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Verificado por Psychology Today

Jack Schafer Ph.D.

5 cosas que suelen decir los mentirosos

Las respuestas comunes que no deberían ser ignoradas.

Antonio Guillem/Shutterstock
Source: Antonio Guillem/Shutterstock

Detectar los engaños usando indicadores verbales no deja de ser una tarea difícil. El mejor método para predecir los engaños compara lo que dice una persona contra las evidencias externas o la verdad conocida. En el mejor de los casos, ciertas declaraciones pueden indicar una probabilidad más alta de engaños, pero no hay un solo indicador verbal que prediga los engaños con precisión.

Sin embargo, ciertas palabras o grupos de palabras pueden indicar un área en una declaración en la que es probable que ocurra un engaño. Si la conversación es importante, saber dónde se encuentran los engaños potenciales puede brindar una ventaja considerable en infracciones tanto sociales como laborales.

Las siguientes cinco declaraciones deberían encender tu foco rojo de engaños:

1. “Y eso es prácticamente todo”

La palabra “prácticamente” es un calificador que indica que el orador tiene más que decir pero no quiere profundizar. Si el orador contara la historia completa, su respuesta sería “y eso es todo”. La palabra “prácticamente” indica que la respuesta no cubre la historia completa. Las personas honestas cuentan todos los hechos sin temor a consecuencias sociales o legales. Una persona que engaña no dice la historia completa porque hay algo que no quiere revelar.

2. “No puedes probar eso”

La palabra “probar” sugiere que existe evidencia que verifique la suposición o acusación presentada, pero que el orador no logró descubrir la evidencia oculta. Las personas honestas no piensan en términos de evidencias: saben que no existen evidencias porque no son culpables de lo que se les acusa. Las personas que engañan saben que existen pruebas sobre su engaño pero que el orador aún no descubre suficientes evidencias para respaldar la acusación.

3. “¿Por qué haría eso?”

Responder a una pregunta con una pregunta es un enorme foco rojo que indica la posibilidad de un engaño. Las personas honestas hacen negaciones directas. Típicamente responden: “yo no hice eso”. Las personas que engañan son evasivas y cuando se les atrapa desprevenidos, necesitan tiempo adicional para pensar en una respuesta creíble. Una respuesta como: “¿por qué haría eso?” le compra tiempo valioso a la persona engañosa para que formule una respuesta.

4. “¿Me estás acusando?”

Además de responder a una pregunta con una pregunta, el acusado puede intentar sutilmente voltear las cosas sobre su acusador, poniéndolo a la defensiva. Las palabras no pronunciadas del acusado son “¿cómo te atreves a acusarme? Prepárate para defenderte”. Este contraataque sutil incita al acusador a justificar sus acusaciones. Al hacerlo, el acusado compra tiempo para presionar un contraataque o preparar una historia creíble. La respuesta simple a esta pregunta es: “sí, te estoy acusando o no habría mencionado el tema en primer lugar.” Esta respuesta evita un contraataque y pone al acusado de nuevo a la defensiva.

5. “No recuerdo haber hecho eso”

Las personas que engañan suelen justificarse mediante la carencia de memoria como manera de cubrir la verdad. Esta defensa le pone dos trampas a los disimuladores:

Primero, con el fin de recordar lo que hiciste, primero debes tener un recuerdo existente del evento. Por definición, para no recordar algo debes haber almacenado inicialmente la información en tu memoria. La carencia de memoria indica que la memoria está almacenada en el cerebro, pero la persona no tiene acceso a ella. Las personas honestas típicamente responden: “no lo sé”. La carencia de memoria sugiere que la persona no puede recuperar una memoria, y, por lo tanto, no sabe qué pasó. Las personas honestas buscan hacer todo lo que pueden para recuperar la memoria de un evento. Las personas que engañan no quieren revelar la información que recuerdan por miedo a revelar la verdad.

La segunda trampa es similar. Una persona no puede decir: “no recuerdo haber hecho eso”, a menos que la persona recuerde lo que sí hizo. La palabra “eso” sugiere que la persona no recuerda haber hecho un conjunto específico de acciones. Con el fin de decir: “no hice eso”, la persona tiene que saber lo que hizo. Lógicamente, ¿cómo podría una persona decir que no recuerda haber hecho algo cuando no tiene recuerdos del evento? La palabra “eso” sugiere un recuerdo de un evento.

La respuesta del interrogador a esta jugada debería ser: “¿qué sí recuerdas haber hecho?” Las personas honestas te dirán lo que recuerdan haber hecho, para respaldar su coartada. Las personas deshonestas usualmente se aferran a la falta de memoria diciendo: “no sé lo que hice”. Aquí, la respuesta del interrogador debería ser: “si no sabes lo que hiciste, entonces es posible que hicieras exactamente lo que acabo de decir”. Las personas que engañan no hacen ningún intento por recuperar una memoria de una acción por medio a revelar la verdad.

La clave para detectar los engaños es escuchar cuidadosamente lo que alguien te dice. Las palabras no salen de la nada de la boca de las personas. Tienen significado y son una representación directa de lo que está pensando una persona: las palabras pueden revelar los engaños, y lo hacen.

A version of this article originally appeared in English.

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