Skip to main content

Verificado por Psychology Today

Justin Kompf Ph.D.

3 cosas que los buenos escuchas hacen todo el tiempo

Si quieres ser un mejor escucha, practica estos elementos.

fizkes/Shutterstock
Source: fizkes/Shutterstock

En el otoño de 2016, acababa de salir del programa de maestría en ciencias del ejercicio en SUNY Cortland donde también enseñaba y entrenaba para obtener fuerza y acondicionamiento.

Francamente, estaba en un hoyo. Mi relación con mi novia estaba al borde del colapso y me estaba dando cuenta de que no tenía movilidad ascendente en mi puesto actual.

Llegué al fondo cuando recibí un mensaje de mi novia diciendo que necesitábamos hablar. Mi estómago se cerró. No me podía concentrar.

Le envié un mensaje a mi consejero, el Dr. Lind que se dedicaba a eso antes de ser psicólogo del ejercicio.

“¿Podemos hablar?” pregunté.

Me dijo que fuera a su oficina. Reuní cada pizca de valor que tenía.

“No llores, hagas lo que hagas, no vayas a llorar”, me repetía.

El Dr. Lind me dijo que me sentara. Y no recuerdo si empecé hablando o si simplemente lloré. Mis oraciones se veían interrumpidas por sollozos e improperios esporádicos.

No me interrumpió, no me ofreció consejos, y, conforme seguía hablando, pasó algo. Empecé a sentirme mejor. Y conforme me empezaba a sentir mejor, noté cómo había estado interactuando conmigo.

Aprendí que escuchar es una habilidad de la que carecen la mayoría de las personas y estar en el lado receptor de una buena experiencia de escucha se siente increíble.

Mi consejero me enseñó tres cosas sobre escuchar: (1) la importancia del silencio (2) el valor de las reflexiones y (3) el poder de las preguntas abiertas. Me apropié por completo de estas tres habilidades por completo. Las practicaba cuando hablaba con mis amigos y trabajaba con clientes.

La escasez de buenos escuchas me preocupa. Creo que la rareza de esta habilidad se debe a una falta de conocimiento. Si no lo recibimos, ¿cómo sabremos lo que es? Si algo se puede aprender se puede practicar. Y si se puede practicar, se puede mejorar.

Si quieres mejorar la calidad de tus relaciones con tus amigos, personas importantes y colegas, considera lo que hacen los buenos escuchas.

Regala silencios

¿Cuántas veces has deseado decir más en una conversación, divulgar sensibilidades, permitirte ser vulnerable, solo para que la otra persona se ponga a hablar? Nada te cierra tanto como ser interrumpido o no tener suficiente espacio para asentar tus pensamientos.

Estar callado en una conversación se puede sentir incómodo al principio, pero es la única manera de darle a una persona la oportunidad de elaborar más sobre lo que siente. Construye confianza y le da a las personas el tiempo para pensar sobre lo que quieren decir después. Con frecuencia nuestros pensamientos están codificados de manera imperfecta en nuestras palabras. El silencio le da a las personas la oportunidad de decir lo que sienten.

Practica esperar de 3 a 5 segundos después de que alguien dice algo antes de hablar. Notarás que con frecuencia tienen más que decir.

Reflexiona

Los escuchas de bajo nivel se enfocan en lo que las palabras significan para ellos y esperan su turno para hablar. Los escuchas de nivel moderado se enfocan en las palabras. Los escuchas competentes se enfocan en el significado de las palabras.

Imagina que estoy teniendo una conversación contigo. El proceso de conversación va así:

  1. Yo pienso algo.
  2. Lo traduzco en palabras.
  3. Escuchas mis palabras.
  4. Te esfuerzas por adivinar lo que quieren decir mis palabras.

Las declaraciones reflexivas hacen la mejor asunción sobre lo que quiere decir el orador. Las reflexiones son una herramienta poderosa para entender. Permite a las personas escuchar sus palabras reflejadas de vuelta.

Le permite al escucha decirte si está en la misma página o no. Una reflexión poderosa sucede cuando puedes hacer una buena suposición de no solo lo que está intentando decir la persona sino también de lo que está sintiendo y lo que necesita.

Haz preguntas abiertas

Las preguntas abiertas continúan la narrativa e invitan a la discusión. Las preguntas abiertas se utilizan para explorar percepciones y preocupaciones. No pueden responderse con un sí, no o una respuesta de una sola palabra. Hay una gran diferencia entre “¿tuviste un buen día?” y “¿puedes contarme sobre la mejor parte de tu día?”

Empieza prestando atención a tus preguntas. ¿Invitan respuestas de una sola palabra o amplían el diálogo?

No esperes la perfección en tus habilidades de escucha. Simplemente busca una mejora. Todo esto se puede lograr brindando silencio, reflexiones perceptivas y preguntas abiertas en tus interacciones diarias.

Imagen de Facebook: fizkes/Shutterstock

A version of this article originally appeared in Inglés.

publicidad

Acerca de

Justin Kompf, Ph.D., currently works at Brandeis University as a researcher in the Lifespan Developmental Psychology Laboratory. He is interested in interventions to promote physical activity.

Online:

Website, Facebook