Skip to main content

Verificado por Psychology Today

Terapia

Cómo encontrar al mejor terapeuta para nosotros

La primera vez que fui a terapia, mis padres eligieron a un psicoterapeuta rápido (fue más fácil y rápido que elegir a un mecánico). Esta la manera en la que encontraron a esta pintoresca mujer: Mi primer pediatra no sabía qué hacer con mis pesadillas de todas las noches, toda la noche, así que me mandó con una terapeuta. Pensó que era buena por sus aparentemente impresionantes antecedentes. Y los voy a describir como ella lo contaba a todo el que preguntaba: "Le dio terapia al Primer Ministro de Israel." Incluso a mis 10 años me pareció que esta información era problemática y logísticamente dudosa siendo que vivíamos en un suburbio playero de Los Ángeles y el Primer Ministro de Israel vivía en Israel.

Estos son algunos ejemplos de su extraño comportamiento:

1. Comía queso cottage con la boca abierta durante nuestras sesiones. Estoy segura de que su boca llena de requesón me provocó más pesadillas.

2. Leía sus correos durante nuestras sesiones. Mientras que entiendo que mis parloteos a los 10 años no eran muy estimulantes, le estaban pagando por escucharme y no por leer lo que la última edición del Selecciones decía sobre cómo ordenar un escritorio. Dios mío, cómo me gustaría estar inventando estas cosas.

3. Me enteré después que le pedía a sus pacientes que la llevaran al aeropuerto. Nunca me lo pidió a mí, pero yo solo tenía 10 años y no manejaba ni una bicicleta.

Pensé que como una especie de servicio al público y porque soy una terapeuta y escribo sobre estar en terapia, que podría ser bueno si compartiera algunas ideas sobre cómo seleccionar a un´buen terapeuta, si es que hace falta, ya que pueden ser más difíciles de encontrar que un buen mecánico.

1. Preguntarle a amigos y familia

Primero debemos preguntarle a nuestros amigos y familiares que están en terapia si les agrada su terapeuta. Si responden afirmativamente, entonces les preguntamos qué es lo que les gusta de sus terapeutas y les pedimos que consigan una lista de referencias de sus terapeutas. Nunca he conseguido una buena referencia así, pero he dado muy buenas referencias porque amigos me han preguntado si mi terapeuta conocía a alguien para ellos.

Antonio Guillem/Shutterstock
Fuente: Antonio Guillem/Shutterstock

Si no conocemos a nadie que vaya a terapia o si nos dicen que no les gusta su terapeuta y solo siguen acudiendo porque no quieren herir los sentimientos del terapeuta, lo mejor será conseguir una referencia de otro lado. Yo he conseguido a la mayoría de mis referencias llamando a institutos para preguntar por terapeutas en mi zona. Dicho eso, no queremos un terapeuta que sea conveniente, queremos a un terapeuta que sea bueno. Bueno y conveniente no suelen ir de la mano. Yo podría ir a una terapia a cinco minutos de mi casa, pero creo que Igor vale la pena la hora que manejo para verlo. Y considero que el viaje de vuelta a casa es un tiempo importante para procesar mis sentimientos.

2. Comprar en línea

Mientras que yo nunca he encontrado a un terapeuta en línea, sí me anuncio así. Y efectivamente creo que en la era digital tenemos posibilidades de encontrar a un buen terapeuta aprovechando los directorios como el de Psychology Today (España, México, Chile). Al buscar a un terapeuta en línea, yo recomendaría fijarse en terapeutas que no se venden a sí mismos sino que hablan de su trabajo y su filosofía al trabajar con pacientes.

3. Una imagen lo dice todo

Es importante observar las fotos de los terapeutas en el directorio. Focos rojos para mí: Terapeutas que usan fotos glamorosas o cuyos retratos parecen seductores de cualquier manera. También me alejaría de terapeutas que ponen fotos de ellos haciendo su hobby o actividad recreativa favorita. Si quedan dudas, recomiendo basarse en la intuición, intentar encontrar a alguien con quien sería cómodo estar sentado por una hora al día. No estoy diciendo que el terapeuta debe lucir como supermodelo, solo que sea alguien que sería agradable ver sin sentirnos preocupados o angustiados. Yo le prestaría atención a mi intuición.

4. Género

Al elegir a un terapeuta, casi todas las personas tienen una idea instintiva del género con el que preferirían trabajar. Para mí, mi elección de género masculino por default viene de mi relación con mis padres. No creo que exista una elección correcta o incorrecta cuando se trata de elegir el género con el que queremos trabajar. Sin embargo, creo que puede ser clínicamente valioso notar con cuál género definitivamente no querríamos trabajar.

5. Orientación teórica

Esta es bastante engorrosa. Hay muchas orientaciones teóricas y sin duda no puedo explicarlas todas en una sola publicación. Todo lo que puedo decir en una enorme y asquerosa sobre simplificación:

  • Si creemos que hay una motivación inconsciente para nuestro comportamiento, podríamos considerar a un terapeuta psicodinámicos.
  • Si queremos cambiar nuestros pensamientos y creemos que hacerlo cambiará nuestras vidas, y no creemos en el inconsciente, podemos considerar a un terapeuta conductual.
  • Si no queremos hablar de mamá y papá nunca en la vida y solamente queremos el aquí y el ahora, entonces tal vez las terapias narrativas, de comportamiento u orientadas a soluciones sean lo que debemos considerar.
  • Si queremos trabajar en nuestras familias y no solamente en nosotros mismos, entonces debemos intentar terapeutas con sistemas orientados a lo familiar.

Debo recalcar que esto fue una enorme sobre simplificación.

Si todavía falta claridad sobre la orientación que podríamos querer, lo que yo haría sería llamar a las referencias que encontramos y preguntarles sobre su orientación. Si el terapeuta dice "Soy existencialista" y lo deja ahí, entonces podemos pedir que explique lo que signifique y cómo experimentaríamos esa orientación. El proceso se repite hasta encontrar a alguien cuyo estilo resuene con nosotros.

6. Llamarles

Después de encontrar a un terapeuta que queramos conocer, le llamamos. Suena más fácil de lo que es; yo he tenido grandes cantidades de números de terapeutas en mis manos por semanas antes de atreverme a llamar. Una vez que logré hacer las llamadas, tenía estas preguntas a la mano:

  • ¿Dónde estudió? Las mejores escuelas no necesariamente educan a los mejores terapeutas. Cuando pregunto esto no estoy buscando una respuesta específica, solo quiero saber con certeza que es una escuela acreditada y no un certificado de coaching en línea.
  • ¿Cuál es su especialidad? Tiendo a sospechar de la gente que se especializa en todo. Uno no puede ser todo para toda la gente.
  • ¿Ha trabajado con gente con problemas como los míos? Durante la llamada comparto un poco sobre mi problema principal para ver cómo responde el terapeuta.
  • ¿Cuál ha sido su entrenamiento? Si dicen que están entrenados, averiguo si fue un seminario de un día o si tomó un curso de tres horas de psicoanálisis. Si se hace llamar experto en una modalidad después de ese tipo de entrenamiento, probablemente cuelgo y sigo buscando a alguien con un poco más de experiencia.
  • ¿Tiene licencias? Si dice que sí, de todas formas busco el certificado para estar segura. Hay gente (gente que conozco, gente con la que estudié) que no tienen la licencia adecuada y de todas formas practican. Y me enfurece. Tengo un Superego demasiado grande como para confiar en alguien que trabajaría fuera de la ley.
  • ¿Van actualmente a terapia o han ido alguna vez? Esta es muy importante. Nunca, repito, nunca hay que ir a terapia con alguien que no ha hecho su propio trabajo. Ir con un terapeuta que no va a terapia es como ir con un sacerdote que no se relaciona con Dios. Esto es importante para mí. A menos de que haga su propio trabajo, probablemente tendrá problemas que incrementarán la probabilidad de problemas de límites, mal manejo de contra-transferencia y puntos ciegos.

Antes de hacer una cita, me aseguro de saber los costos y discutir todo lo relacionado con los pagos. Si me gusta todo acerca de la persona pero el costo es más alto de los que puedo manejar, comparto esto. Si no puede bajar más el precio, entonces le pido referencia. Puede que conozca a alguien que trabaja igual pero a un precio más accesible. Dicho esto, más barato no siempre es mejor.

7. Prestar atención

Estando al teléfono, hay que prestar atención a cómo nos sentimos con el terapeuta. Yo usualmente me sentía nerviosa en la primera llamada, rara vez he tenido una sensación inmediata de "sí" al hablar con un terapeuta por teléfono. Usualmente me siento un poco rara e incómoda. Probablemente otras personas se sientan distinto. Lo importante es notar cómo nos sentimos durante la llamada y después de hacer una cita. Además, si se trata de terapia psicodinámica, podríamos querer anotar los sueños que hemos tenido desde que hicimos la cita.

En la primera cita, hay que notar cómo nos sentimos estando en la habitación con este nuevo terapeuta. ¿Nos sentimos escuchados al hablar? También debemos notar como nos sentimos en presencia de esa persona. Notar todo. No es necesario decidir si el terapeuta es correcto para nosotros en la primera sesión. Puede que tome algo de tiempo determinar si elegimos al terapeuta correcto. Si decidimos que no hay buena química, entonces no hay por qué regresar. Es mejor decirle al terapeuta qué estamos buscando y por qué no encaja con nosotros. Puede que el terapeuta tenga algunas ideas para referirnos. Y a veces ese deseo de no volver con esa persona está motivado por ansiedades más inconscientes sobre estar en terapia. Será mejor discutirlas también.

También es importante notar si hay focos rojos, problemas éticos o de límites, o si empieza a haber queso cottage involucrado. Si se presenta algo de eso, probablemente sea momento de elegir otro terapeuta.

Derechos de autor Tracey Cleantis 2011

A version of this article originally appeared in English.