Las dinámicas de poder no solo dan forma a las salas de juntas, sino que se infiltran en nuestros vínculos más íntimos. Un nuevo estudio revela cómo y por qué sentirse poderoso podría aumentar la vulnerabilidad a la infidelidad.
Las dinámicas de poder no solo dan forma a las salas de juntas, sino que se infiltran en nuestros vínculos más íntimos. Un nuevo estudio revela cómo y por qué sentirse poderoso podría aumentar la vulnerabilidad a la infidelidad.