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Verificado por Psychology Today

Relaciones

5 maneras de acabar con una mala relación para siempre

Fabiana Ponzi/Shutterstock
Fuente: Fabiana Ponzi/Shutterstock

A veces nos encontramos en relaciones que nos hacen sentir miserables con más frecuencia de la que nos hacen felices, son esas relaciones que sabemos dentro de nosotros que no están bien, pero aún así nos mantienen bajo su yugo. Si te sientes estancada en una relación sin futuro que te mantiene atada, estas son algunas estrategias basadas en la investigación que podrías no haber considerado para acabar con ella por completo y seguir con tu vida:

1. No confundas la adicción con el amor.

Esto es complicado porque, hablando desde una perspectiva neuroquímica, ambas son muy similares: los estudios han mostrado que cuando se les muestran fotos de su persona amada a las parejas románticas, las regiones del cerebro que se activan son las mismas que se activan en los adictos a la cocaína cuando ansían cocaína. Pero incluso si el amor tiene algunas cualidades similares a las de la adicción, el amor saludable probablemente involucrará otra cualidades, como respeto, confianza y compromiso, estas cualidades son las que mantienen fuerte una relación incluso en esos días en los que la emoción y la pasión no están en su punto más alto. En contraste, el amor adictivo tiende a estar más singularmente enfocado en obtener esos picos altos, sin importar el costo. Desafortunadamente, las parejas cuyo comportamiento es impredecible (por ejemplo, que no llaman cuando dicen que lo harán) son las que tienen más probabilidades de mantenerte enganchada ya que su afecto inconsistente te mantiene al borde de tu asiento, deseando más.

Si estás intentando liberarte de una relación que se siente más como una adicción que como un lazo afectivo, una buena estrategia es replantear tus pensamientos y emociones hacia esa persona como si fuera un proceso biológico clínico y frío para obtener una distancia saludable. Por ejemplo, después de una semana de que no llama, sientes una ola de añoranza en tu pecho y piensas “pero realmente lo amo...debería llamarle”. En lugar de eso, simplemente podrías notar la sensación y pensar: “Qué interesante. Mi núcleo caudado está liberando dopamina y produciendo una sensación de añoranza. Bueno, seguiré trabajando”.

2. Date un descanso.

Tus amigos y familiares podrían pertenecer a dos categorías generales: aquellos que te hacen sentir bien contigo misma, siempre diciéndote que tu pareja de verdad te quiere y que todo saldrá bien y aquellos que te hacen sentir mal con implicaciones sutiles y no tan sutiles de que debes ser patética, débil o loca para quedarte con ese tremendo perdedor. Tal vez te sientas atraída hacia ambos tipos de apoyo, por un lado, quieres sentirte reconfortada, pero, por el otro, necesitas la motivación para hacer el cambio.

Una manera de brindarte tanto consuelo como aliento sin engañarte o regañarte es ser más autocompasiva. La autocompasión involucra asegurarte de que no eres una persona horrible, que es algo comprensible formar un lazo con alguien a pesar de saber que no es adecuado y que muchas otras personas pasan por este tipo de experiencia también. La autocompasión también involucra que te importe y que quieras hacer lo mejor para ti, como lo haría un padre con sus hijos, lo que significa no quedarte en una relación que te está lastimando.

3. Enciérrate en un plan.

Las investigaciones sugieren que las personas son mejores haciendo cambios duraderos cuando establecen intenciones específicas de implementación de planes de “si/entonces”. Estos planes han demostrado ayudar a las personas a evitar la tentación, satisfacer sus metas de salud e incluso evitar caer en estereotipos. Tal vez actualmente tienes conexiones de “si/entonces” automáticas que no están funcionando a tu favor, como “si me siento sola y extraño a mi pareja, entonces le llamo y le pido que venga”. En lugar de eso, podrías reemplazar este “entonces” automático por un comportamiento que tenga más probabilidades de hacerte sentir mejor a largo plazo, como llamar a un buen amigo o escuchar música que te haga sentir mejor. Mientras más practiques tomar un decisión diferente cuando surja el estímulo de “si”, más automático se volverá el enlace y más fácil será resistirse al antiguo patrón.

4. Desafía la disonancia cognitiva.

Nuestras mentes tienen una manera mañosa de justificar nuestras acciones para que nunca sintamos que hicimos algo tonto o cometimos un error, un fenómeno conocido como disonancia cognitiva. Esta es la razón por la que tendemos a ser más leales a grupos a los que nos costó trabajo entrar (como una fraternidad con novatadas intensas) y la razón por la que terminamos minimizando el trabajo que rechazamos cuando decidimos por aceptar otro (disonancia post decisión). También es una de las razones por las que es tan difícil liberarse de malas relaciones, especialmente cuando hemos estado en ellas por mucho tiempo.

A menos de que una relación repentinamente se transforme en algo malo después de haber sido tranquila, terminarla suele significar aceptar el hecho de que por mucho tiempo cometimos el error de no haberla terminado. Si no podemos aceptar esto, podríamos encontrarnos todavía justificando nuestro compromiso presente con la relación, lo que, a su vez, justifica nuestra decisión pasada de permanecer en ella. Estar consciente de la manera en la que tu mente puede jugarte trucos puede ayudarte a evitar esta trampa.

5. Aprópiate de tu decisión.

Terminar una relación puede ser una batalla larga y dolorosa, y no es fácil hacerlo por tu cuenta. Necesitarás un buen equipo de apoyo para mantenerte en el camino y ayudarte a llenar tu vida de actividades saludables y positivas. Pero, finalmente, la decisión de terminar una relación es tuya, y sucumbir a la presión de aquellos a tu alrededor probablemente no durará mucho. Cuando todo lo demás falla, ayuda dar un paso atrás y preguntarte directamente ¿qué quiero realmente? Solo tú sabrás la respuesta.

A version of this article originally appeared in English.