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Verificado por Psychology Today

Relaciones

5 Formas de lidiar con las personas que creen que siempre tienen la razón

Manejar las relaciones con personas que piensan que siempre tienen la razón puede ser difícil. Una nueva investigación muestra cómo lidiar con aquellos que necesitan demostrar cuán inteligentes son.

Zivica Kerkez/Shutterstock
Fuente: Zivica Kerkez/Shutterstock

Las relaciones con personas que insisten siempre en tener la razón pueden resultar difíciles, especialmente cuando no tenemos escapatoria de tener que lidiar con ellas. Tal vez tengamos un pariente que está constantemente afirmando su punto de vista, incluso cuando sabemos que está muy equivocado. Puede tratar de desgastarnos con sus argumentos o decirnos frente a todos los demás cómo debemos vivir nuestra vida. Estamos pensando en cambiar de peinado e insiste en que realmente necesitamos cortar el cabello a pesar de que queremos mantener los mechones largos como parte del look total. Procede a explicarnos, a un nivel de lo más molesto y minucioso a detalle, que realmente sería mejor deshacernos de los 15 cm que han tomado tanto tiempo para crecer. ¿Cómo podemos manejar esta situación sin perder los estribos, pero aún así mantener nuestra posición?

Una nueva investigación sobre inteligencia emocional y los trastornos de la personalidad sugieren que es probable que las personas con ciertos tipos de rasgos carezcan de la conciencia interpersonal necesaria para controlar sus impulsos sobrecontroladores. Marta Krajniak de Fairleigh Dickinson y sus colegas (2018) realizaron un estudio de cuestionario sobre la relación entre los síntomas del trastorno de la personalidad y la inteligencia emocional en una muestra de estudiantes de primer año con la intención de examinar los factores de personalidad que predicen la adaptación universitaria. Aunque su investigación se centró específicamente en cuestiones relacionadas con la adaptación universitaria, sus hallazgos proporcionan sugerencias intrigantes sobre las formas en que las personas que intentan dominar a todos los demás con sus propias opiniones del mundo pueden hacer la vida difícil para todos, incluidas ellas mismas.

El equipo de investigación de Fairleigh Dickinson utilizó medidas estándar para evaluar la inteligencia emocional como un rasgo o disposición duradera. Como tal, definieron la inteligencia emocional como "la capacidad de un individuo para experimentar, atender, procesar, comprender, regular y razonar sobre la información cargada de afectos sobre sí mismos y los demás.” En otras palabras, las personas con alto contenido de inteligencia emocional deben poder ajustar su comportamiento al de las personas con las que están, en lugar de insistir en hacer las cosas a su manera. En este marco, nuestro pariente obstinado sería alguien bajo en inteligencia emocional porque no puede reconocer y respetar nuestro punto de vista.

Los autores propusieron que los estudiantes universitarios altos en inteligencia emocional deberían estar en mejores condiciones para adaptarse a la universidad. Sin embargo, se verán obstaculizados en este proceso si también son altos en alguna patología del trastorno de la personalidad. Las personas con trastornos de la personalidad, señalan, serían “inflexibles en su interpretación y respuestas a las situaciones.” Sin embargo, si las personas con trastornos de la personalidad tienen un alto nivel de inteligencia emocional, pueden superar los desafíos presentados por sus propios rasgos de personalidad destructivos. Entonces, aunque las personas con trastornos de personalidad enfrentarían dificultades de ajuste universitario, estos problemas podrían mejorarse si también logran mantener niveles saludables de inteligencia emocional.

Puedes estar pensando que tener un trastorno de la personalidad evitaría que una persona sea alta en sensibilidad interpersonal por completo. Pero pensemos en la capacidad de un individuo con trastorno de personalidad antisocial para sentir lo que otras personas están pensando y sintiendo, y luego ser capaz de manipularlas sobre esa base. Del mismo modo, una persona alta en rasgos de trastorno de personalidad paranoide podría estar muy en sintonía con las motivaciones y los sentimientos de las personas que creen que va a tratar de tomar ventaja de ellos.

Para probar el modelo, Krajniak y sus colegas primero examinaron las correlaciones entre los puntajes de la escala de trastorno de personalidad y la medida de rasgos de inteligencia emocional. Reconociendo que la inteligencia emocional no es un constructo unitario, su escala evaluó a los participantes en los cuatro factores separados de la inteligencia emocional que en general incluían la autoestima, la impulsividad, las habilidades de relación y la sociabilidad.

Los hallazgos revelaron que, entre sus estudiantes de primer año 246 (74 por ciento de mujeres), casi todos los puntajes de la escala de trastorno de personalidad estaban relacionados negativamente con la inteligencia emocional. Sorprendentemente, la inteligencia emocional no jugó ningún papel en afectar la relación entre los puntajes del trastorno de la personalidad y la medida del resultado de adaptación universitaria. Hubo algunas variaciones dentro de los datos basados en el trastorno de personalidad específico y el factor de inteligencia emocional específico. Sin embargo, el panorama general que surge, es que las personas con alto puntaje de rasgos de trastorno de personalidad tienen una inteligencia emocional más pobre. Incluso el tipo antisocial con su capacidad para leer las emociones de los demás es probable que sufra las desventajas de los altos niveles de impulsividad.

Volviendo a la cuestión de lidiar con las personas que siempre piensan que tienen razón y no tienen problemas para decirlo, los resultados del estudio Fairleigh Dickson sugieren que su baja inteligencia emocional podría relacionarse al menos en parte con una u otra forma de trastorno de la personalidad. Por lo tanto, es probable que resulte frustrante involucrarse en interminables discusiones con ellos, si no es que hasta contraproducente.

Entonces, aquí hay consejos para ayudar a regular las propias emociones cuando este comportamiento desagradable esté haciendo nuestra vida miserable:

1. No esforzarse demasiado para diagnosticar el trastorno de personalidad de la persona.

Podemos creer que solo un narcisista vería la vida desde su propia perspectiva, por lo que el individuo argumentativo debe tener claramente estos rasgos autocentrados y egoístas. Es igual de probable, basados en el estudio de Krajniak et al. que el individuo sea alto en otros rasgos de trastorno de personalidad, pero dado que las correlaciones no son perfectas, la persona podría no tener ningún trastorno de personalidad en absoluto.

2. Reconocer que el comportamiento del individuo se deriva de la baja inteligencia emocional.

Comprender el papel de la inteligencia emocional en las relaciones interpersonales es el primer paso para tratar con las personas que carecen de ella. Con este reconocimiento, se puede ver que es posible que tengamos que ser más abiertos (o más abiertos de lo que se prefiere) para hacerle saber a la persona cómo nos sentimos de lo que lo haríamos con alguien que es más alto en sensibilidad emocional.

3. No molestarse.

Es ciertamente agravante tener que defender nuestros propios puntos de vista y preferencias frente a la continua oposición. Sin embargo, si demostramos que podemos ser emocionalmente inteligentes controlando nuestras propias reacciones, podemos dar un buen ejemplo para que esta otra persona siga en el futuro.

4. Poner el espejo frente a nosotros antes de concluir que la otra persona tiene la culpa.

Las personas que constantemente intentan demostrar que tienen razón y que estamos equivocados naturalmente nos harán sentir a la defensiva. Sin embargo, es posible que haya un germen de verdad en lo que estamos escuchando, así que tratemos de decidir si tal vez somos nosotros los que necesitamos cambiar.

5. Mantener las líneas de comunicación abiertas.

No es divertido estar con alguien que constantemente intenta hacernos sentir como si fuéramos inadecuados, por lo que podemos decidir mantenernos alejados de esa persona por completo. Sin embargo, es posible que no tengamos otra opción. Tratemos de encontrar un terreno común con esas personas cuando son parte de nuestra familia extendida, o compañeros de trabajo o vecinos. Es posible que descubramos que estamos de acuerdo con ellos con más frecuencia de lo que pensábamos.

Las personas que piensan que tienen razón todo el tiempo, y que no tienen ninguna duda en decirlo, pueden representar algunos de nuestros mayores desafíos interpersonales. Al aprender a lidiar con ellos, nuestra propia inteligencia emocional y realización pueden crecer y profundizarse.

A version of this article originally appeared in English.