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Apetito

¿Qué hay detrás de un apetito insaciable?

Comprender la biología cerebral puede ayudarte a controlar los antojos de azúcar.

Los puntos clave

  • Un equipo descubrió un circuito cerebral que podría explicar por qué ansiamos dulce cuando ya estamos saciados
  • El azúcar activa receptores cerebrales que también manejan los opioides, dificultando resistir un postre
  • En lugar de depender de la fuerza de voluntad, comprender la biología puede ayudar a controlar los antojos

Para muchos de nosotros, el postre no es solo un capricho; es un ritual. Una bola de helado sobre una galleta caliente o un bocado de pastel de chocolate satisfacen un antojo más profundo que el hambre. Un descubrimiento reciente en Alemania podría explicar por qué buscamos postre incluso después de estar saciados. El equipo descubrió un circuito neuronal en el cerebro que anula las señales de saciedad del cuerpo y alimenta los antojos de azúcar. Al conectar con los mismos receptores a los que se dirigen los opioides, no es de extrañar que el postre sea tan difícil de resistir.

Hambre vs. antojos

El hambre es la forma en que el cuerpo nos dice que comamos. Los niveles bajos de azúcar en sangre, nutrientes y energía desencadenan la liberación de hormonas como la grelina y otros mensajeros químicos que permiten la comunicación entre el intestino y el cerebro. Esta conexión entre el intestino y el cerebro es la que nos permite saber que es hora de comer.

Los antojos, por otro lado, a menudo tienen poco que ver con el hambre. Cuando empiezas a soñar despierto con un delicioso pastel de chocolate o tus papas fritas saladas favoritas, puede que tu cuerpo no tenga hambre en realidad. Los antojos tienen su origen en el cerebro. Las emociones, el estrés o estímulos sensoriales como los olores y la vista pueden desencadenarlos. Nuestros antojos también se moldean a través de nuestros hábitos. Cuanto más disfrutamos de un alimento en particular, más difícil se vuelve resistirse.

Cuando tienes hambre, casi cualquier cosa suena deliciosa. Cuando se te antoja un alimento específico, como el chocolate, nada más te basta. Esto se debe a que el sistema de recompensa del cerebro impulsa nuestros antojos. Regiones como el hipocampo y la corteza prefrontal, involucradas en la memoria, el placer y la motivación, liberan neurotransmisores de dopamina para reforzar las buenas sensaciones asociadas con el consumo de ciertos alimentos. Los alimentos ricos en sal, grasa y azúcar son los principales culpables.

¿Por qué tenemos antojo de azúcar?

El azúcar es la fuente de energía más rápida del cuerpo. Los azúcares naturales, como los que se encuentran en las frutas, la leche y los alimentos que contienen azúcar de mesa, aumentan los niveles de glucosa en sangre, que puede descomponerse para obtener energía. Este aumento temporal de energía desencadena un aumento de dopamina en el cerebro. Las personas suelen tener antojo de azúcar cuando están estresadas, ansiosas o tristes, ya que también les proporciona un mejor estado de ánimo temporal.

A diferencia de los alimentos ricos en sal o grasa, el antojo de azúcar parece intensificarse cuando ya se está saciado. Resulta natural terminar cada comida con un postre. Nuestro antojo innato por un dulce podría tener más que ver con la neurobiología que con la costumbre o la tradición. Este estudio, publicado en Science, descubrió que incluso los ratones se dan el gusto de comer postre.

Tras un ayuno nocturno, los ratones de este estudio recibieron una comida básica. Se les dio 90 minutos para comer hasta saciarse. Una vez que terminaron de comer, el equipo ofreció a cada ratón un dulce. Al poder elegir entre más comida o dulces, los ratones consumieron casi seis veces más calorías de azúcar.

Mientras los ratones comían, el equipo utilizó fotometría de fibra para rastrear la actividad neuronal en sus cerebros. Descubrieron un circuito neuronal que comienza en el hipotálamo, una región profunda del mesencéfalo que regula la saciedad, y se extiende hasta los centros de recompensa involucrados en el placer y la motivación. Las neuronas del hipotálamo se activan cuando el animal está saciado, liberando una sustancia química llamada hormona alfa-estimulante de los melanocitos. Esta hormona reduce el apetito y ayuda al animal a dejar de comer.

La introducción de azúcar parece desencadenar el efecto contrario. El olor o la visión de alimentos azucarados estimula la liberación de otra hormona llamada ꞵ-endorfina. Esta hormona se une a los receptores opioides en las regiones de recompensa del cerebro y bloquea las señales de saciedad. En lugar de aumentar el hambre general, aumenta el apetito del animal por el azúcar. Los alimentos ricos en grasas también activaron este circuito, pero no en la misma medida que el azúcar.

Control de los antojos de azúcar

El equipo descubrió que podían influir en el comportamiento alimentario de los ratones mediante optogenética, una técnica que activa y desactiva genes y neuronas específicos. Silenciar las neuronas del circuito de recompensa del azúcar redujo el apetito de los animales por golosinas azucaradas. En otro experimento, los ratones pudieron elegir entre golosinas con sabor a cereza y limón elaboradas con edulcorantes artificiales. El equipo logró influir en el sabor que preferían los animales al potenciar este circuito en respuesta a una golosina en lugar de a la otra.

Este circuito de recompensa del azúcar también existe en humanos. Las imágenes cerebrales muestran que comer algo dulce después de una comida completa activa áreas similares del cerebro humano. Es probable que tengamos un mecanismo cerebral similar que procesa las recompensas del azúcar. Comprender cómo funciona este circuito podría ser la clave para controlar los antojos persistentes de azúcar.

Resistirse a los alimentos ricos en calorías y azúcares tiene menos que ver con la fuerza de voluntad y más con la configuración de nuestro cerebro. Equilibrar cada comida con proteínas, fibra y grasas saludables puede ayudar a estabilizar los niveles de azúcar en sangre y reducir el deseo de azúcar del cerebro. La próxima vez que sientas que te entran ganas de comer algo dulce, prueba un refrigerio equilibrado y rico en nutrientes que te ayude a controlar esos antojos de azúcar antes de que te dominen.

A version of this article originally appeared in English.

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Acerca de
William A. Haseltine Ph.D.

El Dr. William A. Haseltine es conocido por su trabajo pionero sobre el cáncer, el VIH/SIDA y la genómica. Es presidente y director del grupo de expertos en salud mundial ACCESS Health International.

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