Skip to main content

Verificado por Psychology Today

Terapia

21 reacciones comunes al trauma

geralt/Pixabay
Fuente: geralt/Pixabay

Todos nosotros tendremos que enfrentarnos a un momento aterrador en algún momento. Puede ser un accidente automovilístico, un desastre natural, una emergencia médica, un incendio, o tal vez trauma provocado por otra persona que nos ataca, abusa de nosotros, o un asalto. El trauma también puede originarse al ver a otra persona morir o recibir una herida seria o de enterarnos que le pasó algo terrible a una persona que amamos.

Sin importar cuál sea la fuente, el trauma deja una marca en el cerebro. Por ejemplo, los estudios de investigación muestran de manera consistente que el Desorden de Estrés Postraumático está ligado a una mayor actividad en las áreas del cerebro que procesan el miedo junto con una menor activación en regiones de la corteza prefrontal.

Dos eventos traumatizantes destacan en mi propia vida. El primero pasó mientras estaba haciendo mi posgrado, el segundo después de especializarme en el estudio y tratamiento del Desorden de Estrés Postraumático. Mi experiencia después del segundo evento fue muy diferente ya que había aprendido mucho sobre qué esperar después de un trauma, incluso si una persona no desarrolla DEPT. Aunque la reacción de cada persona al trauma es única, hay reacciones comunes, y saber cuáles son puede ser útil para recuperarnos.

En parte, lo que es útil saber acerca de las reacciones comunes es que, después de un trauma se puede sentir como que tenemos 99 problemas: tengo miedo, no puedo dormir, estoy al límite, estoy enojado, etc, entonces, reconocer que todos estos problemas van unidos al trauma puede hacer que se sientan más fáciles de manejar: tal vez lo que estoy experimentando es el mismo problema con diferentes facetas. También es útil darse cuenta de que conforme se desarrolle el proceso de recuperación, es probable que estas experiencias mejoren, lo que puede dar algo de esperanza.

De hecho, la discusión de estas reacciones es parte de la terapia de Exposición Prolongada, el tratamiento que mejores resultados ha demostrado tener para DEPT. Como terapeutas, debemos señalar que estas reacciones son muy comunes entre supervivientes del trauma, ya sea que desarrollen DEPT o no.

Entonces, ¿cuáles son esas reacciones comunes a un evento traumatizante?

Volver a experimentar el trauma.

1. Revivir la memoria. Muchas personas encuentran que la mente regresa una y otra vez a la memoria angustiante, como en una espiral interminable. Tal vez con eso el cerebro está intentando darle sentido a la experiencia, o entender si debimos haber respondido distinto. Cualquiera que sea la causa, puede ser sumamente angustiante estar reviviendo repetidamente una experiencia de pesadilla mientras nosotros estamos esforzándonos tanto como sea posible para eliminar ese recuerdo de nuestras memorias.

Unsplash/Pixabay
Fuente: Unsplash/Pixabay

2. Pesadillas. Mientras que probablemente la experiencia en sí se sintió como una pesadilla, es común que pesadillas reales nos persigan en nuestros sueños después de un trauma. El sistema nervioso recibió un choque considerable, e incluso mientras dormimos el cerebro sigue procesando el evento. La mayor parte del tiempo, las pesadillas no tratan sobre la experiencia traumática en sí, sino que tienen temas comunes con ella, por ejemplo, el peligro, terror o persecución. No es de sorprender que estas pesadillas contribuyan a la falta de sueño común después de un trauma.

3. Regresiones. Una regresión ocurre cuando le llega una señal a la memoria que la hace sentir como si el trauma estuviera pasando de nuevo. Yo experimenté una regresión meses después de mi primer trauma, un robo violento, cuando una amiga me vio caminando por la calle y se pasó al otro lado para saludarme. Mi amiga no hizo nada amenazador pero activó una alarma porque mi cerebro lo interpretó como un movimiento similar al de mi asaltante. Las regresiones son dolorosas porque traen de vuelta un maremoto de emociones poderosas y memorias muy vívidas del trauma.

Reacciones emocionales.

​4. Miedo y ansiedad. La reacción más común al trauma es, tal vez, la sensación de miedo y ansiedad. Tiene perfecto sentido que tengamos miedo después de experimentar algo aterrador. De hecho, como muchas otras de estas reacciones, es una señal de que nuestro sistema nervioso está funcionando como debería. Sin embargo, el miedo después de un trauma puede ser tan malo o peor que las emociones que sentimos al momento del trauma, y casi indudablemente puede durar más. Tal vez por fin sentimos que el miedo está disminuyendo cuando de repente algo activa un recordatorio del trauma y vuelve el miedo intenso. Afortunadamente, como con el resto de estas reacciones, para la mayoría de la gente encuentra que el miedo va disminuyendo con el tiempo.

5. Ira. Además del miedo y la ansiedad, la ira es una de las reacciones más comunes al trauma. Tal vez nos sentimos enojados con la persona responsable del trauma. Tal vez nos sentimos enojados con nosotros mismos si nos culpamos por lo que pasó. Tal vez solo estamos más irritables de lo normal y nos cuesta entender por qué estamos explotando con nuestras parejas o somos menos pacientes con nuestros hijos. Como todas estas reacciones, la ira es un sentimiento perfectamente normal después de un trauma.

saschamilk/Pixabay
Fuente: saschamilk/Pixabay

6. Tristeza. Después de un evento traumático, con frecuencia lloramos y nos sentimos tristes. Llorar puede ser una manera en la que el sistema nervioso se tranquiliza después de entrar en la primera respuesta de huir o luchar, ya que llorar está relacionado con el sistema nervioso parasimpático que calma a la mente y el cuerpo. La tristeza también puede originarse a partir de una sensación de estar abrumado por un mundo que se siente terriblemente amenazador. Y, por supuesto, la tristeza y el duelo son comunes cuando el trauma involucró la pérdida de alguien cercano. Es normal que estos sentimientos de tristeza vayan y vengan.

7. Culpa. Si el trauma involucró que alguien cercano a nosotros resultara herido o muriera, puede que nos culpemos a nosotros mismos o nos sintamos culpables por no haberlo prevenido de alguna manera. Los veteranos de guerra tienden a sentirse culpables por acciones que realizaron mientras llevaban a cabo su deber que resultaron en las muertes de combatientes enemigos. O tal vez nos sentimos responsables por haber sido atacados o heridos, como si de alguna manera lo hubiéramos provocado.

8. Sentirse adormecido. A veces, en lugar de sentir emociones fuertes, simplemente nos sentimos apagados emocionalmente, como si estuviéramos hechos de madera. Puede que no tengamos las emociones positivas que "deberíamos" sentir cuando pasan cosas buenas en nuestras vidas. Parte de la respuesta de adormecimiento puede venir de los esfuerzos de autoprotección del cerebro y cuerpo, de cara a emociones apabullantes.

Evitar cosas relacionadas con el trauma.

9. Intentar no pensar en el evento. Por definición, un evento traumático no es una memoria agradable, así que tiene sentido que queramos evitar pensar en ello. Como se mencionó arriba, la mente tiende a revivir el recuerdo traumático, así que puede ser difícil mantenerlo fuera de nuestras mentes por mucho tiempo. Con el tiempo, la mayor parte de la gente encuentra que cada vez es menos doloroso recordar el trauma.

10. Evitar cosas relacionadas con el evento. A veces evitamos a la gente, lugares o cosas que se relacionan a nuestro trauma porque traen memorias dolorosas. Por ejemplo, tal vez evitemos series de televisión que nos recuerden al evento. Por otro lado, en otras ocasiones puede que evitemos cosas que se sienten como peligrosas, como una sección de la ciudad porque ahí fuimos atacados. Es común que queramos estar entre multitudes después de un trauma, aunque el evento traumático no fuera causado directamente por otra persona (como en un terremoto).

Cambios en cómo percibimos al mundo y a nosotros mismos.

11. Dificultad para confiar en los demás. Cuando somos atacados por otra persona, puede ser difícil saber en quién podemos confiar, en especial si nos agarraron con la guardia baja. Puede que empecemos a sospechar de todos, pensando que "si esa persona me pudo lastimar, ¿por qué esta no?" Es probable que terminemos construyendo muros alrededor de nosotros para protegernos.

12. Creer que el mundo es sumamente peligroso. Inmediatamente después de un trauma, la mente probablemente percibirá al mundo como algo muy peligroso. Mientras que antes del trauma subestimábamos el peligro en el mundo, probablemente después de un trauma lo maximicemos. Después de todo, nuestra experiencia más reciente del mundo es que es un lugar muy amenazador. Con el tiempo, nuestras creencias tienden a moverse hacia el centro, reconociendo que el mundo puede ser muy peligroso a veces, mientras que otras es relativamente seguro.

13. Culparse a uno mismo por el trauma. Como mencioné arriba, es común sentirse culpable después de que nos pasa algo terrible, como si tuviéramos la culpa por lo que pasó. La mente tiende a centrarse en cuatro maneras en las que podríamos haber evitado el trauma:

  • "Si tan solo me hubiera salido del trabajo unos minutos antes."
  • "No debería haber salido a esa hora."
  • "Debería haberme dado cuenta que iba a hacerme daño."
  • "¿Por qué no tuve más cuidado?"

Es fácil usar la ventaja de retrospectiva para ver los "errores" que cometimos. En realidad, es casi seguro que estamos sobrevalorando nuestra propia responsabilidad por el evento traumático, como resultado, sentimos culpa innecesaria. De igual forma, es una respuesta común al trauma.

14. Pensar que debimos manejar el trauma de maneras distintas. Muchos sobrevivientes de trauma que he tratado hablan de cómo "deberían" haber tenido una respuesta distinta al trauma, que fue algo que yo también pensé en mis dos incidentes. Este es otro ejemplo de la manera en la que cuestionamos decisiones que tomamos de un momento a otro bajo un alto nivel de estrés. Tal vez se nos ocurre una mejor reacción cuando ya tuvimos días u horas para reflexionarlo, pero la vida se vive en tiempo real.

15. Percibirse a uno mismo como débil o inadecuado. Es bastante común que después de un trauma empecemos a percibirnos a nosotros mismos como "menos que", en muchas maneras. Tal vez nos decimos a nosotros mismos que somos débiles por "dejar que pasara". Recuerdo pensar después de que me asaltaron que si yo hubiera sido una persona más intimidante, mi esposa y yo no hubiéramos sido un objetivo, un pensamiento que ignoraba, claro, el hecho de que el asaltante tenían un arma. Como sucede con muchas creencias relacionadas al trauma, solemos ser más críticos de nosotros mismos de lo que necesitamos ser.

16. Criticarse a uno mismo por las reacciones al trauma. Además de castigarnos a nosotros mismos por haber experimentado el trauma, también tendemos a molestarnos con nosotros por estar molestos. Como me dijo una persona, "¿cómo puede ser que todo el mundo lo haya superado y yo no pueda?" Hay mucha ironía en lo común que es creer que después de un trauma que "nadie más tendría los mismos tipos de problemas que yo estoy teniendo", dado que la mayoría de la gente se siente de la misma manera.

Sistema nervioso hiperactivo.

17. Sentirse constantemente en guardia. Cuando el sistema nervioso ha tenido un choque aterrador, no se tranquiliza de inmediato. Va a estar activo por un rato, alerta ante la posibilidad de peligro en el futuro. Tal vez seguiremos viendo por encima del hombro o estaremos observando nuestros alrededores constantemente en busca de amenazas. Nos han lastimado antes y no queremos que nos tomen desprevenidos. En realidad significa que nuestro cerebro está haciendo su trabajo para protegernos, a pesar de que este conocimiento no hace que sentirnos al borde todo el tiempo sea cómodo.

18. Ver peligro en todos lados. Cuando el sistema nervioso está altamente sintonizado con el peligro, va a estar listo para detectar cualquier amenaza posible, lo cuál probablemente significa que tendremos muchas falsas alarmas. Puede que veamos a nuestro asaltante caminando hacia nosotros y nos demos cuenta, con el corazón latiendo tan rápido que se quiere salir del pecho, que en realidad solo se trata de nuestro amigable vecino. Tal vez nos sorprenda un movimiento en el rabillo del ojo y luego nos damos cuenta de que es nuestro propio reflejo. Recuerdo que literalmente saltaba cuando percibía los movimientos de mi propia sombra en las calles por la noche, pensando que era alguien caminando detrás de mí.

19. Asustarse fácilmente. Un sistema nervioso que está temporalmente atorado en la configuración más alta se asustará fácilmente ante cosas como una puerta que se azota. Es posible que nos encontremos más asustadizos que de costumbre o que nos tome más tiempo calmarnos cuando hay sonidos fuertes. Es común también, que sintamos ira hacia la causa del susto.

20. Dificultad para dormir. El sueño es un estado vulnerable y cuando el cerebro y el cuerpo están acelerados probablemente nos cueste trabajo dormir. Es como si la mente estuviera diciendo, "¡peligro! ¡Este no es momento para dormir!" Las pesadillas, que son comunes, también tienden a interferir con el sueño y pueden provocar que nos rehusemos a irnos a la cama.

21. Pérdida de interés en el sexo.​ Como con el sueño, el cerebro tiende a preferir evitar las actividades sexuales después del trauma. Esto es fácil de entender si el trauma fue un ataque sexual, entonces la actividad sexual probablemente provoque memorias dolorosas del ataque. Incluso si el trauma no fue de naturaleza sexual, puede que estemos menos interesados en el sexo mientras nos recuperamos de traumas recientes.

MartyNZ/Pixabay
Fuente: MartyNZ/Pixabay

Para quienes experimentaron trauma, tal vez estas experiencias suenen familiares, o tal vez hubieron otras que no se presentan aquí. Lo importante es recordar que todos reaccionamos distinto y darle espacio a que nuestras propias reacciones sean exactamente lo que necesiten ser.

Aunque estas reacciones son comunes, la mayoría de la gente narra que van desapareciendo gradualmente al pasar días o meses. Si alguien tiene problemas para recuperarse de su trauma, es importante buscar ayuda profesional (en el directorio de Psychology Today se pueden encontrar a los terapeutas más cercanos, México, España, Chile). Hay muchos tratamientos altamente efectivos para los problemas post traumáticos que pueden ser muy útiles para las personas que los reciben.

También quiero subrayar que no todas las reacciones postraumáticas son malas. De hecho, una de las reacciones comunes en algún punto después de un trauma es el crecimiento postraumático.

  • Si recientemente sufriste de un evento aterrador, considera hablar con alguien cercano acerca de tus experiencias, incluyendo sobre cualquiera de estas reacciones comunes. Imprime y comparte esta publicación si crees que te ayudará en tu discusión. Hablar con otras personas a las que les importamos es invaluable para que nuestros cuerpos y mentes sanen.
  • Si alguien importante para ti recientemente atravesó por un evento aterrador, considera ofrecerle tu apoyo si es que no lo hiciste ya. En los peores momentos de nuestras vidas, necesitamos lo mejor de los demás.
A version of this article originally appeared in English.