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Verificado por Psychology Today

Relaciones

20 señales de una pareja controladora

El estereotipo de una persona controladora es de alguien que es amenazador físicamente. A veces, las señales son mucho más sutiles, pero el peligro es igual de real.

En mis años como psicóloga y columnista, aprendí desde hace mucho que los estereotipos no aplican cuando se trata de parejas controladoras. Casi cualquiera puede terminar en una relación tóxica. Y el comportamiento controlador por parte de una pareja no conoce límites - la gente de cualquier edad, género, orientación sexual o estatus socioeconómico puede terminar en una relación controladora en cualquiera de los dos papeles.

Muchos de nosotros visualizamos a una pareja controladora como alguien que regaña a cualquiera que se cruce en su camino, es físicamente agresivo o constantemente hace amenazas abiertas o ultimatums. Nos imaginamos a un bully enojón que hace menos a cualquier mesero que le atiende o le exige a su pareja que se vista de cierta manera. Mientras que esas señales son seriamente preocupantes, hay muchas señales adicionales que podrían aparecer de diferentes maneras.

De hecho, algunas parejas controladoras actúan por una sensación de fragilidad emocional y una vulnerabilidad aumentada, y pueden incluso mostrar señales de disforia sensible al rechazo. Las personas controladoras usan un gran arsenal de herramientas con el fin de dominar a sus parejas, ya sea que sus parejas noten lo que está pasando o no.

A veces, la manipulación emocional es lo suficientemente compleja para que la persona que está siendo controlada sienta realmente que es la villana o que es extremadamente afortunada de que su pareja controladora les "aguante". Ya sea que el comportamiento controlador lleve a abuso físico y emocional más severo, no es una situación saludable.

Un par o más de estas señales dentro de una relación se deben tomar muy en serio.

1. Aislar de amigos o familia. Podría empezar de una manera sutil, pero este suele ser el primer paso de una persona controladora. Puede que se quejen de la frecuencia con la que hablamos con nuestros hermanos o digan que no les agrada nuestro mejor amigo o que ya no deberíamos ver a alguien. O puede que intenten volcarnos en contra de las personas en las que usualmente confiamos y buscamos apoyo. Su meta es quitarnos nuestra red de soporte para así quitarnos nuestra fuerza, para que sea menos probable y tengamos menos capacidad de enfrentarnos a ellos cuando quieren “ganar.”

2. Críticas crónicas - hasta por cosas pequeñas. Las críticas, como el aislamiento, también es algo que se empieza de manera casi imperceptible. De hecho, podríamos incluso acabar intentando convencernos de que las críticas de nuestra pareja son justas o que solamente están intentando ayudarnos a ser mejores personas. También podemos llegar a racionalizarlo, diciendo que no es tanto problema que no le guste la manera en la que nos vestimos, o hablamos o decoramos o comemos y que no deberíamos tomarlo personal. Pero, finalmente, no importa qué tan individualmente pequeñas parezcan las críticas, si es parte de una dinámica constante en una relación, se vuelve muy difícil sentirse aceptado, amado o valorado. Si cada pequeña cosa que hacemos podría mejorarse a ojos de nuestra pareja, entonces, ¿cómo vamos a ser valorados como un verdadero igual y recibir amor incondicional?

3. Amenazas abiertas o veladas contra uno o ellos mismos. Algunas personas creen que las amenazas deben ser de naturaleza física para ser problemáticas. Pero las amenazas de irse, cortar los “privilegios” o incluso amenazas por parte de la persona controladora de lastimarse pueden ser tan emocionalmente manipuladoras como la amenaza de violencia física. Es bastante común que la persona que está siendo controlada se sienta atorada en una relación no por miedo a que serán lastimados sino porque temen que su pareja se autodestruya o lastime si se van. En otras ocasiones, una persona puede sentirse amenazada de perder su hogar, el acceso a sus hijos o apoyo financiero si dejan a una pareja controladora o abusiva (o si la pareja las deja). Ya sea que las amenazas sean genuinas o no, es solo otra manera en la que la pareja controladora obtiene lo que quiere a expensas de su pareja.

4. Hacer que la aceptación/atracción/cariño sea condicional. “Te amo mucho más cuando haces esas ventas en el trabajo.” “No tengo ganas de ser íntimo contigo. Pero si sigues haciendo ejercicio y bajando de peso, serás más atractiva para mí.” “Si no te puedes molestar ni en hacer la comida, ya no sé qué saco de esta relación.” “Podría ser sexy si pasaras más tiempo ocupándote de tu cabello.” “Si hubieras acabado la universidad, tendrías de qué hablar con mis amigos y no te sentirías tan excluido.” Aunque algunos de estos ejemplos son más descarados que otros, el mensaje es el mismo: Tú, en este momento, no eres lo suficientemente bueno. Es el tema común de muchas relaciones controladoras.

5. Contar puntos. Las relaciones estables y saludables tienen un sentido inherente de reciprocidad. Es natural que las dos personas se cuiden mutuamente y no estén contando cada vez que alguien hace algo pequeño o grande para ayudar al otro. Si nuestra pareja siempre quiere llevar un registro de cada una de las interacciones de la relación - ya sea para guardar resentimiento, exigir un favor de vuelta o recibir una palmada en la espalda - podría ser su manera de obtener la ventaja. Y puede ser realmente agotador.

6. Usar la culpa como herramienta. Muchas personas controladoras son manipuladores muy hábiles en hacer que las emociones de sus parejas funcionen a su favor. Si pueden manipular a sus parejas para que sientan un flujo constante de culpa sobre lo que pasa cada día, entonces la mayor parte de su trabajo de control ya está hecho - sus parejas gradualmente intentarán hacer lo que puedan para no tener que sentirse culpables. Con frecuencia esto significa desistir, perder el poder y la propia opinión dentro de la relación. Que es exactamente lo que quiere la persona controladora.

7. Crear una deuda de agradecimiento. Al principio, las personas controladoras parecen ser sumamente románticas. Pero bajo una inspección más cercana, muchos de esos gestos - regalos extravagantes, expectativas de compromiso desde muy temprano, cenas sumamente lujosas o salidas aventureras, permitir el uso de su automóvil o casa sin estar ahí - pueden usarse como una manera de control. Específicamente al dar la expectativa de recibir algo a cambio, o una sensación de adeudo hacia esa persona por todo lo que nos han dado. Esto puede hacer el escape emocional y logísticamente más difícil cuando las alarmas empiezan a sonar.

8. Espiar, fisgonear o requerir una apertura constante. Una pareja controladora usualmente siente que tiene el derecho de saber más de lo que deberían. Ya sea que mantengan sus fisgoneos secretos o demanden abiertamente que compartamos todo con ellos, es una violación de los límites desde el principio. Tal vez, la persona controladora revisa nuestro teléfono o se mete a nuestro email, o constantemente rastrea nuestro historial en internet y luego lo justifican diciendo que han sido lastimados antes, tienen problemas de confianza o el viejo estándar: “Si no estás haciendo nada malo, entonces no debería importarte mostrarme.” Es una violación de la privacidad, va de la mano con el incómodo mensaje de que no tienen ningún interés en confiar en nosotros y en su lugar quieren tomar una postura policíaca en la relación.

9. Paranoia, acusaciones y celos hiperactivos. Los celos de una pareja pueden ser halagadores al principio; para algunos puede ser algo tierno, o una señal de cuánto les importamos o qué tan enamorados están. Sin embargo, cuando se vuelve más intenso, puede ser aterrador y posesivo. Una pareja que percibe todas las interacciones que tenemos como coqueteo, se siente sospechosa o amenazada por múltiples personas con las que entramos en contacto o nos culpa por interacciones inocente porque podrían estar “ilusionando a alguien” puede ser insegura, competitiva o incluso paranoica. Adicionalmente, cuando esta perspectiva se vuelve arraigada en nuestra relación, es muy probable que intenten también ser controladores.

10. No respetar el tiempo a solas. Es otra manera de minar nuestra fuerza: hacernos sentir culpables por el tiempo que necesitamos a solas para recargarnos o hacernos sentir como que no los amamos lo suficiente cuando probablemente solo necesitamos menos tiempo con ellos de lo que necesitan con nosotros. Es natural que la pareja no tenga automáticamente las mismas necesidades en cuanto al tiempo a solas, incluso si ambos son extrovertidos (o introvertidos). En relaciones saludables, comunicarse acerca de esas necesidades lleva a un acuerdo razonable, en las relaciones controladoras, el tiempo a solas se percibe como que la persona que quiere estar sola es un villano o se le niego por completo ese tiempo, llevándose una manera más en la que la persona se fortalecería.

11.Hacer que la “confianza” y otros buenos tratos tengan que “ganarse”. Por supuesto que confiaremos en alguien con quien hemos salido por cinco años más de lo que confiamos en alguien con quien solo hemos salido por un mes. Pero se debería poder asumir cierta cantidad de confianza como inherente dentro de una relación. Por ejemplo, como mencionamos anteriormente, no siempre tendríamos que estar obligados a detallar dónde estamos a cada minuto del día, ni deberíamos darle acceso a nuestros teléfonos, correos o búsquedas de internet a nuestras parejas de manera automática. Si la confianza o hasta un trato decente se considera como algo por lo que hay que trabajar en lugar del modo, en lugar de ser la configuración original de la relación, la dinámica de poder en la relación está fuera de lugar.

12. Asumir culpa hasta demostrar inocencia. De nuevo, una persona controladora con frecuencia es muy hábil de hacernos sentir como que hicimos algo mal incluso antes de darnos cuenta de lo que hicimos. Podemos solo estar llegando para encontrarlos ya enojados por algo que encontraron, pensaron o decidieron en nuestra ausencia. Y pueden conservar “evidencia” de las cosas que hicimos mal hasta el punto de que podríamos sentir que tienen toda una carpeta de investigación en nuestra contra -aunque no lo entendamos realmente. Desde dónde pusimos su taza favorita hasta si fuimos a comer con un colaborador sin decirles, siempre se asumirá que tuvimos motivos criminales. ¿Por qué lo hacen? Para usarlo como justificación para castigarnos de alguna manera, o para intentar evitar que cometamos ese “error” de nuevo - mantenernos actuando en las maneras que quieren que actuemos.

13. Agotar con peleas. Mientras que a algunas personas controladoras les gusta mantener su influencia por debajo del agua, muchos otros discuten de manera abierta y crónica y toman cualquier conflicto que puedan. Esto puede volverse especialmente cierto cuando su pareja es más pasiva y la persona controladora tiene más posibilidades de triunfar en cada argumento que surge solo porque la pareja que está siendo controlada tiene una naturaleza que evita los conflictos, o simplemente está agotada de tanto pelear.

14. Hacer al otro sentir tonto por sus creencias. Tal vez es nuestra religión o ideología política. Tal vez las tradiciones culturales o nuestra perspectiva sobre la naturaleza humana. Es genial cuando nuestras parejas nos retan a tener discusiones interesantes y nos dan nuevas maneras de ver al mundo. No es genial cuando nos hacen sentir pequeños, tontos o bobos por lo que creemos. La apertura a nuevas experiencias es maravillosa, pero una pareja controladora no lo ve como una calle de doble sentido, solamente quiere que seamos y pensemos más como ellos.

15. Hacer sentir como que no valemos o no les llegamos a la altura. Ya sea haciéndonos sentir, sutilmente, menos atractivos que ellos, constantemente reforzando sus logros profesionales en comparación con los nuestros o incluso comparándolos de manera desfavorable con sus exes, las personas controladoras con frecuencia quieren que nos sintamos agradecidos de estar en una relación con ellos. Esto crea una dinámica en la que estaremos más y más dispuestos a esfrozarnos para mantenerlos con nosotros y hacerlos felices, el sueño de cualquiera que quiera dominar una relación.

16. Molestar o ridiculizar de maneras incómodas. El humor e incluso los juegos pueden ser una manera fundamental de interactuar dentro de muchas relaciones a largo plazo. El aspecto clave es si se siente cómodo y amoroso entre ambas partes. En muchas relaciones controladoras, el abuso emocional se puede ocultar como “Solo estaba jugando contigo, no deberías tomarlo personal.” Y en un solo golpe, no solamente se sostiene la crítica original sino que ahora se agrega la crítica adicional de que la reacción fue “incorrecta”. Y asì se nos dice básicamente que no tenemos derecho a sentir lo que sentimos, un movimiento clásico de las personas controladoras en todas partes.

17. Interacciones sexuales que se sienten mal después. Una dinámica abusiva y controladora dentro de una relación con frecuencia llega hasta la habitación. A veces las cosas se sienten mal incluso en el momento, pero otras veces es un patrón de sentirse incómodo después de la interacción. De cualquier forma, cuando nos sentimos constantemente perturbados dentro de nuestra relación sexual, es una señal de que algo está mal.

18. Incapacidad o falta de voluntad de escuchar el otro punto de vista. Podríamos notar que se nos interrumpe constantemente, o que las opiniones que expresamos se rechazan rápidamente o nunca se reconocieron en primer lugar. Tal vez la conversación siempre está tan fuertemente dominada por nuestra pareja o no podemos recordar la última vez que nos hicieron una pregunta significativa sobre cómo estábamos y en verdad escucharon la respuesta. Pensemos también si alguna vez hemos intentado darles retroalimentación sobre cómo nos hace sentir su comportamiento y si fueron capaces de aceptarlo o si lo rechazaron sin pensarlo (o tal vez incluso nos culparon por tener una opinión inválida.)

19. Presión hacia comportamientos poco saludables, como abuso de sustancias. Socavar nuestras metas deportivas, constantemente tentarnos con tabaco a pesar de haberlo dejado, no respetar nuestra decisión de tomar solo un trago en lugar de tres, todas estas son maneras en las que las personas controladoras intentan frustrar nuestros intentos de ser personas más sanas (y fuertes). Ya que la gente controladora vive de debilitar a sus parejas, es una herramienta natural para ellos.

20. Frustrar metas académicas o profesionales mediante la duda. Tal vez siempre asumimos que estudiaríamos leyes, pero ahora nuestra pareja nos hace sentir como si nuestras calificaciones no son lo suficientemente buenas como para lograrlo. O tal vez solíamos tener mucho ímpetu para tener nuestro propio negocio, pero nuestra pareja tiende a creer que nuestras ideas son tontas y de repente nos damos cuenta de que perdimos la confianza de perseguir nuestras metas. Con frecuencia, una pareja controladora tiene una manera de usarnos como arma en contra de nosotros mismos, plantando las semillas de la duda acerca de nuestros talentos o inteligencia o dedicación. Esta es otra manera en la que nos quitan nuestra autonomía, haciéndonos más responsables hacia ellos y sirviendo a sus propósitos.

Imagen de Facebook: Kamil Macniak/Shutterstock


A version of this article originally appeared in English.