Skip to main content

Verificado por Psychology Today

Relaciones

10 cosas que no sabías sobre el rechazo

Johan Larson/Shutterstock
Fuente: Johan Larson/Shutterstock

Todos sabemos que el rechazo es verdaderamente doloroso, pero también puede causar daños a nuestro bienestar psicológico que van más allá del dolor emocional. Estos son 10 hechos menos conocidos que describen los efectos que tiene el rechazo en nuestras emociones, pensamiento y comportamiento.

Empecemos examinando por qué duele tanto el rechazo:

1. El rechazo viaja sobre las vías cerebrales que manejan el dolor físico. Estudios de resonancia magnética muestran que se activan las mismas áreas del cerebro cuando experimentamos un rechazo que cuando experimentamos dolor físico. Por eso duele tanto el rechazo (hablando neurológicamente). De hecho, la reacción de nuestro cerebro al dolor físico y al rechazo es tan similar que...

2. El paracetamol reduce el dolor emocional provocado por el rechazo. En un estudio que evalúa la hipótesis de que el rechazo imita al dolor físico, los investigadores le dieron Tylenol a los participantes antes de pedirles que recordaran una experiencia dolorosa de rechazo. Las personas que recibieron Tylenol reportaron mucho menos dolor emocional que los sujetos que tomaron una pastilla de azúcar. Los psicólogos asumen que la razón por la que existe ese poderoso lazo entre el rechazo y el dolor físico es que...

3. El rechazo tuvo una función vital en nuestro pasado evolutivo. En nuestro pasado como cazadores/recolectores, ser excluidos de nuestras tribus era prácticamente una sentencia de muerte, ya que teníamos pocas probabilidades de sobrevivir por mucho tiempo solos. Los psicólogos evolutivos asumen que el cerebro desarrolló un sistema temprano de advertencias para alertarnos cuando estábamos en riesgo de ser exiliados. Como era tan importante captar nuestra atención, quienes experimentaban más dolor a causa de un rechazo (porque el rechazo imitaba al dolor físico en sus cerebros) obtenían una ventaja evolutiva, tenían más probabilidades de corregir su comportamiento y, en consecuencia, más probabilidades de permanecer con la tribu. Lo que probablemente explica por qué…

4. Revivimos y volvemos a experimentar el dolor social con más vividez que el dolor físico. Intenta recordar una experiencia en la que sentiste dolor físico considerable y tus vías cerebrales solo responderán, "meh". En otras palabras, esa memoria por sí sola no provocará dolor físico. Pero intenta revivir un rechazo doloroso (de hecho, mejor no lo hagas, solo créeme), y la mayoría de los sentimientos que tuviste en ese momento volverán a perseguirte (y tu cerebro responderá de manera muy similar a como lo hizo en ese momento también). Nuestro cerebro le da prioridad a las experiencias de rechazo porque somos animales sociales que viven en "tribus". Esto nos lleva a un aspecto sobre el rechazo que con frecuencia omitimos…

5. El rechazo desestabiliza nuestra "necesidad de pertenecer." Todos tenemos una necesidad fundamental de pertenecer a un grupo. Cuando nos sentimos rechazados, esta necesidad se desestabiliza y la desconexión que sentimos incrementa nuestro dolor emocional. Se ha encontrado que reconectar con aquellos que nos aman, o acercarnos a miembros de grupos con los que sentimos una fuerte afinidad y que nos valoran y aceptan, calma el dolor emocional que sentimos después de un rechazo. Sin embargo, el sentirnos solos y desconectados después de un rechazo tiene un impacto en nuestro comportamiento que con frecuencia se ignora...

6. El rechazo provoca oleadas de enojo y agresión. En 2001, el Cirujano General de Estados Unidos emitió un reporte diciendo que el rechazo era un factor de mayor riesgo en la violencia adolescente que las drogas, la pobreza o ser integrante de una pandilla. Innumerables estudios han demostrado que incluso los rechazos más leves llevan a la gente a desquitar su agresión con personas inocentes. Los tiroteos escolares, la violencia contra las mujeres, y los trabajadores despedidos enloqueciendo son otros ejemplos del fuerte lazo entre el rechazo y la agresión. Sin embargo, gran parte de esa agresión que provoca el rechazo también se torna al interior...

7. Los rechazos nos incitan a destruir nuestro autoestima. Con frecuencia respondemos a los rechazos amorosos encontrando todos nuestros defectos, quejándonos de nuestras fallas, pateándonos cuando ya estamos en el suelo y matando nuestro autoestima a golpes. La mayoría de los rechazos amorosos son causados por falta de química y de entendimiento mutuo, estilos de vida incompatibles, querer cosas distintas en diferentes momentos, y otros problemas mutuos en la dinámica. Culparnos a nosotros mismos y atacar nuestra autovalía solo profundiza el dolor emocional que sentimos y dificulta que nos recuperemos emocionalmente. Pero antes de apresurarte a culparte por...haberte culpado, ten en cuenta que…

8. El rechazo reduce temporalmente nuestro CI. Tener que recordar una experiencia reciente de rechazo y revivir esa experiencia fue suficiente para provocar que las personas tuvieran una puntuación mucho más baja en pruebas subsecuentes de CI, evaluaciones de memoria a corto plazo, y evaluaciones de toma de decisiones. En efecto, cuando estamos tambaleándonos de un rechazo doloroso, no es fácil pensar con claridad. Eso explica por qué…

9. El rechazo no responde a la razón. Algunos participantes realizaron un experimento en el que extraños los rechazaban. El experimento estaba amañado, los "extraños" eran cómplices de los investigadores. Pero, sorprendentemente, aunque se les dijo que los "extraños" que los habían "rechazado" no los rechazaron de verdad, el dolor emocional que sintieron los participantes no se redujo. Incluso que les dijeran que los extraños pertenecían a un grupo que detestaban, como el Ku Klux Klan no ayudó a calmar los sentimientos heridos de los participantes. Pero, no todo son malas noticias, porque…

10. Hay maneras de tratar las heridas psicológicas que provoca el rechazo. Es posible tratar el dolor emocional que provoca el rechazo y evitar las consecuencias psicológicas, emocionales, cognitivas y de relaciones que ocurren después de un rechazo. Para hacerlo efectivamente debemos tratar cada una de nuestras heridas psicológicas (por ejemplo, aliviar nuestro dolor emocional, reducir nuestro enojo y agresión, proteger nuestro autoestima y estabilizar nuestra necesidad de pertenecer). Si te es difícil hacerlo por tu cuenta, un terapeuta puede ayudar, encuentra uno cerca de ti en el directorio de Psychology Today: México, España, Chile.

Para más información sobre cómo tratar las heridas psicológicas que causa el rechazo, consideren mi TED Talk.

Derechos de autor 2013 Guy Winch

Síganme en Twitter @GuyWinch

A version of this article originally appeared in English.