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Toma de decisiones

3 Razones por las que las personas inteligentes pueden ser más indecisas

No se gana encontrando la mejor opción; se gana recuperando el tiempo.

Los puntos clave

  • La búsqueda de la opción perfecta puede minar silenciosamente el bienestar.
  • Quienes se conforman con lo “suficientemente bueno” suelen reportar mayor satisfacción a largo plazo.
  • Cuanto más inteligente y minuciosa sea una persona al evaluar las opciones, más difíciles pueden resultarle.
Andrej Lišakov / Unsplash
Fuente: Andrej Lišakov / Unsplash

En un mundo repleto de opciones, desde carreras profesionales e inversiones hasta plataformas de streaming y aplicaciones de citas, tomar decisiones debería ser, en teoría, más fácil que nunca. Más información y más opciones deberían ayudarnos a elegir mejores resultados. Sin embargo, la psicología sugiere que a menudo ocurre lo contrario, especialmente para las personas inteligentes, con su marcada tendencia analítica.

Un estudio pionero de Barry Schwartz y sus colegas descubrió que las personas que se esfuerzan por tomar la mejor decisión posible, conocidas como maximizadores, suelen experimentar mayor parálisis decisional y arrepentimiento, y menor satisfacción vital en comparación con quienes se conforman con una opción simplemente “suficientemente buena”, conocidas como satisfactores.

La investigación, publicada en el Journal of Personality and Social Psychology, mostró que los maximizadores tienden a estar menos satisfechos con sus decisiones y reportan menores niveles de felicidad, optimismo y autoestima. En otras palabras, la búsqueda de la opción perfecta puede socavar silenciosamente el bienestar.

A continuación, se presentan tres razones, respaldadas por la psicología, por las que las personas altamente inteligentes o analíticas suelen tener más dificultades a la hora de tomar decisiones.

1. Las personas inteligentes pueden caer en la trampa del “maximizador”

Las personas inteligentes tienden a fijarse estándares altos. Si bien esta característica puede impulsar el éxito, también aumenta la probabilidad de convertirse en un maximizador, alguien que se siente obligado a encontrar la mejor opción antes de tomar una decisión.

El estudio de Schwartz y sus colegas de 2002 introdujo el concepto de maximizar frente a satisfacer. Los investigadores descubrieron que las personas que buscan constantemente la opción óptima tienden a experimentar más arrepentimiento, perfeccionismo e insatisfacción con sus resultados.

La lógica parece sencilla: si uno está decidido a encontrar la mejor opción, debe comparar todas las alternativas posibles. Pero esta búsqueda a menudo crea un ciclo agotador.

En lugar de elegir de manera eficiente, los maximizadores continúan buscando mejores posibilidades, incluso después de haber encontrado una buena. Esta evaluación prolongada aumenta la carga cognitiva y retrasa la decisión.

Los psicólogos llaman a esta tendencia “parálisis por análisis”. Irónicamente, los maximizadores a veces pueden tomar decisiones objetivamente acertadas, pero aun así sentirse insatisfechos con ellas. Como saben que existen muchas alternativas, se preguntan constantemente si habrá algo mejor.

Por el contrario, quienes se conforman con lo suficiente, es decir, quienes eligen la primera opción que cumple con sus criterios, suelen sentirse más satisfechos con sus decisiones a pesar de dedicarles menos tiempo a analizarlas.

2. Las personas inteligentes pueden sobreanalizar todos los resultados posibles

Las personas inteligentes tienden a pensar en escenarios complejos. Consideran múltiples variables, consecuencias a largo plazo y compensaciones ocultas. Si bien esta capacidad puede ser beneficiosa en contextos estratégicos, también puede dificultar innecesariamente las decisiones cotidianas.

Un estudio de 2023 muestra que quienes buscan maximizar sus resultados realizan comparaciones exhaustivas entre alternativas, lo que aumenta la dificultad para tomar decisiones y la tensión psicológica. Esta comparación constante desencadena varios procesos mentales que ralentizan la toma de decisiones:

  • Sobrecarga de información: evaluar demasiadas opciones puede saturar los recursos cognitivos.
  • Pensamiento hipotético: imaginar todos los resultados posibles puede prolongar la deliberación.
  • Sensibilidad a las compensaciones: percibir diferencias sutiles hace que las decisiones parezcan más arriesgadas.

Debido a estos factores, las decisiones que deberían tomar minutos pueden extenderse a horas, o incluso días. Y lo que es más importante, el cerebro comienza a considerar cada elección como de alto riesgo. Incluso las decisiones más pequeñas —qué comer para el almuerzo, qué computadora portátil comprar, de qué color pintar una habitación— pueden parecer trascendentales cuando se analizan desde esta perspectiva. El resultado es un proceso de decisión cognitivamente agotador y emocionalmente extenuante.

3. Las personas inteligentes experimentan más arrepentimiento después de tomar una decisión

Para muchas personas altamente analíticas, la lucha no termina después de tomar la decisión. De hecho, la verdadera incomodidad suele comenzar después de la elección. El mismo estudio de 2002 encontró que quienes buscan maximizar sus resultados son significativamente más propensos al arrepentimiento y a la comparación social ascendente que quienes buscan satisfacer sus necesidades. Una vez tomada la decisión, quienes buscan maximizar sus resultados suelen seguir monitoreando alternativas.

Se hacen preguntas como:

  • “¿Pasé por alto una mejor opción?”
  • “¿Qué habría pasado si otra opción hubiera sido mejor?”
  • “¿Tomé la decisión óptima?”

Quienes buscan maximizar sus resultados son especialmente sensibles a la retroalimentación sobre sus elecciones. Cuando nueva información sugiere que una alternativa podría haber sido mejor, tienden a interpretarla como evidencia de que cometieron un error. Esto crea un ciclo de dudas e indecisión. En lugar de sentir alivio tras tomar una decisión, quienes buscan maximizar su potencial permanecen mentalmente aferrados a la opción no elegida.

Por el contrario, quienes se conforman con lo suficiente tienden a comprometerse psicológicamente con sus decisiones y a seguir adelante sin reconsiderar todas las alternativas. Esta diferencia ayuda a explicar por qué las personas que se conforman con lo “suficientemente bueno” suelen reportar mayor satisfacción a largo plazo.

El costo oculto de buscar la opción “perfecta”

La vida moderna fomenta la búsqueda de la máxima satisfacción. Constantemente se nos dice que optimicemos nuestras carreras, relaciones, finanzas y estilos de vida. La tecnología también ha facilitado más que nunca la comparación interminable de opciones, ya sea revisando reseñas, clasificaciones o redes sociales. Sin embargo, la psicología sugiere que una mayor variedad de opciones no siempre conduce a mejores decisiones.

Quienes buscan maximizar su potencial suelen ser personas inteligentes, ambiciosas y concienzudas. Aun así, su deseo de encontrar la solución óptima puede atraparlos en un ciclo de sobreanálisis y arrepentimiento. Experimentan una mayor carga cognitiva porque son muy conscientes de los costos de oportunidad o de los beneficios teóricos que se pierden al no elegir las alternativas. Esto conlleva una menor satisfacción tras la elección.

En una matriz de toma de decisiones, el beneficio de la información adicional disminuye a medida que aumenta el tiempo de búsqueda. Finalmente, el “costo” de la búsqueda (en tiempo y energía mental) supera el “beneficio” de cualquier mejora incremental en el resultado. La paradoja es clara: cuanto más inteligente y minucioso sea alguien al evaluar las opciones, más difíciles pueden parecerle.

En la vida real, la perfección suele ser enemiga de la eficacia. Si intentas optimizar cada decisión, acabarás con fatiga decisiva, un estado en el que tu cerebro está demasiado cansado para tomar decisiones incluso sencillas con eficacia. Aquí tienes tres reglas que puedes seguir si te identificas como una persona que busca maximizar:

  • La regla de la satisfacción: en lugar de buscar la mejor opción posible, busca la primera que cumpla con tus requisitos preestablecidos. Una vez que la encuentres, deja de buscar.
  • La regla del 70%: si estás un 70% seguro de una decisión, tómala. El tiempo que ahorras al no perseguir ese 30 % adicional de certeza es más valioso que la ganancia marginal de una elección “perfecta”.

Bloqueo posterior a la decisión: una vez tomada la decisión, deja de investigar. Cierra las pestañas, deja de buscar mejores opciones y concentra tu energía en hacer que tu elección actual funcione.

A version of this article originally appeared in English.

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Acerca de
Mark Travers Ph.D.

El Dr. Mark Travers, es un psicólogo estadounidense con títulos de la Universidad de Cornell y la Universidad de Colorado Boulder.

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