Psicología y Bienestar

A Spanish-language blog about the science of happiness and well-being.

Invictus y la Elevación

¿Cuándo se ha sentido orgulloso de pertenecer a la especie humana?

Jonathan Haidt, uno de los autores e investigadores más interesantes en el área de la Psicología Positiva, ha estudiado un sentimiento al que llama "elevación". La elevación es lo que sentimos cuando presenciamos algo que nos asombra, conmueve o inspira, particularmente cuando se trata de una acción admirable por parte de una persona. Nos "eleva" el ver a un atleta olímpico rompiendo todos los récords, o a un músico ofrecer una interpretación maravillosa de una pieza. Sobretodo, nos sentimos "elevados" cuando vemos a alguien realizar un acto de generosidad, valentía o entrega extraordinario. Presenciar la grandeza de otras personas nos inspira a tratar de hacer algo similar, a ser mejores. Cuando pienso en la elevación, pienso en los momentos en los que nos sentimos orgullosos de pertenecer al género humano.


La ocasión más reciente en la que yo me he sentido así fue hace un par de días, al salir del cine tras ver la película "Invictus", con Morgan Freeman y Matt Damon. Como seguramente saben, la cinta trata de los primeros meses de la presidencia de Mandela en Sudáfrica y gira entorno a una anécdota de rugby. Había un equipo, los Springboks, que desde los colores de su uniforme hasta su tradición, representaba el Apartheid y la vieja Sudáfrica. En vez de desintegrar al equipo, Mandela se empeña en conservarlo, con todo y sus colores, para simbolizar que la nueva Sudáfrica debería de ser de todos los sudafricanos y que él no representaría el rencor ni la venganza. Para cumplir su objetivo le pide ayuda a  Francois Pienaar, capitán del equipo, para lograr que Sudáfrica haga un buen papel en el campeonato mundial de rugby, del que Sudáfrica sería sede en 1995. (OJO: Si no ha visto la película, sáltese al siguiente párrafo porque les voy a arruinar el final). .. Como se imaginan, el equipo, tras una final reñidísima, acaba ganando el campeonato, y lo logra-como dice el capitán- con el apoyo de 42 millones de sudafricanos.

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Una escena conmovedora ,que revela el significado del nombre de la película, sucede el día antes del campeonato, cuando Mandela le regala a Pienaar una transcripción, escrita por su propia mano, del poema Invictus, de Henley. Meses antes, Mandela le había comentado que cuando había estado en la cárcel, en sus horas más negras,esta poesía lo había ayudado a sobrevivir :

INVICTUS
Desde la noche que sobre mi se cierne,
negra como el abismo que va de polo a polo,
doy gracias a lo que puedan ser los dioses,
por mi alma inconquistable.

Caído en las garras de las circunstancias,
no he pestañeado ni soltado un grito.
Bajo las golpizas del azar,
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.

Más allá de este lugar de lágrimas e ira
yacen los horrores de la sombra,
pero la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.

No importa cuán estrecha sea la reja,
cuán cargada de castigo la sentencia.
Soy el amo de mi destino;
Soy el capitán de mi alma.

                                    - William Ernest Henley

Y vaya que si mostró ser el amo de su destino, el capitán de su alma. Mandela es un gigante. Todos hemos oído al menos fragmentos de su historia y de cómo cambió el curso de la Historia de su país y del mundo. Estuvo 27 años preso y cuando salió de la cárcel le dedicó toda su energía a reconstruir su país. No sé cómo se sentía él por dentro, pero aparentemente todas sus acciones como jefe de estado estuvieron encaminadas a tratar de sanar las heridas del Apartheid, a perdonar más que a vengar y a tratar de crear una nación mejor. Uno podría pensar que ante la enormidad de los retos a los que se enfrentó Mandela, un equipo de rugby es una cosa trivial, una tontería. Pero creo que es justamente eso lo que hace de Invictus un testimonio especial de la grandeza de este hombre: logra mostrar a un hombre fuera de lo común a través de cosas comunes. Como decía mi abuelita, "para muestra, un botón". A través de pequeños detalles, vislubramos lo que lo hace extraordinario.

Si tuviera que escoger una escena que me conmovió especialmente sería la siguiente: la primera vez que el capitán de los Springbok  llega al palacio de gobierno donde conocerá a Mandela, lo recibe un guardaespaldas. El deportista le pregunta "¿Y cómo es Mandela?" y el guardaespaldas le responde: "Mire, con el presidente anterior, mi trabajo era ser invisible. Cuando Mandela se enteró de que a mí me gusta el English Toffee*, me trajo una bolsita de su viaje a Londres. Nadie es invisible para Mandela".


Durante horas y días me quedó rodando en la cabeza esa frase: "nadie es invisible para Mandela" y pensé en algunas personas que conozco, colegas y mentores, para quienes justamente, nadie es invisible y en el impacto tan grande que esto tiene en su trabajo y en sus relaciones.  ¿Cómo sería el mundo si durante un día nos propusiéramos que nadie fuera invisible para nosotros?¿si viéramos a todas las personas con las que nos topamos como dignas de interés y atención?¿qué haríamos distinto en nuestra vida cotidiana?

Obviamente que la figura de Nelson Mandela nos eleva. Su valor, su paciencia y generosidad, son más que admirables, casi sobrehumanas. Los logros y hazañas de Mandela me parecen tan grandes que lo ponen en otra categoría de ser humano, para mí inalcanzable. Cuando veo a las gimnastas olímpicas girar en el aire siento que yo pertenzco a una especie diferente porque jamás sería capáz de hacer algo remotamente semejante. Cuando veo a Mandela sé que es un super-humano y que yo jamás podría tener ni la millonésima parte de su valor y visión. Pero hay algo pequeño que él hacía a lo que creo que sí puedo aspirar: a que nadie sea invisible para mí.

 

 

 

 * un dulce inglés de caramelo y chocolate.

 

P.D. Creo que mi verdadera vocación, más que de psicóloga, es de comentarista de cine. De 5 blogs que llevo escritos, dos han sido de películas...

Margarita Tarragona, Ph.D., is on the faculty of the Universidad Iberoamericana in Mexico City and is on the Board of Directors of the International Positive Psychology Association.

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