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Adicción

Dudar de ti corroe tu autorrespeto

Dudar demasiado de uno mismo se convierte en un hábito.

Los puntos clave

  • Un poco de inseguridad puede motivar a las personas a esforzarse más y mejorar.
  • La inseguridad se extiende a demasiados aspectos de la vida.
  • Quienes se sienten abrumados por la inseguridad tienen dificultades para respetarse a sí mismos.
  • Los pequeños logros comienzan a inclinar la balanza hacia el respeto propio.

Un poco de inseguridad puede ser apropiado y útil en nuestra vida diaria. Puedo dudar de mi capacidad para terminar un gran proyecto para mañana, en parte porque cuestiono mi propio interés en él. Un poco de inseguridad puede actuar como catalizador para ser más cuidadoso, esforzarme más, trabajar con mayor eficiencia y cambiar mi motivación.

Un poco de inseguridad puede ayudarnos a evitar creernos superiores. Si asumo que sé todo lo que hay que hacer en una reunión y me equivoco, mi error podría avergonzarme e incomodar a los demás. La inseguridad apropiada puede ser muy similar a la humildad, que nos impide sobreestimar nuestros conocimientos, habilidades y logros.

Un poco de inseguridad apropiada puede ser muy útil.

La inseguridad se propaga

La inseguridad se propaga rápida e indiscriminadamente. Esto es especialmente cierto para las personas que luchan contra la adicción o que han sufrido traumas en la infancia. Cualquier papel positivo que pueda tener la inseguridad queda más que neutralizado; la inseguridad se vuelve abrumadoramente negativa.

La inseguridad es insidiosa y a menudo no nos damos cuenta de lo rápido que se propaga. No solo se vuelve familiar; se entreteje en la esencia de nuestro ser. Se convierte en algo natural.

Consideremos el caso de Jane, quien desarrolló un problema con el alcohol en la edad adulta. Durante la mayor parte de su vida adulta, sabía quién era, qué podía hacer y qué defendía. Tras un divorcio inesperado y una jubilación anticipada no deseada, Jane se siente perdida y con una profunda oscuridad en su interior. Encuentra cierto consuelo en un par de copas de vino por la noche, pero poco a poco termina bebiendo una botella cada noche.

Su soledad la lleva no solo a preguntarse si volverá a encontrar el amor, sino también si es digna de ser amada. Habiendo tenido un trabajo que la hacía sentir competente y conectada con los demás, ahora duda de si aún conserva alguna de esas cualidades.

Jane está plagada de inseguridad, lo que la lleva a subestimar enormemente sus habilidades, talentos y logros. Cuanto más se extiende la inseguridad, más erosiona la autoestima y el respeto propio.

Una de las consecuencias más peligrosas de la inseguridad es que mina la motivación para hacer cualquier cosa. Jane puede no solicitar un trabajo creyendo que es una pérdida de tiempo. Puede pensar: “¿Quién me creo que soy para siquiera intentarlo? Nadie tomaría en serio mi currículum”.

Cuando no vemos ninguna posibilidad de que las cosas cambien, la mayoría ni siquiera nos molestamos en intentarlo.

Al estar inmersos en nuestras adicciones, podemos acumular inseguridades que creemos totalmente justificadas. Esto crea un círculo vicioso: todo lo que hacemos o dejamos de hacer justifica esa inseguridad. Esa inseguridad se extiende por nuestra vida, lo que a su vez justifica aún más inseguridad. A medida que la inseguridad se extiende, nos volvemos incapaces de ver que nos subestimamos de forma regular y sistemática.

Otras personas pueden fomentar y alimentar nuestra inseguridad; aceleran su crecimiento. Hay muchas maneras, tanto sutiles como evidentes, en que esto puede suceder. Prestar demasiada atención, hasta el punto de infantilizar a alguien, hará que empiece a dudar de sus capacidades. Por ejemplo, estar de acuerdo con Jane en que tiene razón al no solicitar ese trabajo acelerará su inseguridad.

Quienes hacen este tipo de cosas —incluso, o sobre todo, si lo disfrazan de amor y preocupación— no buscan nuestro bienestar. Nuestras dudas suelen servirles para algún propósito. El ejemplo más extremo es la manipulación psicológica.

Equilibrando la balanza entre la inseguridad y el respeto propio

¿Cómo puede una persona interrumpir o frenar la propagación de la inseguridad? Un día se compone de cientos de pequeños actos. Empieza a fijarte en algunos de ellos, por pequeños que sean. Identifica algo que te dé una sensación de logro. Puede ser hacer la cama por la mañana después de no haberlo hecho en los últimos meses. Podría ser sacar la basura, leer una carta que has estado evitando o quedar para tomar un café con un amigo que te contactó. Podría ser no usar el teléfono dos minutos más de lo que creías posible.

Imagina una balanza antigua. Un lado está cargado de dudas e inseguridades sobre tus capacidades y valía; está completamente abajo. El otro lado, el del logro y la valoración adecuada de tu valía, está en lo alto porque está vacío. Cada pequeño logro se inclina hacia ese lado, lo que desequilibra ligeramente la balanza. Los pequeños actos se volverán más frecuentes y, con el tiempo, cobrarán mayor importancia.

Lo fundamental es no juzgar negativamente lo que antes podías o querías hacer. No juzgues lo que deberías poder hacer. Esto solo avivará las dudas y volverá a desequilibrar la balanza.

A version of this article originally appeared in English.

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Acerca de
Peg O'Connor Ph.D.

La Doctora Peg O'Connor, es profesora de filosofía y género, mujeres, y estudios de la sexualidad en Gustavus Adolphus College en St. Peter, Minnesota.

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