarse en otras cosas debido a sus preocupaciones por el coronavirus.

La mayoría de los adultos estaban preocupados por los impactos negativos del COVID-19 en sus finanzas (57%) y casi la mitad estaban preocupados por quedarse sin alimentos, medicinas y/o suministros. Dos tercios (68%) temen que el coronavirus tendrá un efecto prolongado en la economía.

La incertidumbre ocurre cuando el piso con el que estamos familiarizados cambia, aparentemente justo debajo de nuestros pies, y las cosas se encuentran en un estado de flujo en el que nadie sabe qué pasará después o cómo resultarán las cosas y cómo podría ser la nueva normalidad una vez que todo se asiente. El cuerpo humano está programado para responder a la incertidumbre ya que nuestros cerebros están estructurados para evaluar riesgos/amenazas potenciales. De frente a la incertidumbre e impredictibilidad, nuestros sistemas nerviosos están en alerta máxima para reaccionar mediante una pelea, una huida o congelarse.

Trágicamente, la polarización de las posturas relacionadas con el virus y otros asuntos de importancia noticiosa añade un acelerador a esta sensación de incertidumbre y profundiza el enojo y la intensidad emocional. Las redes sociales y ciertos medios de comunicación simplifican en exceso los problemas y amplifican las voces más sonoras y enojadas, incrementando aún más la experiencia de “amenaza”.

La crisis genera oportunidades

Una crisis puede ser cualquier evento o serie de eventos que crean una situación inestable o amenazadora que afecta a un individuo, familia, grupo, comunidad o sociedad entera. Todas las crisis comparten varias características definitorias que incluyen: ser inesperadas, producir altos niveles de incertidumbre, ansiedad,estrés y representan una amenaza (real o imaginaria) a aquellos afectados.

Una crisis puede girar en torno a un incidente específico, como un terremoto, tornado, tsunami, un accidente industrial o un ataque terrorista. Las crisis también pueden relacionarse con cualquier cambio sustancial en eventos que componen la vida diaria de una persona y sus allegados más cercanos. Esas circunstancias consisten en situaciones que alteran la vida e incluyen todo, desde emergencias médicas de salud pública, lesiones serias , enfermedades a largo plazo, victimización criminal, malestar civil generalizado y la pérdida de un trabajo, carrera y/o extremas dificultades financieras, hasta una adicción activa que no puede seguir pasando desapercibida.

A nivel personal, una crisis es un estado de desequilibrio psicológico que ocurre cuando eventos extraordinarios provocan estrés extremo, desafían nuestras percepciones de la vida como la conocemos y nos arrojan a un alboroto. Debido a que las crisis quebrantan lo que es familiar y cómodo, estas arenas movedizas también generan oportunidades raras y significativas para el crecimiento y el cambio. Esas oportunidades podrían no haber existido antes, al menos no al nivel de consciencia de aquellos atrapados en la crisis. Pero el estrés y la incertidumbre de la situación pueden nublar nuestra capacidad de ver y utilizar las oportunidades que surgen.

Con frecuencia, la diferencia entre desesperación y esperanza reside en un cambio de perspectiva. El primer principio de la psicología budista es que todos los fenómenos son impermanentes y constantemente cambiantes, aún así, tendemos a relacionarnos con ellos como si fueran o debieran ser permanentes. Esta discrepancia es una fuente de considerable sufrimiento mental y emocional. Como resultado, el primer paso y el más esencial hacia estar más cómodos con la incertidumbre y ser más capaces de lidiar con ella y empezar a aceptar que tanto como nos gustaría que las cosas fueran de otra manera, virtualmente nada es certero. Justo como la única constante verdadera en la vida es el cambio, la única certeza real es la incertidumbre.

Aprender a vivir con la incertidumbre y las varias formas de incomodidad que vienen con eso crean y fortalecen la resiliencia (la capacidad de adaptarse al cambio). También es un aspecto fundamental de volverse un adulto saludable emocionalmente.

Acciones diarias que te ayudan a sentirte más cómodo con la incertidumbre

  • Practica la amabilidad y la compasión hacia ti y los demás cuando sea posible (y casi siempre es posible).
  • Hidrátate y toma agua, muchas personas simplemente no beben suficiente agua y frecuentemente están en un estado de ligera deshidratación que eleva el estrés y la ansiedad.
  • consciente de tu respiración y respira con intención, respirando más profundo y lentamente, bajo la influencia del estrés, la ansiedad y la incertidumbre, la respiración también tiende a volverse más rápida y superficial (en preparación para pelear, huir o congelarse) lo que incrementa el estrés y la ansiedad.
  • Acércate a alguien por teléfono o videoconferencia, si el contacto en persona no es una opción, (puede ser un amigo o familiar) que te escuchará con presencia y disponibilidad emocional (y está presente y disponible emocionalmente con esa persona).
  • Ponte en movimiento (el movimiento es el lubricante interno), idealmente uno que eleve tu ritmo cardíaco por al menos algunos minutos.
  • Reanima tus valores centrales, trae a tu atención consciente los valores más importantes para ti.
  • Haz al menos una cosa que se alinee con tus valores esenciales, algo por lo que te puedas sentir genuinamente bien.
  • Si es posible, sé servicial y haz algo significativo (sin importar qué tan pequeño sea) para alguien necesitado o menos afortunado.

Es sumamente benéfico reconocer conscientemente tu sentido de incertidumbre, incluso para “saludarlo” (decir, “bueno, estoy experimentando un sentido de incertidumbre”), junto con los sentimientos de estrés, ansiedad y enojo que podrían acompañarlo. Observa tu sensación de incertidumbre y esos sentimientos. Dales espacio. Mantén ese espacio y está presente para que puedas sentarte y empezar a hacer las paces con ello. Y cuando practiques esto, nota lo que pasa y cómo cambia tu experiencia.

Derechos de autor 2020 Dan Mager, MSW

A version of this article originally appeared in English.