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Carrera

¿Tu personalidad te está quitando oportunidades en el trabajo?

Por qué la competencia no siempre es suficiente para progresar en el trabajo.

Los puntos clave

  • El estancamiento profesional puede deberse a patrones de personalidad, no a la falta de competencia.
  • Los rasgos que impulsan el éxito inicial pueden convertirse en obstáculos al cambiar roles y expectativas.
  • Alinear los patrones de personalidad con tu próximo paso puede abrirte nuevas oportunidades profesionales.

Cuando las personas se sienten estancadas en el trabajo, suelen asumir que el problema radica en una falta de habilidades. Necesitan más experiencia, mejores credenciales u otra certificación. Pero en muchos casos, las oportunidades perdidas tienen menos que ver con la competencia y más con cómo se manifiestan tus patrones de personalidad predeterminados en el trabajo.

Puedes ser muy bueno en lo que haces y aun así ser ignorado para lo que viene después.

Ana: Confiable, organizada y pasada por alto

Ana era indispensable en el trabajo. Respondía a tus correos electrónicos en seis horas (a menudo antes) y siempre estaba abierta si alguien necesitaba ayuda. Cuando había que realizar una tarea, la gente confiaba en ella. Al principio de su carrera, este nivel de meticulosidad le fue muy útil. Se forjó credibilidad y evitó cometer errores.

Pero cuando surgían oportunidades de liderazgo, Ana nunca era
seleccionada. Cuando pidió retroalimentación, le dijeron que nadie cuestionaba su competencia, pero no la veían como alguien capaz de liderar el cambio o establecer nuevas direcciones innovadoras.

La personalidad de Ana no se había convertido repentinamente en una desventaja. Simplemente no se alineaba con lo que su próximo puesto anhelaba.

El liderazgo en su organización exigía visibilidad, asertividad e innovación. La búsqueda de Ana de una bandeja de entrada limpia le quitaba tiempo para pensar en conjunto, y su tendencia a esperar hasta estar completamente segura antes de hablar, que antes era una ventaja, ahora le jugaba en contra.

Cuando los rasgos que te ayudaron a tener éxito ahora son un lastre

El éxito profesional temprano suele recompensar la constancia, la diligencia y el cumplimiento. Pero el ascenso suele requerir una configuración diferente de rasgos: comodidad con la incertidumbre, influencia, visibilidad y asunción de riesgos estratégicos.

Esto puede manifestarse así:

  • El compañero de equipo afable que mantiene la paz, pero nunca negocia recursos.
  • La perfeccionista escrupulosa que nunca delega y se siente abrumada.
  • El experto introvertido que evita la autopromoción y permanece invisible.
  • La trabajadora de alto rendimiento ansiosa que duda en aceptar tareas que le exijan más.
  • En cada caso, los rasgos de personalidad que antes impulsaban el éxito empiezan a limitar las posibilidades.
  • Es posible modificar tus rasgos para que se alineen con tu siguiente paso.

La mayoría de las personas consideran la personalidad como su esencia subyacente, que explica cómo piensan, sienten y se comportan. Sin embargo, esta interpretación coloquial de la personalidad no concuerda con la ciencia de la personalidad.

En cambio, los rasgos de personalidad son una descripción de tus patrones, no la causa de ellos. Y las personas ajustan su forma de pensar y comportarse constantemente. Esto puede ocurrir cuando nos vemos obligados a asumir un nuevo rol o entorno que nos exige actuar de forma diferente. Por ejemplo, tal vez tengas que empezar a dirigir reuniones mientras sustituyes a un compañero de trabajo que está de baja; a medida que compartas más tus ideas, podrían empezar a considerarte alguien con potencial de liderazgo.

En otras palabras, la personalidad no es inamovible. Y no tienes que esperar a que los cambios en tu entorno te generen nuevos hábitos y patrones de pensamiento. Puedes probar intencionalmente nuevos comportamientos que se alineen mejor con los roles que deseas.

Esto no significa forzarte a encajar en un molde falso. Ana no necesitaba volverse imprudente ni dominante para progresar.

Pero sí necesitaba practicar nuevos patrones junto con sus fortalezas existentes.

Eso significaba:

  • Mantener su puerta cerrada por periodos de tiempo para centrarse en la innovación.
  • Delegar en otros para tener espacio para liderar.
  • Decir lo que piensa cuando tiene una buena idea, incluso si aún no se han resuelto todos los detalles.

Estos fueron pequeños cambios de comportamiento, pero con el tiempo, cambiaron la percepción que los demás tenían de ella y de ella misma. Y dado que la personalidad es un patrón característico de pensamiento y comportamiento, las respuestas de Ana en una evaluación de personalidad cambiarían si mantuviera estos nuevos hábitos a lo largo del tiempo.

De la adaptación al crecimiento

Si sientes que te estancas en el trabajo, considera ir más allá de la nueva formación profesional y el desarrollo de competencias.

En cambio, podrías preguntarte: ¿En quién necesito convertirme para alcanzar el éxito en mi siguiente paso?

De hecho, el crecimiento profesional a menudo requiere convertirse en la persona que puede ocupar el siguiente puesto, no solo en la persona que destacó en el anterior.

Cuando la personalidad se adapta, las oportunidades suelen surgir.

A version of this article originally appeared in English.

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Acerca de
Shannon Sauer-Zavala Ph.D.

La Dra. Shannon Sauer-Zavala, es psicóloga clínica, investigadora de tratamiento para el desarrollo.

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