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Verificado por Psychology Today

Relaciones

11 maneras de saber si somos pasivo-agresivos en nuestras relaciones

Las preguntas en esta publicación ayudarán a descubrir los problemas de ira oculta.

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Fuente: Big Stock Images

¿Cómo saber si usamos la agresividad pasiva en nuestras relaciones para expresar nuestra ira oculta?

Cuando le ocultamos nuestra ira a todos, incluso a nosotros mismos, puede ser difícil ver lo que realmente está ahí. Cuando ocultamos nuestro enojo, el mejor indicador puede ser lo que no se ve ni se expresa.

El enojo es una emoción saludable y universal. Así que una señal de que usamos estrategias pasivo-agresivas para lidiar con el enojo es actuar como si no sintiéramos o experimentáramos esa emoción regularmente. Si de inmediato queremos responder, "¡Pero es cierto! Yo nunca siento enojo.", entonces la posibilidad de que caigamos en este grupo es muy alta y es importante prestar atención a este artículo. Para descubrir si sufrimos de enojo oculto, debemos responder estas preguntas.

Considerar si yo:

  1. Retengo halagos, atención o retroalimentación positiva cuando mi pareja se la merece o la pide.
  2. No soy consecuente cuando mi pareja hace una petición.
  3. Retraso las cosas o las aplazo cuando hay un problema importante que necesita resolverse.
  4. Retengo la intimidad o el afecto como manera de castigo.
  5. Ejecuto comportamiento de sabotaje.
  6. Respondo con las menos palabras posibles durante discusiones importantes. (Como "Mm-hmm", "No sé", "Bueno", y "Como quieras.")
  7. Respondo de maneras sarcásticas sobre la vida, yo, mi pareja u otros.
  8. Seguido me siente frustrado, decepcionado o irritable.
  9. Percibo la mayoría de las situaciones negativamente, incluso cuando muchos aspectos de ellas van bien.
  10. Frecuentemente hago pequeños comentarios negativos que parecen reducir la autoestima de la otra persona.
  11. Nunca digo que no o siempre digo que sí.

Si respondimos más de una pregunta con un "Sí", podría ser una señal de que expresar enojo es un problema para uno.

No hay por qué sentirse avergonzado o culpable. Reconocer que el enojo es un problema para uno es el primer paso para resolver el comportamiento pasivo agresivo. Lidiar con nuestra ira oculta de una manera sana y no pasivo agresiva mejorará la relación y nos hará personas más felices y sanas en general. Estar conscientes del problema es absolutamente necesario para cambiarlo, y a veces incluso es la mitad de la batalla. La meta en este momento es empezar a hacernos conscientes de nuestra propia ira.

Creo que la mayoría de nosotros diría que mantener nuestras relaciones es vital para nosotros. Sin embargo, hasta dónde llegaremos o las tácticas que utilizaremos para mantener la relación a flote podría desviarse hacia lo emocionalmente enfermizo. Quienes sufren de comportamiento pasivo agresivo tienden a suprimir sus sentimientos negativos y su enojo hasta el punto en el que se vuelven una víctima crónica. Si algo sale mal, de inmediato se echan la culpa y les es más fácil saltar de un barranco que decir que no. Es una receta para el resentimiento y el odio a uno mismo.

Algunas personas sienten que ser víctimas o mártires es la única manera en la que obtendrán atención. Pero, al hacer todo lo que nos pide una pareja, en lugar de recibir gratitud, creamos reservas de culpa y eventualmente enojo en la persona. Mientras tanto, nuestra necesidades siguen sin satisfacerse. Si no pedimos nada, no recibiremos lo que necesitamos. Tal vez pensamos que nuestras parejas nos conocen lo suficientemente bien sin necesidad de que lo digamos, pero no son lectores de mente. Entonces, muy dentro de nosotros, crecen nuestras propias reservas de enojo y resentimiento. Nadie está realmente feliz con la situación.

Si esta situación suena familiar, es importante saber que no tiene que ser así. Para eliminar las estrategias pasivo agresivas de nuestra caja de herramientas emocional, tenemos que empezar por detener el comportamiento de mártir que nos lleva a ello. Los cambios no tienen que ser grandes al principio, por ejemplo, la próxima vez que la otra persona ida un favor, por pequeño que sea, como "¿Me puedes hacer una taza de café?", tomar dos respiros antes de contestar será muy útil. Es necesario dejar de decir que sí de manera instintiva y pasivo agresiva, cuando en realidad queremos decir que no.

No pasa nada si tomamos un momento para evaluar las solicitudes e invitaciones de nuestra pareja antes de responder. Preguntémonos, ¿es algo que quiero hacer? Al decir que sí cuando queremos decir que no probablemente evitaremos la confrontación, pero nos estamos lastimando y estamos construyendo una expectativa en nuestra pareja de que diremos que sí todo el tiempo Debemos poner y respetar nuestras propias barreras. No podemos esperar que nadie más lo haga por nosotros.

La gente suele no entender que su comportamiento pasivo agresivo es la fuente de sus problemas. Ahora que aprendimos un poco más de las señales de la agresión pasiva y como puede lastimar las relaciones, los aliento a aprender más sobre las actitudes pasivo agresivas para identificarlas en uno mismo y las estrategias para dejar de usarla. También es útil conocer estrategias para lidiar con la agresión pasiva en otros.

Facebook image: Roman Samborskyi/Shutterstock

A version of this article originally appeared in English.